Paso a paso hacia un mundo mejor

Interesante artículo de opinión de Gabriela Calderón:

Celebremos el mejor año de la historia. 2013 lo fue. Nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas habían vivido vidas tan largas ni tan cómodas. La pobreza, la violencia, el trabajo y la mortalidad infantil, todos han caído alrededor del mundo a niveles sin precedente histórico. Entre 1990 y 2010 la proporción de la población mundial que vivía con menos de $1,25 (cifra ajustada para la paridad del poder adquisitivo) al día cayó de 43,1% a 20,6% o, visto de otra forma, 693 millones de personas abandonaron la pobreza.

El promedio mundial de expectativa de vida al momento de nacer ha pasado de 52 años en 1960 a 69 años en 2010. De cada 1.000 niños que nacían en 1960, un promedio de 108 fallecían antes de cumplir 5 años. Hoy, esa cifra ha caído a 28 en 2011. En 2012 la Organización Mundial de Salud declaró que la proporción de personas sin acceso a una fuente de agua potable se redujo en más de la mitad: a 11% desde 24% de la población mundial en 1990. Cada vez menos niños trabajan: en 1950 cerca del 40% de los niños en África trabajaban, para 2010 esta proporción había caído a menos de 25%. Esta es una tendencia que se sostiene a nivel mundial, cayendo la proporción mundial de niños que trabajan de más de 25% en 1950 a alrededor de 5% en 2010.

Puede que estemos viviendo en los tiempos más pacíficos de la historia de la humanidad. Steven Pinker de la Universidad de Harvard dice en su libro The Better Angels of Our Nature que: “las guerras tribales eran nueve veces más mortales que las guerras y los genocidios del siglo veinte. La tasa de asesinatos en la Europa medieval era más de treinta veces lo que es hoy. La esclavitud, los castigos sádicos, y las ejecuciones frívolas eran características normales de la vida durante milenios, luego fueron abolidas repentinamente. Las guerras entre los países desarrollados han desaparecido e incluso en el mundo en vías desarrollo, las guerras ahora matan a una fracción de la cantidad de gente que mataban hace tan solo unas cuantas décadas”.

Vivimos en un mundo más saludable. Por ejemplo, los datos señalan que se ha detenido el avance del VIH/SIDA cayendo el total de muertes a nivel mundial por causa de esta enfermedad de 1.936.100 en 2004 a 1.662.900. Esto podría ser el resultado de la creciente cobertura de terapia antiretroviral: en 2004 solo 17% de aquellos con un caso avanzado de VIH tenían dicha cobertura, en 2009 esta proporción había aumentado a casi 37%.

Desde la crisis financiera en 2007-2008 una ola de pesimismo ha invadido gran parte de la discusión. Algunos vieron la oportunidad perfecta para cuestionar la globalización/capitalismo y hacer un llamado a un rol más protagónico del Estado en las economías. Pero como pueden ver, la narrativa de un mundo en declive simplemente no está respaldada con datos. Lo que si se desprende de los datos es que la última ola de globalización ha coincidido con impresionantes mejoras en la calidad de vida para millones de personas alrededor del mundo.

Similares reflexiones hace Mario Noya en esta columna:

Nos puede parecer increíble a los españoles, pero lo cierto es que el mundo está mejor que nunca. La proporción de gente que vive con menos de 1,25 dólares diarios ha pasado del 43,1% en 1990 al 20,6% en 2010; la expectativa media de vida era de 52 años de 1960 pero de 69 en 2010; la mortalidad en menores de 5 años se cifraba en el 108 por 1.000 en 1960 y en cambio en el 28 por 1.000 en 2011; la tasa de población sin agua potable ascendía al 24% en 1990 y se reducía al 11% en 2012… Mi compañero Diego Sánchez de la Cruz ofrece más datos fabulosos en este post, descriptivamente titulado “El mundo va a mejor”. No dejen de leerlo.

