Reformas

Otra prueba de la insostenibilidad de la Seguridad Social: descentralizar la caja única dejaría a nueve regiones sin pensiones

La negociación de los próximos Presupuestos Generales del Estado español ha vuelto a poner en evidencia la fragilidad del sistema de “Seguridad Social” que tanto defienden los partidarios del llamado “Estado del Bienestar” (concepto de Bismarck que hoy defiende enérgicamente la socialdemocracia europea y el socialismo internacional). Tal y como anuncian diversas publicaciones económicas, transferir la “caja” del sistema a las administraciones autonómicas dejaría sin pensiones a los ciudadanos de nueve de las diecisiete comunidades autónomas.

El sistema de reparto no obedece a un ahorro personal y voluntario, capaz de aportar incluso una plusvalía al trabajador, sino que se caracteriza por ser una asignación burocrática y coactiva que no genera ningún valor añadido y solamente se sostiene mientras las circunstancias demográficas lo permitan. Por eso, es irónico que hablemos de “Seguridad Social” cuando todas las evidencias demuestran que este modelo no es nada seguro ni contribuye positivamente a la sociedad.

Así las cosas, regionalizar la Seguridad Social haría imposible a Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía el pago de las pensiones actuales a sus jubilados. En todos estos territorios, la Seguridad Social registra déficit, ya que tiene menos de dos cotizantes por pensionista (la media nacional es de 2,57). En términos relativos, la comunidad que más dinero aporta es Madrid, seguida de Baleares, Canarias, Navarra, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y La Rioja.

Según algunos expertos, aprobar esta descentralización supondría un cierto conflicto constitucional. Sin embargo, repasando la Constitución de 1978 podemos comprobar que, si bien “el régimen económico de la Seguridad Social es competencia exclusiva del Estado”, esto no supone “un perjuicio de la ejecución de sus servicios por las comunidades autónomas”, por lo que la Carta Magna parece dar cabida a todo tipo de argumentaciones (algo que, por otra parte, también ocurre en otros aspectos fundamentales que nuestra Constitución tampoco resuelve tajantemente, como es el alcance del Estado de las Autonomías, la propiedad privada, etc.).

Por lo tanto, estamos ante una decisión que haría más caótico aún el sistema de pensiones español, aumentando enormemente su ineficiencia y duplicando los problemas innatos de este injusto sistema, consagrado en el Pacto de Toledo y aplaudido por los grandes partidos y medios de comunicación españoles.

¿Hay alternativa? Por supuesto: la Asociación para la Reforma de las Pensiones ofrece su explicación del modelo de capitalización en PensionesDignas.es, mientras que el chileno José Piñera (principal artífice de dicho sistema) viene explicando su propuesta para España desde el año 1996 (puede consultar su resumen ejecutivo haciendo click aquí).

Paul Krugman culpa de la crisis… ¡a los empresarios!

Hace años, Paul Krugman pedía a la Reserva Federal que mantuviese el precio del dinero bajo mínimos. El hijo predilecto del progresismo (en lo relativo a los asuntos económicos) tenía claro que potenciar una burbuja inmobiliaria sería algo muy positivo para Estados Unidos y el resto del mundo. Los años han demostrado que su receta ha sido catastrófica.

Sin embargo, Krugman no se da por aludido y publica semanalmente nuevos disparates contra la economía de mercado. En su columna de hace unas semanas, el norteamericano admitió que el Plan Obama tuvo un resultado “decepcionante” para la creación de empleos… pero prefirió culpar de ello ¡a los empresarios!

Para Krugman, “los negocios estadounidenses estarían felices con Obama en un universo racional”. ¿Debemos asumir, entonces, que todo el que no comulgue con la política económica del Ejecutivo estadounidense no sólo es irracional, sino que casi resulta un extraterrestre? ¿Tan maravillosa es la política económica de la Casa Blanca que la burocracia de Washington tiene toda la razón pero millones de empleadores están equivocados?

Una de las medidas que toma Krugman para medir la temperatura económica es la Bolsa de Nueva York. Poco importa el resto del mercado: si Wall Street está mejor, eso significa que todos los empresarios deben estar mejor, y el que tenga algo que objetar, será porque pertenece a otro universo lleno de gente irracional…

El caso es que Krugman opina que hay una “profusión de alegatos demasiado críticos con las subidas de impuestos, la imposición de mayores regulaciones o el aumento del déficit presupuestario”. ¿Debemos asumir, entonces, que los empresarios tienen que aplaudir la creación de nuevas obstrucciones a su actividad? ¿Debemos defender, acaso, la creciente obesidad del Estado frente a la progresiva delgadez del mercado? No parece lógico.

