Relaciones Internacionales

Las chapuzas del informe de Intermon-Oxfam

Sigue la polémica sobre el informe de Intermon-Oxfam dedicado a la desigualdad y la pobreza. Lean este interesante artículo en El Mundo:

Cuando uno lee afirmaciones como “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” o “en España las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de la población más pobre” la reacción instintiva es echarse las manos a la cabeza.

Hay algo que falla. El sistema no funciona, no puede hacerlo si permite algo así. Es normal. Lo que no lo es tanto es replicar, reproducir o publicar sin pararse un momento a pensarlo.

Las cifras anteriores son de la ONG Oxfam (Oxfam Intermón en España) una ONG que lucha “a favor de la justicia y la paz”. Sus fines son indudablemente loables, sus intenciones, estupendas. Pero sus métodos, en lo que se refiere a los estudios, mejorables.

Para las dos afirmaciones anteriores, Oxfam utiliza fuentes peculiares. Las reflexiones vienen en el estudio general: Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica y en el particular para nuestro país: Reflexiones sobre España.

Para el caso de España, Oxfam Intermón hace algo tan cuestionable como comparar patrimonio vs ingresos, stock vs flujo. Y lo hace de fuentes diferentes, no homogéneas y de años diferentes.

Para establecer las 20 personas más ricas utiliza la lista Forbes, una estimación de la revista estadounidense a partir de diferentes fuentes (primarias y secundarias), que incluye a una persona fallecida.

Para los ingresos del 20% de la población, los datos de las declaraciones de Hacienda que recoge la AEAT. En el estudio ha participado Carlos Cruzado, presidente de GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda). Todos hemos usado alguna vez sus tablas, que son algo como esto (ajustada a la recaudación real del gravamen en 2012, y no a la previsión gubernamental, hace unos meses):

Recaudación IRPF

¿Tiene sentido comparar los datos de una estimación de una revista, que tiene en cuenta todo tipo de “activos, como participaciones en empresas, propiedades inmobiliarias, yates, obras de arte y dinero en efectivo” con los datos de declaraciones, que ni reflejan los datos reales de los ricos (puesto que tributan o no, pero desde luego no a través de las rentas del trabajo) ni de los más pobres, que no presentan declaraciones?

Ayer llamé a Oxfam para aclarar algunas dudas. La primera pregunta, en la primera llamada, era para entender bien la terminología, por el uso de la palabra “renta” en la frase “la riqueza de las 20 personas más ricas (77.000 millones de euros) es equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres”. Quería saber si era sinónimo de ingresos o de riqueza. La respuesta fue que de riqueza. Es decir, que la riqueza de los 20 españoles más ricos era igual a la riqueza del 20% de la población española con menos riqueza. Muchos medios han titulado por ahí, o incluso han recogido esa idea en los textos.

No me convenció. Y no era así, La segunda llamada, a responsables directos del documento, confirmó lo contrario: renta era sinónimo de ingresos, no de patrimonio.

Ante mi pregunta sobre lo si era lógico comparar stock con flujo, sueldos con propiedades inmobiliarias etc, desde la ONG me indicaron que la lista de Forbes “no mide patrimonio, sino ingresos. Eso creo”. Y evidentemente, no es así.

En todo caso, sumada la riqueza de los 20 españoles según la lista, el resultado salía 99.950 millones de dólares. Al cambio de ayer, 73.694 millones de euros. Al cambio del 13 de diciembre, que es cuando se hizo el cálculo para la versión estadounidense, 72.800 millones de euros. No se sabe muy bien de dónde salen los 77.000 millones. Oxfam me dijo que hicieron el cálculo la semana pasada con un tipo medio, pero no sabían exactamente cuál (ojo, no es crítica, no lo sabía la persona con la que hablé, que no hizo el cálculo).

El documento asegura que “el coeficiente de Gini en España ascendió a 0,34 en 2011 y a 0,35 en 2012 -el mayor valor desde que comenzaron los registros- colocando a España como el segundo país más desigual de Europa, sólo por detrás de Letonia”. Y añade, con datos de Eurostat, que “antes de la crisis el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre”.

En realidad, y los responsables del trabajo lo reconocieron ayer, no es el 20% de los más ricos, sino que sería más correcto decir que el 20% más rico (o con más sueldo) de los españoles ganaba 5,3 veces más, y que esa cantidad, en 2011, “había aumentado a 7,5 veces”.