No se trata de emular al inefable Pangloss sino, ya digo, de reparar en los datos, de “ver en lo que es”, que diría Stendhal. Y ‘lo que es’ es que la Humanidad está viviendo los mejores momentos de su historia. Desde la Revolución Industrial y el advenimiento del capitalismo moderno, concreta y no casualmente. De ahí que, por ejemplo, sea injusto denominar al XX “el siglo de la Megamuerte”, a pesar de las guerras mundiales y la Shoá y otras espantosas devastaciones: “Si tenemos en cuenta que durante el siglo XX murieron más de seis mil millones de personas”, anota Steven Pinker en su monumental ‘Los ángeles que llevamos dentro’, “podemos estimar que durante ese siglo murió en combate en torno al 0,7% de la población mundial”. Si incluimos en la lista negra a los caídos por hambrunas y enfermedades relacionadas con la guerra, así como a los que perdieron la vida en “genocidios, purgas y otros desastres provocados por el hombre”, ese 0,7 se convierte en un 3%. Hagan click aquí y comparen con tiempos pasados. Con todos los tiempos pasados.

¿Moraleja? A pesar de todos los pesares, que siempre estarán ahí porque el mundo jamás será perfecto –¡ni lo quiera Dios!, que diría Lola Flores–, estamos mucho más mal que bien. Seamos realistas: hemos materializado innumerables veces lo imposible. Así que no tiremos al niño con el agua sucia, que los árboles no nos impidan ver el bosque… ¡y mucho cuidado con los atrasistas!: esta manga de liberticidas pretende llevarnos de vuelta a la barbarie milenaria con el obsceno cuento del buen salvaje y sus infames ideologías promisorias, que sólo garantizan muerte y miseria.

¿Debe España intervenir en Siria? Aplicando la Doctrina Weinberger

La Doctrina Weinberger trata de explicar de modo resumido las preguntas básicas que todo gobierno debe hacerse antes de iniciar una operación militar. En diferentes ocasiones he recurrido a este decálogo para explicar mi postura sobre la participación de España en determinados conflictos internacionales.

Pensando en el caso de Siria, estas son las ocho preguntas que habría que hacerse de acuerdo con la Doctrina Weinberger:

1. ¿Está en juego la seguridad nacional de España?

2. ¿Hay un objetivo claro e inequívoco en la operación militar propuesta?

3. ¿Se han analizado los costes y riesgos de la posible operación?

4. ¿Se han agotado las vías no violentas de presión?

5. ¿Hay una estrategia de salida lógica y clara para evitar una crisis extensa e interminable?

6. ¿Se han considerado todas las consecuencias no esperadas que podría desencadenar esta acción?

7. ¿Gozaría la operación de un respaldo social amplio?

8. ¿Existe un apoyo internacional generalizado, particularmente entre organismos y países vecinos al país en cuestión (Siria)?

De acuerdo con la Doctrina Weinberger, si entendemos que la respuesta a estas cuestiones es mayoritariamente negativa, entonces tenderemos a interpretar que no tiene sentido apoyar la participación de España en una hipotética operación militar en Siria (y viceversa).

El maratón dialéctico de Rand Paul: 13 horas contra el poder ilimitado

Así lo cuenta en El Mundo la corresponsal María Martínez:

“El senador Rand Paul habló de bombardeos con aviones no tripulados, de la falta de explicaciones de la Administración sobre cuántas personas mata así y por qué, de ‘Alicia en el país de las maravillas’ y de Jane Fonda. Habló, habló y habló. Terminó casi a la una de la madrugada tras 12 horas y 52 minutos de discurso, de pie y sin ir al baño.

El republicano resucitó este miércoles en el Senado de Estados Unidos el filibusterismo en su forma más clásica: pidió la palabra y, para no perderla, no calló ni se sentó de la mañana a la madrugada. El senador, conservador libertario, quería protestar contra el uso secreto de ‘drones’ de Estados Unidos y el hecho de que el fiscal general se haya negado a garantizar que nunca se utilizará un ataque de ese tipo en territorio americano. Con su ininterrumpido discurso, quería impedir la votación para aprobar el nombramiento de John Brennan como director de la CIA. Brennan, hasta ahora jefe antiterrorista de la Casa Blanca, dirigió desde 2009 hasta ahora el uso de ‘drones’ en Afganistán, Pakistán o Yemen.

