Las fuentes de financiación de ISIS

Refutación de una mentira de uso común: España no participó en la Guerra de Irak

Con independencia de la opinión que tenga cada lector sobre la Guerra de Irak, es importante señalar que el Ejército español no participó en dicha operación militar, iniciada en el año 2003. Por mucho que la propaganda política y que no pocos medios de comunicación afirmen lo contrario, las siguientes líneas dejan meridianamente claro que estamos ante una falacia que, desgraciadamente, se repite de manera continua.

De entrada, es justo reconocer que, a nivel político, nuestro país mantenía entonces una firme alianza con EEUU y Reino Unido, dos potencias que sí enviaron a sus soldados e impulsaron la intervención bélica que tumbó al régimen de Sadam Husein. Sin embargo, es un error confundir esta posición diplomática mantenida por España y plasmada en la famosa “Foto de las Azores con una supuesta presencia en la Operación Libertad para Irak.

MISIÓN HUMANITARIA AMPARADA POR LA ONU

Las tropas españolas que sí acudieron al país de Medio Oriente lo hicieron amparadas por la Resolución 1472, del Consejo de Seguridad de la ONU. Este pronunciamiento, aprobado el 28 de marzo de 2003, instaba a la comunidad internacional a prestar ayuda humanitaria al pueblo de Irak.

A continuación se recoge el contenido íntegro de la Resolución 1472:

Resolucion-1472

Resolucion-1472-irak-españa-guerra-legal

Resolucion-1472-irak

(Cabe recordar que hasta el gobierno de Zapatero ha reconocido que la operación en Irak se amparaba en tres resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. En cualquier caso, el objeto de este artículo es explicar el verdadero grado de presencia española en Irak y ponerlo en relación con la Resolución 1472)

EXPLICADO EN EL CONGRESO

Irak-España-No-Participo-GuerraComo recoge el Diario de Sesiones de las Cortes del 18 de marzo de 2003, el Presidente del Gobierno de España, José María Aznar, tomaba la palabra en el Congreso de los Diputados para explicar las medidas anunciadas por España para cumplir con el dictamen del Consejo de Seguridad de la ONU.

A lo largo de su intervención, Aznar aclaró que el Ejecutivo no accedió a ningún compromiso de carácter militar, “por lo que no habrá tropas de combate españolas en el teatro de operaciones”, sino “un esfuerzo internacional” concertado en una “misión de apoyo humanitario de carácter conjunto”.

Aznar añadía lo siguiente:

“España está profundamente dispuesta y comprometida a participar en un programa internacional de reconstrucción y rehabilitación de Irak, con la participación plena de las Naciones Unidas y de otras instituciones, que permita la plena integración del país en la comunidad internacional y que elimine las consecuencias negativas de la tiranía de Sadam Husein”

¿QUÉ HICIERON LAS TROPAS?

 

 

Ya en Irak, nuestro ejército repartió alimentos y medicinas entre la población civil, además de prestar asistencia en un hospital de campaña instalado en Um Qsar. Se movilizó a 900 efectivos del Ejército de Tierra y la Armada. La misión, que se saldó con diez bajas mortales, concluyó en 2004, cuando el nuevo gobierno socialista ordenó el fin de la misma.

El mito del terrorista pobre vuelve a romperse con Abdelhamid Abaadoud

Tres líneas de actuación para la defensa de Occidente ante el terror

“El pacifismo incondicional, asimétrico, simple y tramposo tiene un devastador coste” Carlos Rodríguez Braun

“El pacifismo completo e incondicional equivale a una rendición incondicional ante los tiranos más despiadados” Ludwig von Mises

La respuesta a los ataques terroristas que está sufriendo Occidente no puede ser tibia y debe articularse a través de tres líneas de actuación.

  • Independencia energética: a menudo, las relaciones con Medio Oriente están hipotecadas por la influencia que tienen las dictaduras de la región en el mercado energético. La mejor forma de liberarnos de ese condicionamiento es apostar de manera concertada por una nueva estrategia que nos garantice la independencia energética en un plazo de diez años. Para lograrlo, hay que desarrollar el fracking, la nuclear y las renovables, así como apostar por la eficiencia energética y las nuevas tecnologías.
  • Seguridad interna: aunque la raíz de los ataques esté ubicada lejos de nuestros países, los golpes terroristas que está sufriendo Europa sí se organizan dentro de nuestras fronteras. En este sentido, es imprescindible fortalecer e intensificar las operaciones orientadas a desactivar el islamismo radical en todas sus formas. España ha dado ejemplo en este campo, pero la respuesta última debe incorporar una mayor cooperación con el resto de Occidente.
  • Defensa colectiva: a través de las cláusulas de la UE y de la OTAN, es imprescindible articular una estrategia de defensa colectiva que golpee de manera directa, contundente y eficaz las posiciones de fortaleza del terrorismo islámico, evitando que se generen nuevos refugios como lo fue Afganistán.

 

Especial “El Cascabel” sobre los atentados del 13-N en París

El exceso de velocidad sólo causó el 0,9% de los accidentes con víctimas en las carreteras españolas

Interesante apunte de Carmelo Jordá en LD:

¿Es verdad que el exceso de velocidad es la causa más importante de accidentes de tráfico? ¿Justifican las cifras el despliegue de radares y multas que sufren los conductores españoles? Lo cierto es que no y las propias estadísticas de la DGT lo prueban: uno de los datos principales de estas estadísticas es el análisis de las infracciones que cometían los conductores en el momento de tener un accidente en el que haya habido víctimas -se entienden por victimas tanto muertos como heridos-.

1999 hubo 75.000 conductores implicados en accidentes con víctimas, de ellos sólo en 2.553 casos –un 3,36%- el percance se debía a circular por encima de la velocidad permitida. Con pequeños altibajos el porcentaje no ha ido creciendo sino reduciéndose: en 2013 –el último año del que se conocen las cifras oficiales- el exceso de velocidad sólo causó el 0,9% de los accidentes con víctimas. Sin embargo, la instalación de radares sigue a un ritmo imparable y, además, tal y como ya publicó Libertad Digital, la mayoría en tramos cuesta abajo, idóneos para cazar al conductor.

Es mucho mayor, sin embargo, el número de accidentes que causa la velocidad no excesiva sino inadecuada, es decir, conducir dentro de los límites de las normas viarias, pero en condiciones que lo hacen una imprudencia. Por este motivo en 1999 eran 12.244 los conductores que sufrían un percance, un 16,1% del total. El porcentaje también se reduce pero sigue siendo alto: un 12% en 2012 y un 11% en 2013.

En cualquier caso, la propia DGT reconoce que la inmensa mayoría de los accidentes no están relacionados con ninguna infracción a las normas de tráfico: así fue, por ejemplo, en el 60% de los casos en 1999 o en el 69% tanto en 2006 como en 2013.

Consecuencias macroeconómicas de un mundo con petróleo a $50 dólares el barril

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