El caso de la estadística a nivel mundial es diferente. Para la afirmación de “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” Oxfam vuelve a mezclar datos de dos estudios diferentes, limitados e incompletos. Por un lado, la misma lista Forbes. Por otro, dos estudios de Credit Suisse que reconocen sus propias limitaciones, como destaca Ricardo Galli. Y que hacen proyecciones… con las estimaciones de la revista en sí.

Intermón parte de datos de Credit Suisse, que dicen que “el total de riqueza [mundial] asciende a 240,8 billones de dólares. El porcentaje de riqueza en manos de la mitad más pobre de la población es del 0,71%, mientras que el del 1% más rico es del 46% (110 billones de dólares).”

Y de ahí, deducen que “casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población. Es decir: el 1% de la población (1% de 7.140 millones de personas -aproximadamente-, que son 71 millones de personas) tienen casi la mitad (el 46%) de la riqueza mundial (46% de 240,8 billones de dólares, que son los 110 billones de dólares)”.

Por ello, “la riqueza del 1% de la población más rica del mundo asciende a 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que posee la mitad más pobre de la población mundial. Es decir: los 110 billones de dólares que tienen estos 71 millones de personas, equivale a 65 veces lo que tiene la mitad más pobre de la población. Es decir:, la mitad de la población son 3.570 millones de personas, que tienen 110/65= 1,7 billones de dólares”.

Y para la comparación, desde la lista Forbes se suma riqueza hasta que sale esa cantidad, lo que da 85 personas “que forman parte de esos 71 millones de personas más ricas, del 1% más rico”, concluyen.

Como indica Miquel Roig hoy mismo, para el análisis de la desigualdad hace falta perspectiva temporal.

Hay muchas cosas publicadas sobre desigualdad y su impacto en la calidad de la democracia y el crecimiento económico.

Pero sobre todo, hace falta saber qué nos preocupa más. Al leer cosas como “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” o “en España las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de la población más pobre” nos echamos las manos a la cabeza. Pero al lado equivocado de la cabeza.

La reacción primaria, lo que nos genera estupefacción e indignación, es que, hipotéticamente, 85 personas puedan poseer tanta riqueza como 3.000 millones, y no al revés. Nos cabrea que pueda haber gente tan rica como, no tan pobre como. Cuando el problema de verdad no es la desigualdad, ni que haya personas tremendamente ricas, sino que haya gente tremendamente pobre.

Intermón lo dice en la página 2: “Un cierto grado de desigualdad económica es fundamental para estimular el progreso y el crecimiento, y así recompensar a las personas con talento, que se han esforzado por desarrollar sus habilidades y que tienen la ambición necesaria para innovar y asumir riesgos empresariales. Sin embargo, la extrema concentración de riqueza que vivimos en la actualidad amenaza con impedir que millones de personas puedan materializar los frutos de su talento y esfuerzo”.

La pobreza, en el mundo, cae. En todos los continentes, al menos hasta el inicio de la crisis. Se puede utilizar parte del informe de Oxfam sobre el impacto de las diferentes medidas de ajuste o de las subidas de impuestos en las clases medias y bajas. O sobre “flujos ilícitos y corrupción en África”. Sobre elusión o leyes en Pakistán. Pero hace falta tener cuidado con los números y la filosofía.

La economía no es un juego de suma cero. No tiene por qué serlo al menos. Los más ricos del mundo no son ricos gracias a que haya millones de pobres. No es relación causal, no hay correlación. Puede ocurrir en muchos casos, sin duda. Y políticas arancelarias, proteccionistas y de subvenciones, como las que practica la UE, contribuyen mucho a que los países pobres no puedan dejar de serlo pronto.

Pero el gran fenómeno de las últimas décadas es que millones de personas abandonan la pobreza de verdad, la de 1.25 dólares al día. Muchas de ellas se concentran en China y en India, es cierto. Son los países más poblados del mundo. Y eso también explica que aumente la desigualdad.

El mundo tiene muchísimos problemas. Las tasas de pobreza son, pese a la mejora, altísimas e inaceptables. La desigualdad, tras años de crisis y millones de nuevos desempleados (un factor clave en España), aumenta en los países desarrollados. El Índice Gini crece, pero hay países extremadamente pobres, sin apenas diferencias, con indicadores ‘mejores

El desafío es enorme, urgente. Demoledor en sí mismo. Por eso intentar atajar con malos datos no es ninguna solución.

También de interés, este artículo de Juanma López Zafra en El Confidencial: “Igualdad, pobreza, manipulación y estadística”.