Krugman define a los empresarios como un “coro que siempre se queja de los impuestos, las regulaciones y el déficit”. Lástima que el economista aún no haya entendido el efecto de dichas políticas en el irrenunciable papel que tiene ese “coro” para la recuperación y el crecimiento económico.

Para el economista norteamericano, todas estas quejas obedecen a esfuerzos de grupos de poder y asociaciones dedicadas al cabildeo político. No deberían parecerle tan ilegítimas, teniendo en cuenta que muchos lobbies han sido fundamentales para la elección del presidente cuya política económica defiende ciegamente contra toda evidencia empírica.

Al menos sabemos que su opinión es minoritaria: un estudio reciente ha demostrado que el 70% de los americanos cree en un capitalismo más libre y profundo para salir de la crisis. Apenas el 30% apoya el camino de la planificación y la intervención. Por eso, por mucho que Krugman pida que el gobierno “haga más para promover la recuperación”, es comprensible que la mayoría de sus compatriotas se muestre cada vez más agobiado por este insaciable Leviatán llamado Estado.

Zapatero: de indignarse porque los mercados le “examinen” a afirmar que es “fundamental” reducir el déficit

Febrero de 2010:

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Julio de 2010:

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La DGT, contra los “chupitos” y los “coches de alta cilindrada”: el intervencionismo sigue recortando libertades

La Dirección General de Tráfico se ha especializado en los últimos años en el noble arte de recortar libertades. Su manipulación estadística, su insoportable paternalismo y su demagogia buenista vienen justificando las pésimas decisiones anunciadas por un ente público cada vez más efectivo para saquear el bolsillo de los ciudadanos y recaudar más y más dinero para las arcas del Estado.

El organismo que coordina Pere Navarro ha decidido, por ejemplo, que la libertad de un ser humano para conducir su automóvil no es innata, sino que debe ser concedida. Así, la DGT nos entrega un “carnet por puntos” y restringe el comportamiento del conductor a sus discutibles criterios. Como esta libertad no es nuestra, sino que se nos entrega de manera condicionada, también se nos puede arrebatar conforme parezca. En palabras del diputado socialista José Antonio Alonso, “la sociedad da un crédito al ciudadano”. Por sociedad, claro está, se entiende el gobierno…

Cada tres años, la DGT decide “darle un premio” a los conductores que “se portan bien”. Así, les entrega dos puntos adicionales… con la condición de que cada conductor no acumule más de 15. Ni cumpliendo con sus requisitos podremos obtener un poco de libertad condicional.

Además de todo lo anterior, la dirección de la DGT interpreta desde hace años que incumplir una norma equivale a cometer una “delito”. Por eso, se dedica a perseguir a los conductores, con independencia de su comportamiento en carretera, y aprueba llenar España de radares de control de velocidad, recortando incluso el margen antes disponible para exceder ligeramente estas limitaciones arbitrarias.

Como ha demostrado Carlos Rodríguez Braun, muchas de las estadísticas en las que se basa la Dirección General de Tráfico son falaces. Por ejemplo, analiza el número de accidentes o de muertes en carretera en base a términos absolutos, y no relativos como convendría. Por ejemplo: en 1989 hubo cinco muertos por cada 10,000 vehículos; en 2004, apenas dos. Sin embargo, la DGT ofrece las cifras totales (4,741 fallecidos) y obvia la reducción histórica de la cifra, así como el aumento relativo del parque automovilístico en circulación.

Muchos medios de comunicación compran estos argumentos. Así, numerosos periódicos no dudan en hablar de la conducción automovilística como una supuesta “carnicería” o como un proceso de “indecible destrucción” (en palabras del diario El País).

Al final, nos hemos acostumbrado, por ejemplo, a que Pere Navarro decida cuestionar la conducción de vehículos de alta cilindrada “por parte de los jóvenes” o la “extraña razón cultural de invitar a un chupito”. Eso sí: el responsable de la DGT le pide a los conductores que “duerman bien y disfruten del viaje”. ¡Si lo hacen, desde luego que no será por mérito suyo!