El senador, hijo del ex candidato presidencial y ex congresista Ron Paul, insistía en que el presidente garantice que no puede ordenar el asesinato de una persona en Estados Unidos y que el uso de ‘drones’ tiene límites. “Acepto un telegrama. O un tuit”, dijo. “Incluso con George W. Bush, nadie defendía que podías matar a un estadounidense en casa“, se quejaba Paul. “Hablaré hasta que ya no pueda hablar. Hablaré todo lo que haga falta, hasta que suene de costa a costa la alarma de que nuestra Constitución es importante, que vuestros derechos a un juicio con un jurado son valiosos, que ningún estadounidense debe ser asesinado por ‘drones’ en territorio estadounidense sin haber sido procesado por un crimen, sin que ningún tribunal lo declare culpable”, anunció Paul al principio de su exposición, que empezó a las 11.47 de la mañana (17.47 hora peninsular).

El senador batió el último récord de filibusterismo, que tenía un senador independiente de Vermont por hablar en 2010 durante ocho horas y 37 minutos a favor de subir los impuestos. A mediodía, Paul era el único senador presente mientras sólo lo observaban el presidente de turno, el público invitado y unos pocos empleados del Senado, pero su hazaña era retransmitida sin pausa en directo por C-SPAN, la televisión que emite completas las sesiones del Congreso. Cerca de la medianoche, ante la popularidad del discurso, más senadores y funcionarios acudieron a apoyar a Paul.

Para mantener la palabra, Paul no podía dejar el atril ni un momento y no podía sentarse. El senador se balanceaba para aguantar de pie y comía barritas de chocolate, pasas y frutos secos para matar el hambre. Aunque con el paso de las horas le empezaba a fallar la voz, intentaba no beber agua para mantener la vejiga lo más vacía posible.

De vez en cuando, el eterno orador tapaba el micrófono y se dirigía a un asistente para pedirle alguna chocolatina más o algún papel. Una y otra vez, y sin perder la coherencia, insistía en que el uso de los bombardeos contra individuos sospechosos de terrorismo no respeta los principios del Estado de Derecho. Recordaba que la Administración ni siquiera dice oficialmente a cuántas personas mata con sus ataques para evitar que el público sepa que también mueren civiles. Dijo que no está en contra del uso de los ‘drones’, sino de que sean utilizados sin control ni autorización judicial en “una guerra perpetua”.

Paul improvisaba la mayor parte del tiempo, con la ayuda de notas y artículos en una carpeta de anillas organizada con post-it. En ocasiones leía trozos de artículos de prensa o informes denunciando que Estados Unidos no sabe exactamente a quién asesina con sus ataques con aviones no tripulados y se niega a explicar cómo elabora la lista de objetivos o dónde están los límites geográficos de su batalla. Paul citó un par de veces frases de ‘Alicia en el país de las maravillas’ y al menos tres a Jane Fonda, que en los años 60 protestaba y era considerada “enemiga” del Gobierno. “¿Se podría tirar un misil contra Jane Fonda?”, preguntaba el senador.

Una decena de colegas le echaron una mano al hacerle preguntas. Paul podía aceptarlas mientras no se sentara ni dejara formalmente la palabra. Pero cada interrogación era la ocasión para que su voz descansara unos minutos. Algunos aprovechaban para hacer algún discurso, como Marco Rubio, que pidió solidaridad para su compañero de partido y se quejó de que la falta de explicaciones de la Administración siembra un precedente peligroso para futuros presidentes.

Ted Cruz, republicano de Texas, recordó la película clásica de James Stewart ‘Mr. Smith Goes To Washington’ (titulada en español ‘Caballero sin espada’), donde un joven senador se niega a abandonar el estrado y habla durante horas para defenderse de una falsa acusación. “Seguro que estás haciendo sonreír a Jimmy Stewart”, dijo Cruz en su primera intervención. Unas horas más tarde, Cruz pidió a Paul dos veces más intervenir para leerle tuits de apoyo y que así se enterara de lo que estaba pasando en “el mundo exterior”. La etiqueta #standwithrand era tendencia mundial en Twitter y a Paul le apoyaban Mia Farrow o la ACLU (la Unión americana de libertades civiles). Cruz también le leyó ‘Enrique V’ de Shakespeare.