Las consecuencias de la charlatanería anti-vacunación

El Consejo de Relaciones Exteriores ha publicado un curioso mapa de brotes de enfermedades prevenibles por vacunación a lo largo del periodo 2008-2014. El sarampión en Europa y EEUU ha crecido de forma notable, algo digno de países poco desarrollados, donde no es fácil hacerse con la triple vacuna que previene la incidencia del sarampión, las paperas y la rubeola.

En los últimos años, el movimiento anti-vacunación ha ganado aceptación social en los países desarrollados, principalmente en naciones anglosajonas. Doctores, activistas y celebridades varias han querido abanderar esta causa, una actitud sin duda irresponsable que ahora pasa factura. La tos ferina también está repuntando en países como Estados Unidos. En 2010, un brote de esta enfermedad en California fue atribuido a un creciente escepticismo social sobre las vacunas. Hablamos, en última instancia, de un problema de salud que nos afecta a todos y que no debe tratarse a la ligera. Los medios de comunicación que sirven de altavoz a los propagadores de falacias anti-vacunación deberían revisar estos datos y hacer examen de conciencia antes de seguir bailando el agua a estos grupos.

Incidencia enfermedades vacunables

Brotes de sarampión y tos ferina (color púrpura y verde), 2008-2014

Bill Gates cree que la pobreza será casi inexistente en 2035

Bill Gates vaticina que para 2035 apenas habrá países pobres en el mundo, una predicción basada en los progresos favorables en la lucha contra la pobreza extrema que se han logrado en las últimas décadas. El multimillonario y filántropo considera, en una entrevista a Efe, que ese objetivo es “absolutamente” factible, y señala especialmente el progreso en Latinoamérica, donde cree que en dos décadas puede no haber países pobres, con la sola posible excepción de países en situación extrema, como Haití.

En el documento, Gates afirma que“el mundo está mejorando a cámara lenta”, ya que la imagen mundial de la pobreza “ha cambiado completamente durante el transcurso de mi vida”. Recuerda que la pobreza extrema ha pasado en pocas décadas del 35% al 15% de la población mundial, por lo que dice que “es más importante que nunca medir los resultados y explicar las buenas noticias”.

Por ello, Gates se atreve a hacer la atrevida predicción de que “para 2035 casi no habrá países pobres en el mundo”, según dice en la carta, y afirma en la entrevista que el progreso del mundo hace que “el tiempo está de nuestra parte”, ya que “hemos visto qué cosas funcionan y cuáles no funcionan”. Gates destaca el ejemplo de Latinoamérica, donde países como México y Brasil se consideran ya países “de ingresos medios” incluso si “todavía queda trabajo por hacer” en la lucha contra la pobreza. Por ello, considera que países considerados ahora de bajos ingresos, como Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, podrían estar para 2035 en los niveles actuales de México o Brasil. “Me asombraría si para 2035 hubiera algún país de nuestro hemisferio, con la posible excepción de Haití, que no esté fuera de la categoría de bajos ingresos”, afirma.

Preguntado sobre el informe que la ONG Oxfam divulgó este lunes acerca del aumento de las desigualdades económicas en todo el mundo y la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, Gates apunta que eso no implica que esté aumentando el número de pobres en el mundo. Al contrario, dice que al no haber una cantidad limitada de dinero a nivel global, si la educación mejora o los niños tienen mejor nutrición, “el volumen de la riqueza mundial aumenta y todo el mundo se beneficia de ello”. Sin preguntarle, dice que su fortuna personal se destina “a ayudar a los pobres. Está temporalmente en mi cuenta bancaria, no la consumo”. “El consumo es lo que debemos mirar para hablar con más rigor. Hay más gente que puede comprar teléfonos móviles o lo suficiente para comer, o un refrigerador. El progreso es fenomenal, no ha acabado, pero es fenomenal”, insiste.

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Aunque no coincido plenamente con el diagnóstico de Gates, sí estoy de acuerdo en muchas de sus afirmaciones. Pueden leer su carta anual haciendo click aquí. A continuación reproduzco el primer capítulo del documento:

Desde prácticamente todos los puntos de vista, el mundo nunca había estado tan bien como hoy. Los seres humanos viven más años y gozan de mejor salud. La tasa de pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los últimos veinticinco años. La mortalidad infantil está disminuyendo a pasos agigantados y muchos países que dependían de la ayuda exterior son hoy autosuficientes.