Blanca Moreno (Banco Mundial): Globalización y reducción de la pobreza

Blanca Moreno Dodson, alta dirigente del Banco Mundial, ha visitado el Campus de Verano 2010 de la Fundación FAES. Su ponencia se centró en la globalización y su impacto en la lucha contra la pobreza. En su intervención destacó que vivimos en un mundo donde están emergiendo “múltiples polos de crecimiento, como afirmaba este mismo año Zoellick”, y destacó que esta nueva situación requiere una serie de ajustes (por ejemplo, afirmó que “los bancos privados son globales en vida, pero aún son locales a la hora de la muerte).

Gracias a la globalización, el número de bienes exportados por países de desarrollo medio-bajo ha crecido enormemente en los últimos años. Según datos de la ONU y del Banco Mundial, los bienes de capital han pasado del 5% en 1990 al 28% en 2008; los bienes de consumo han subido del 17% al 35% en el mismo periodo. Es importante considerar que esas cifras apenas habían cambiado entre 1970 y 1990: en el caso de los primeros, la variación fue del 2% al 5%; en el caso de los segundos, del 14% al 16%. Esto demuestra que la globalización funciona para todos.

Si la crisis se nota en muchos países menos desarrollados es porque ni EEUU ni Europa han retomado su nivel de demanda de importaciones. Esto complica enormemente la salida de Europa del Este y Asia Central, en el caso de la UE, mientras que limita el crecimiento para Iberoamérica, en el caso de los EEUU.

Eso sí: los países en vías de desarrollo intercambian cada vez más entre ellos. Hay mayor diversificación en la producción, y los sectores predominantes dejan poco a poco de implicar un esfuerzo intensivo para poner el énfasis en empleos de capital y personal más cualificado. Consecuencia de esto es una mayor exportación, un crecimiento más sostenible y un fortalecimiento de las instituciones.

Eso sí: a finales de 2009 se contaban 350 medidas restrictivas del comercio de las que el 20% eran no arancelarias (restricciones cuantitativas, licencias varias, requisito de subsidios y estándares…). El proteccionismo ha amenazado con detener el flujo de la libertad comercial en el mundo, aunque parece haberse contenido tras la reacción inicial.

Blanca Moreno destacó igualmente el fortísimo crecimiento de la deuda mundial desde el año 2000. De ocupar un 50% entonces ha pasado a un nivel proyectado a casi el 80% para 2015. Mientras los países emergentes han pasado de tener el 45% de su PIB endeudado en el 2000, el nivel esperado para 2015 ronda el 30%; sin embargo, los países más avanzados han visto en ese mismo periodo un salto del 65% al 110% calculado por el FMI para el final del presente lustro.

Para la economista del Banco Mundial, Asia y Europa del Este pusieron rumbo a la recuperación a finales de 2009, y América Latina ha capeado el temporal de forma suficiente. El efecto “bounce-back” de recuperación está llegando antes a estos países que a los más desarrollados. Mientras tanto, la falta de ajuste presupuestario de las finanzas públicas está significando un problema de crecimiento a largo plazo en las principales economías mundiales.

Blanca Moreno expuso también los retos que el Banco Mundial plantea para países emergentes y economías avanzadas. En el caso de los primeros, coloca su déficit actual cerca del 5% y espera que esta década acerque estos niveles al superávit. Sin embargo, la previsión inicial del FMI para 2020 era conseguir números positivos por valor superior al 3,5%, una proyección compleja y muy exigente.  Eso sí: para 2010 se espera que este bloque crezca al 6,3%, y la recuperación global podría disparar estos números más arriba.

Centrándose en los países avanzados, la economista del Banco Mundial habló de reducir los “estímulos” para proceder a un ajuste fiscal “creíble a medio plazo” seguido de “reformas estructurales a largo plazo”.

Finalmente, Blanca Moreno se centró en la reducción de la pobreza. Si en 1990 el 55% de los ciudadanos de Asia del Este y Asia Pacífica eran pobres, hoy esa cifra es del 15%, lo que demuestra una evolución muy profunda en esta región. En Latinoamérica, la variación ha sido mucho más tímida: del 10 al 8 por ciento. Por su parte, en Asia del Sur se vivió un descenso del 55 al 40 por ciento, mientras que el África sub-sahariana pasó del 55% al 50%. Por tanto, cabe señalar que la globalización funciona efectivamente para reducir la pobreza, si bien hay zonas que aprovechan sus ventajas muy por encima que otras regiones. A nivel mundial, la pobreza ha bajado un 40% desde 1990.