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Chávez no descansará en paz

Desde la muerte cerebral del ya ex dictador venezolano hasta el anuncio oficial de su fallecimiento han pasado varios meses. Solamente un régimen tan obsesionado por el poder como el chavista es capaz de mantener semejante mentira durante tanto tiempo. Ni siquiera suena descabellado pensar que si la información no se hubiese filtrado, Nicolás Maduro habría seguido gobernando apelando al eventual regreso de un hombre ya momificado.

Chávez no descansará en paz, porque allá donde esté tendrá que rendir cuentas ante la Historia, esa que muchos intentarán deformar pero que, en última instancia, jamás podrá excusar tantos atropellos. Chávez heredó un país descompuesto y pobre pero ha dejado un país aún más descompuesto y aún más pobre. No solamente se trata de las expropiaciones (alrededor de 2.000), la escasez de alimentos, la inflación desbocada (30%), la violencia rampante (20.000 homicidios al año), la destrucción del sector privado (15% de empresas ha desaparecido)… sino que también de la concentración de poder, la represión,  etc.

Cuando llegó al poder, Chávez se esforzó por negar su pasado golpista. Entrevistado por Jaime Bayly, así de moderado y cabal se presentaba  ante el electorado de venezolano:

Aquella pose duró poco: Chávez solamente supo gobernar escorándose hacia la izquierda más radical y totalitaria. El siguiente vídeo ilustra esta deriva, comparando la retórica del candidato con sus actos como mandatario:

Sus alianzas mundiales son buena muestra de ello: el régimen siempre se mostró cómodo al lado de los Castro, las FARC, Ahmadineyad, Gadafi, ETA… La izquierda mundial siempre mostró debilidad por el comandante. ¿Qué mantuvo en el poder, entonces, a semejante tirano? Ante todo, la burbuja del precio del petróleo que ha sostenido un sistema económico condenado al fracaso desde el primer día.

De momento, consumado ya el “hecho biológico”, Venezuela se queda sin Chávez pero no sin chavismo. Esa es la verdadera batalla. En teoría, la Constitución del régimen estipula que se deberían celebrar nuevas elecciones presenciales en los próximos 30 días… pero claro, esa misma Constitución ya fue violada el 10 de enero, cuando el régimen asumió el poder pese a la incapacidad de Chávez para ejercer la Presidencia. En cualquier caso, poco importan las elecciones y la Constitución cuando un régimen las usa como excusa para violar de forma sistemática la propiedad y la libertad de todo aquel que se opone a sus delirios. El balance ha sido desastroso.

Por suerte para Venezuela, no está todo perdido. La experiencia de otros países latinoamericanos como Chile o Perú demuestra que el camino a la democracia puede ser próspero y beneficioso cuando se articula de la mano de políticas sensatas, basadas en el respeto a la propiedad, la economía de mercado, la tolerancia y la separación de poderes.

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Otros enlaces de interés:

- La autocracia del petrobolívar y del exprópiese, Juan Ramón Rallo.
- Venezuela, un ‘paraíso’ de corrupción, violencia y autoritarismo, Libre Mercado.
El nefasto legado de Hugo Chávez, Juan Carlos Hidalgo.
- The Chávez Record, Ian Vasquez.
- Corruption, Abuse of Power and Mismanagement in Hugo Chávez’s Venezuela, Gustavo Coronel.
- With Hugo Chávez dead, will chavismo die?, Doug Bandow.
- 10 razones por las que no extrañaré a Chávez.
- Now for the reckoning, The Economist.
- La verdadera herencia de Chávez: más miseria y menos libertad, Manuel Llamas.
- La muerte del caudillo, Mario Vargas Llosa.
- Las tres herencias de Hugo Chávez, Carlos Alberto Montaner.
- El nefasto legado petrolero de Chávez, Fernando Díaz Villanueva.