Uno pensaría que el mundo celebraría este asombroso progreso, y que entre todos trataríamos de averiguar qué es lo que funciona tan bien para insistir en esa dirección. Pero no es así, por lo menos no en proporción con los progresos logrados. En realidad, me sorprende constatar la poca gente que cree que el mundo va a mejor y la mucha que está convencida justamente de lo contrario: de que va a peor.

Las buenas noticias (por lo menos el tipo de buenas noticias en las que estoy pensando) suceden a cámara lenta. Los países son cada vez más ricos, pero es difícil capturar este cambio en un video. El nivel de salud aumenta, pero no hay ruedas de prensa para los niños que no mueren de malaria. La creencia de que el mundo está empeorando y de que no podemos hacer nada para erradicar la pobreza extrema y las enfermedades es no solo errónea, sino también dañina, pues puede paralizar el progreso.

Aquí vamos a defender la tesis contraria: que el mundo estámejorando y que dentro de veinte años será aún mejor. Pero ese futuro no está escrito en ninguna parte. Para que suceda debemos aprovechar el ingenio humano y dejarnos guiar por nuestra empatía.

He oído a menudo que “los países pobres están condenados a seguir siendo pobres”. Una búsqueda rápida en Internet devuelve decenas de titulares y títulos de libros como <em>La globalización de la pobreza: cómo se enriquecieron los países ricos… y por qué los países pobres siguen siendo pobres</em>. Es una suerte que este tipo de libro no se convierta en superventas, porque se basa en una premisa falsa. Lo cierto es que los ingresos y otros indicadores de bienestar humano están aumentando en casi todos los lugares del mundo, también en África.

Me referiré a África en un momento, pero antes fijémonos en la tendencia generalizada en el mundo que empezó hace medio siglo. Hace cincuenta años el mundo estaba dividido en tres bloques: los Estados Unidos y sus aliados occidentales; la Unión Soviética y sus aliados; y el resto. Yo nací en 1955 y de pequeño me enseñaron que el llamado Primer Mundo era rico y desarrollado: casi todos sus ciudadanos íbamos a la escuela y vivíamos muchos años. No estábamos muy seguros de cómo era la vida al otro lado del telón de acero, pero aquel lugar nos daba miedo. Y luego estaba el llamado Tercer Mundo, que englobaba básicamente el resto de los países. Lo único que sabíamos era que estaba lleno de personas pobres que iban poco a la escuela y morían jóvenes. Peor aún, que vivían atrapadas en la pobreza, sin esperanza de mejora.

Las estadísticas parecen corroborar esa impresión. En 1960, casi toda la economía mundial se concentraba en Occidente. Los ingresos per cápita enlos Estados Unidos eran de unos 15 000dólares anuales. En Asia, África y América Latina, los ingresos per cápita eran mucho menores. Brasil: 1982 dólares. China: 928 dólares. Botsuana: 383 dólares. Etcétera.

Los ingresos per cápita en Turquía y Chile han alcanzado ya los niveles de los Estados Unidos de 1960. Y Malasia y Gabón están a punto de alcanzarlos. Esa tierra de nadie que separaba los países ricos de los pobres ahora pertenece a la China, la India y Brasil, entre otros. Los ingresos reales per cápita de la China se han multiplicado por ocho respecto a 1960. Los de la India se han cuadruplicado, los de Brasil casi se han quintuplicado, y en Botsuana, un pequeño país que ha sabido gestionar hábilmente sus recursos minerales, la cifra se ha multiplicado por treinta.

La curva de la pobreza
Caída de la mortalidad infantil

Muchos de los países que considerábamos pobres (aunque ni mucho menos todos) ahora presentan economías fuertes. Y el porcentaje de personas extremadamente pobres se ha reducido a menos de la mitad desde 1990. Aun así, todavía hay más de 1000 millones de personasque viven en la extrema pobreza, por lo que no hay motivospara celebraciones. Con todo, podemos decir que elmundo ha cambiado tanto que los términos países en desarrollo y países desarrollados han quedado obsoletos. Algunos de los denominados países en desarrollo han prosperado tanto que podemos afirmar que ya se han desarrollado. Hay unos pocos Estados fallidos, sin embargo, que apenas experimentan desarrollo alguno.La mayoría de los países se encuentran en algún punto intermedio. Por ese motivo, hoy resulta mucho más útil pensar en términos de países de ingresos bajos, medianos o altos.