El problema de la crisis es que supone un retroceso en los avances sociales del capital global. Si hay menos dinero circulando entre los países del mundo, las oportunidades para invertir en sanidad, agua, educación… serán menores. Los niños serán el grupo más vulnerable dentro de este contexto, y África será el continente que más sufrirá esta merma en su crecimiento. Así las cosas, para 2015 se espera una tasa mundial de pobreza del 15% (un punto por encima de la proyección previa a la crisis), lo que supone un incremento de 60 millones de personas.

Los estudios del INE sitúan al 38% de los extremeños y al 28% de los andaluces en niveles de pobreza

El 19,6% de la población residente en España se situaba por debajo del umbral de pobreza a mediados de 2008, según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por CCAA, Extremadura (38,4%) y Andalucía (28,9%) presentan las mayores tasas de pobreza del país.

Extremadura, con un 38,4%, y Andalucía, con un 28,9%, presentaban en 2008 las mayores tasas de pobreza del país. Las comunidades con menor proporción de población por debajo de dicho umbral fueron la Comunidad Foral de Navarra (6,5%) y el País Vasco (8,5%).

El valor del umbral de pobreza, expresado como ingreso total del hogar, depende del tamaño del hogar y de las edades de sus miembros -esto es, el número de unidades de consumo-. Se obtiene multiplicando 7.753,3 euros por el número de unidades de consumo del hogar.

Para conocer más detalles sobre este informe, haga click aquí.

El fracaso del sistema educativo español

Se puede consultar el texto íntegro en la página del Instituto Juan de Mariana. La autora es Laura Mascaró, que explica con ironía el fracaso del actual sistema educativo español desde una perspectiva sencilla y abierta.

“Lamento decepcionaros pero tenía que decirlo: el sistema educativo funciona. Es prácticamente perfecto. Educar, no educa, pero es que no fue creado -ni es mantenido- para educar”.

“El sistema educativo fue creado, en primer lugar, como parking de niños. Es un lugar dónde puedes dejar a tus hijos durante muchas horas al día y, así, dedicarte a tu vida de adulto”.

“Los niños crecen y les obligamos (les obligan) a leer un libro por semana y resumirlo. Un libro que, quizás, es infumable. Un libro que, aunque sea espléndido, quizás ellos no habrían elegido. Con lo que sembramos la semilla del odio a la lectura. Siguen creciendo y seguimos (siguen) obligándoles a estudiar cosas que ni les interesan ni les servirán para nada más que para seguir estudiando, para pasar de un curso a otro y sacarse un título tras otro”.

“Obviamente, ante una situación general de falta de trabajo, al Estado le interesa más tener estudiantes que tener parados. Nos han convencido de que una carrera universitaria es imprescindible para triunfar en la vida. Y, después de la carrera, mejor si complementas tu formación con un postgrado o un doctorado. Así que los jóvenes no entran en el mercado de trabajo (o en las listas del paro) hasta los treinta años de edad, más o menos”.

“El sistema funciona. Es un sistema perfecto que, además, mantenemos entre todos, nos guste o no, lo utilicemos o no. Es el parking de niños más barato del mundo, porque no pagas lo que cuesta. Todo sea por el bien común”.

Libertad de elección en la educación española

La educación española necesita un cambio desde hace muchos años. El doctor en Historia, profesor y diputado del Partido Liberal sueco, Mauricio Rojas, habitual en las publicaciones de la Fundación FAES, lleva años publicando interesantes informes sobre este tema, aplicando su experiencia al Norte de Europa a la realidad española.

Vale la pena consultar uno de sus más recientes esfuerzos, incluido en la saga “Ideas para salir de la crisis” que FAES tiene disponible en este enlace. El título, “Libertad de elección y pluralismo”, avanza propuestas para la reforma de nuestro modelo educativo, un paso fundamenta para recuperar la competitividad española de cara al futuro.

Para descargarlo, hagan click aquí. Rescatamos algunos fragmentos del texto completo.

– “Para mí no tiene ninguna importancia quién gestiona una escuela. Lo importante es que las leyes y las reglas se cumplan, que la escuela tenga una alta calidad y que los alumnos estén bien (…). La calidad es lo importante, no quien tenga la gestión. Ésta es la opinión de la Federación de Profesores y la mía” (Eva-Lis Sirén, presidenta de la Federación de Profesores de Suecia).

– La educación es hoy el motor fundamental del desarrollo y de la igualdad de oportunidades, de aquella libertad que ha sido la fuente indiscutida de “la riqueza de las naciones”.

– “Alguien tal vez dirá que la educación es distinta, que es un “bien social”, que es algo tan importante y necesario que no puede ser confiado a la libre creatividad de los ciudadanos, que aquí se requiere de planificación, de ingeniería social y de un Estado que no sólo garantice el acceso universal a la educación sino que la gestione directamente. Esta objeción, de ser cierta, se debería poder aplicar también a los alimentos, a la vestimenta, a nuestros medios de transporte y a todo aquello que evidentemente es absolutamente necesario para nuestras vidas. Pero no lo es, y cada vez que se ha querido aplicar la planificación estatista a estos bienes esenciales hemos tenido un resultado deprimente. Sin embargo, en educación sí que nos permitimos seguir creyendo que un “gran hermano” les dará a todos una educación digna y de calidad a pesar de lo que nos dicen los resultados que tenemos a la vista. Éste es nuestro problema esencial”.

– “Suecia es conocida, y así pasará a la historia, por haber creado el Estado benefactor más amplio y costoso que se haya conocido. Lo que es menos sabido es que ese gran Estado que quiso decidir, pagar y producir todo lo referente al bienestar básico de sus ciudadanos ya no existe. Se desmoronó a comienzos de los años 90 bajo el peso agobiante de sus propias ineficiencias”.

– “El cambio realizado, y en cuyo contexto se ubica la reforma de la educación sueca de la que hablaré, puede ser resumido en tres rúbricas: de la gestión pública a la responsabilidad pública, del monopolio al pluralismo y de la asignación administrativa a la libertad de elección”.

– “Hoy en día la gente ya no se pregunta si la escuela de su elección es pública o privada, sino si es una buena escuela y, en especial, si satisface sus necesidades y preferencias”.

– “La mejora de los resultados escolares de las escuelas públicas es el resultado más inesperado y alentador de la reforma, que viene a reflejar la profunda transformación de las mismas, que han pasado de ser escuelas con “clientes cautivos” a productores de servicios que deben ganarse a sus consumidores con buenos productos: en este caso una educacióncada vez más diversificada y de mejores rendimientos”.

– “Los ejes del cambio pasan por crear plena libertad de elección mediante el vale escolar, establecer la libertad de creación de escuelas, dar libertad a todas las escuelas para perfilar su oferta educativa, establecer sistemas transparentes, confiables y objetivos de evaluación…”.

– “Es esencial que un nuevo sistema educativo español sea efectivamente español, es decir, que sea regulado a nivel nacional por normas comunes básicas válidas en todo el país”.

La reforma de la Educación en España

Una de las debilidades silenciosas de la economía española es la educación. Las sucesivas leyes aprobadas en la democracia han sido incapaces de promover la excelencia académica en España, y han condenado a muchas generaciones a una preparación inferior a lo deseable. Integrarnos en la economía global supone ventajas, pero también importantes desafíos que no pueden ser ignorados.

El capital humano, las personas, son el eje de la economía del conocimiento y la innovación. Integrarnos en la economía global supone ventajas, pero también importantes desafíos que no pueden ser ignorados. El capital humano, las personas, son el eje de la economía del conocimiento y la innovación que todo país debe aspirar a tener.

España registra alarmantes estadísticas de abandono y fracaso escolar. Los exámenes internacionales de conocimiento dejan a nuestros escolares muy por debajo de los niveles europeos. El Informe PISA de 2006, en su análisis de las competencias de lectura colocaba a España en el puesto 22 de los 27 países miembros de la Unión Europea. En matemáticas, el puesto alcanzado era el 20; en ciencias, el 18. Según la OCDE, sólo el 64% de los españoles entre 25 y 34 años ha realizado estudios de Bachillerato o Formación Profesional, mientras que en la UE este porcentaje supera el 90%.

La reforma, por lo tanto, es necesaria para ganar en oportunidades y libertad a través de la preparación y el conocimiento.

LA EDUCACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA EN ESPAÑA: APOSTAR POR LA EXCELENCIA

El sistema educativo español ocupa una cuestión secundaria en la agenda política española. Si escuchamos hablar del tema, lo hacemos por meras pugnas lingüísticas regionales. Por otro lado, con iniciativas como la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que ha dividido a la sociedad en partidarios y detractores de su inclusión en los planes de estudio, queda claro que nadie se plantea las reformas de calado que son necesarias.