En primer lugar, no hay que creerse que la situación en África ha empeorado en los últimos cincuenta años. Lo cierto es que, durante este periodo, los ingresos per cápita han subido en el África subsahariana, y lo han hecho de forma considerable en algunos países. Después de la caída en barrena a raíz de la crisis de la deuda delos años ochenta, el continente ha experimentado un aumento de los ingresos de casi dos tercios desde 1998: de poco más de 1300 dólares a casi2200 dólares. Cada vez son más los países que experimentan un desarrollo sólido y constante, y a estos se irán añadiendo más con el paso del tiempo. Siete de las diez economías con un mayor ritmo decrecimiento del último lustro se encuentran en África.

África también ha avanzado a pasos agigantados en los ámbitos de la salud y la educación. Desde 1960, la esperanza de vida de las mujeres del África subsahariana ha aumentado de 41 a 57 años a pesar de la epidemia del VIH. Sin dicha epidemia, la esperanza de vida sería de 61 años. El porcentaje de niños escolarizados se ha disparado desde 1970, pasando de poco más del 40 % a superar el 75%. Hay menos personas que pasan hambre y más que gozan de una buena nutrición. Si comerlo suficiente, ir a la escuela y vivir más años son indicadores de un buen nivel de vida, entonces no cabe la menor duda de que las condiciones de vida en el continente están mejorando. Estos hitos no marcan el final del camino, sino que constitúyanlos cimientos de un progreso aún mayor.

Naturalmente, las medias regionales esconden grandes diferencias entre países. En Etiopía, los ingresos anuales per cápita apenas alcanzan los 800 dólares, mientras que en Botsuana casi llegan a las 12.000 dólares. Las diferencias internas también pueden ser enormes en algunos países: la vida en una gran metrópolis como Nairobi no tiene nada que ver con la vida rural de una pequeña aldea en Kenia. Deberíamos coger con pinzas las palabras de cualquier persona que trate todo un continente como un cúmulo homogéneo de pobreza y enfermedades.

Conclusión: Los países pobres no están condenados a seguir siendo pobres. Algunos de los llamados países en desarrollo ya se han desarrollado, y muchos más lo harán pronto. Las naciones que aún buscan su camino no intentan algo sin precedentes: disponen de buenos modelos de los que aprender.

Mi optimismo sobre esta cuestión es tal que me atrevo a lanzar una predicción. Para el 2035, casino quedará ningún país pobre en el mundo.2Casi todos los países se situarán en la franjead los que ahora llamamos países de ingresos medianos bajos, o incluso serán más ricos. Los países seguirán el ejemplo de sus vecinos más productivos y sacarán el máximo partido de innovaciones como las nuevas vacunas, mejores semillas de cultivo y la revolución digital. La mano de obra de estos países, fortalecida gracias a una mejor educación, atraerá nuevas inversiones. Algunos países verán su desarrollo truncado a causa de la guerra, la política (Corea del Norte, a no ser que se produzca un gran cambio en el país) o la geografía (como en el caso de los países sin salida al mar del África central). Y las desigualdades seguirán siendo problemáticas: habrá personas pobres en todas las regiones. Pero la mayoría vivirán en países autosuficientes.

Será un hito extraordinario. Cuando nací, la mayoría de los países del mundo eran pobres. Enlosa próximos veinte años, los países terriblemente pobres serán la excepción y no la norma. Miles de millones de personas saldrán de la pobreza extrema. La idea de que todo esto sucederá antes de que me muera me parece fascinante. Algunos dirán que impulsar el desarrollo de casi todos los países para que logren unos niveles de ingresos medianos no solucionará los problemas del mundo, y que algunos de estos incluso sea gravarán. Es cierto que, para que todo este crecimiento no tenga un impacto negativo en el clima y el medio ambiente, tendremos que encontrar fuentes de energía más baratas y limpias. También tendremos que solucionar los problemas relacionados con el bienestar económico, como las altas tasas de diabetes. No obstante, cada vez habrá más personas formadas, con capacidad para solucionar estos problemas. Dar cumplimiento a casi todos los objetivos propuestos en materia de desarrollo contribuirá, más que cualquier otro logro, a mejorar la calidad de vida de las personas.

Hasta aquí, coincidencia total con el diagnóstico del fundador de Microsoft. En el segundo punto de su carta encuentro ámbitos de discrepancia debido a su entusiasmo sobre la “ayuda al desarrollo”. Al respecto, Gates habla del trabajo de su fundación como un argumento a favor de la misma. En este sentido, coincido en que proyectos como el suyo han conseguido articular de forma efectiva y eficiente diferentes programas asistenciales cuyo éxito ha sido notable.