La “pedagogía comprensiva” que inspiró las leyes en los 80 no tiene en cuenta el esfuerzo del alumno. Los planes educativos acumulados desde entonces alejaron el mérito de las aulas. Tan grave es el deterioro que la figura del profesor, clave en exitosas reformas educativas como la de Finlandia, se ve deteriorada, desprestigiada y hasta desautorizada.

El esfuerzo tiene que ser premiado. Los itinerarios deberían tener en cuenta la trayectoria académica; las becas y premios deben promover la excelencia… Los alumnos no pueden pasar de curso con tantas asignaturas suspendidas como actualmente.

Debemos explorar diferentes formas de gestión para la educación: en Suecia, el salto adelante se ha conseguido con la iniciativa privada; en Reino Unido, los mayores cambios en los últimos años han llegado con la creación de fundaciones educativas. La retribución o la flexibilidad de horarios en los colegios podrían atraer a profesionales preparados y motivados a las aulas. No podemos repetir los vicios de la universidad española, estancada por la “endogamia” de su profesorado.

Los esfuerzos por introducir la educación bilingüe son fundamentales para promover un mayor conocimiento del inglés en España. No se debe ahorrar en estas medidas, pues su éxito supondrá un importante salto adelante de la competitividad española. Respecto a las lenguas co-oficiales de algunas comunidades autónomas, se debería introducir su estudio en un régimen equilibrado con la presencia de inglés y castellano, y nunca excluyente de ninguna de las tres lenguas.

Otro caballo de batalla al que no podemos renunciar es el de la libertad de elección en el sistema. Hay que diversificar los idearios y currículos educativos, como ocurre con la universidad, para que esa libre elección de centro sea debido a criterios amplios. Por supuesto, el mérito académico tiene que ser el vector principal para esa libertad de elección familiar. Se podría fomentar esa sana carrera del conocimiento con la realización de exámenes nacionales que midiesen y publicasen los resultados del alumnado en los diferentes centros. Hacen falta indicadores que demuestren la realidad del sistema.

EL SISTEMA UNIVERSITARIO ESPAÑOL EN EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

El llamado proceso de Bolonia ha adaptado los currículos universitarios de la Unión Europea para crear un espacio educativo amplio, comparable e integrado. Se favorece la siempre necesaria movilidad estudiantil, optando por reforzar el espíritu de los exitosos programas de intercambio Erasmus.

Sin embargo, el sistema universitario español tiene retos propios. Masificación en las aulas, altas tasas de abandono, financiación insuficiente, ausencia de competencia de logros, escasa captación de estudiantes extranjeros, endogamia en el profesorado… En la universidad española entran muchos alumnos si tenemos en cuenta las cifras de fracaso escolar de la enseñanza obligatoria; pese a ello, el grado de abandono es muy elevado.

La iniciativa privada puede y debe aportar dinamismo a la universidad española. Tenemos casos de éxito internacional en escuelas superiores como el Instituto de Empresa, el IESE o ESADE (todos estos centros, ajenos a las regulaciones oficiales que encorsetan los grados universitarios). No podemos renunciar a la cooperación público-privada, capaz de darle la competitividad necesaria al sistema.

A menudo se pide que todas las universidades aspiren a impartir todas las carreras. Esto complica el desarrollo de facultades especializadas y excelentes en su campo, lejos del espíritu de los “polos de desarrollo educativo” que tanto éxito están teniendo en las zonas más avanzadas de Asia. Además, se entiende la “autonomía universitaria” de forma errónea: no se trata de entregar recursos y así garantizar una supuesta “autonomía”; se trata de entregar recursos, pero también de que se evalúen los resultados de la gestión de dichos recursos.

Debemos entender también que la asistencia a clase debería estar más controlada. El absentismo es tan elevado que pone en entredicho la exigencia del sistema. Hay que promover los “cupos” de asistencia mínima, que obliguen a asistir, al menos, al 70% de las clases de cada semestre.

La reforma educativa no podría olvidarse de la Formación Profesional, a menudo marginada en el debate sobre la cuestión pero muy importante para el salto cualitativo que han dado países como Dinamarca o Suiza. La formación permanente de calidad permite capacitar a los profesionales de forma superior, lo que les proporciona mayores oportunidades en el mercado laboral.

Finalmente, cabe subrayar que la tecnología debe ser usada como un aliado para el acceso a la documentación universitaria. La masificación de las universidades puede ser compensada con el acceso individual al conocimiento que puede fomentar un mix tecnológico atrevido y útil.

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