No obstante, el propio Gates se jacta de que estos programas han sido gestionados a través de su organización, por lo que su apoyo a la “ayuda al desarrollo” tiene más que ver con la filantropía privada que con programas pilotados y protagonizados por los gobiernos. De hecho, Gates advierte que “la ayuda es tan solo una herramienta más en la lucha contra la pobreza y las enfermedades” y pide que los países ricos “recorten las subvenciones agrícolas y abran sus mercados”, puntos esenciales para que economías menos desarrolladas profundicen su integración en la globalización y el capitalismo.

Gates compara el presupuesto público de “ayuda al desarrollo” de Estados Unidos y Noruega, concluyendo que el país nórdico es más solidario porque dedica a este capítulo el 3% del gasto estatal, tres veces más de lo comprometido desde Washington. Sin embargo, Gates debería mencionar también que EEUU está a la cabeza del mundo en cuanto a gasto privado en programas asistenciales.

Estas iniciativas, canalizadas en actividades de enfoque doméstico e internacional, suponen más del 10% del PIB. En España, esta magnitud se queda en el umbral del 0,5% del PIB.

pobreeu1Tiene razón Gates a la hora de subrayar el éxito de los programas de salud vinculados a la “ayuda al desarrollo”. En realidad, el componente humanitario de estos programas no suele ser el foco de las críticas. Al fin y al cabo, en materia de vacunación y de salud se han dado grandes avances, por lo que esta cooperación público-privada es digna de aplauso.

Sin embargo, existen muchas interrogantes en torno a otros programas que, en países como EEUU o España, también figuran como desembolsos de “ayuda al desarrollo”. Como ha explicado Ángel Martín, muchos de estos fondos de cooperación han apuntalado dictaduras o financiado programas que poco o nada contribuyen al desarrollo humano de los más pobres. Incluso en el ámbito de la ayuda humanitaria de emergencia encontramos muchos casos de malas prácticas: por ejemplo, la situación vivida en Siria a lo largo de 2013.

Son estos programas los que generan una fuerte oposición, no los dedicados a vacunación (y similares). El propio Bill Gates apunta que un crítico habitual de la “ayuda al desarrollo”, William Easterly, reconoce el éxito de diferentes programas enmarcados en el ámbito de la salud. Así, las críticas que pretende refutar Gates no quedan anuladas por su reflexión, por la sencilla razón de que se dirigen a otros aspectos de la “ayuda al desarrollo”. Por cierto, pueden leer un artículo de Easterly matizando las palabras  de Gates sobre la “ayuda al desarrollo” haciendo click aquí.

Finalmente, Melinda Gates añade un tercer texto a la carta anual que también merece la pena reseñar. Sus párrafos rechazan el panorama demográfico catastrofista denunciado por Thomas Malthus y repetido de forma recurrente por quienes creen que no podemos llegar a un mundo más desarrollado si la población sigue creciendo. Al respecto, Gates subraya la importancia de los métodos anticonceptivos y llama a desechar las teorías agoreras de la “superpoblación”.

Las falacias de Intermon-Oxfam sobre la desigualdad y la pobreza

Comentábamos recientemente en esta bitácora que Intermon-Oxfam se ha hecho un lío hablando de ricos, desigualdad económica y pobreza. Cierto es que el informe “Gobernar para las élites” ha tenido mucho eco entre los medios, pero lamentablemente esta cobertura no ha sido especialmente crítica o rigurosa, sino que se ha limitado, en líneas generales, a reproducir los datos del documento en cuestión sin contrastar ni matizar sus contenidos. Por suerte, quienes llevamos tiempo explicando la evolución de la pobreza y el desarrollo humano en el mundo hemos podido salir al quite de las diferentes falacias o distorsiones que ha lanzado la ONG.

En esencia, el texto de Intermon-Oxfam propone “eliminar la desigualdad económica extrema”, así como adoptar “una mayor regulación de los mercados” encaminada a “fomentar un crecimiento equitativo y sostenible”. La primera de estas dos propuestas sorprende porque asume que la desigualdad es algo malo per se. En realidad, parece obvio que una desigualdad económica generada de forma arbitraria no es de recibo; sin embargo, cuando las diferencias surgen en un mercado competitivo, esas mayores rentas se derivan de un buen proyecto empresarial o un buen servicio profesional. Ejemplos tenemos muchos y muy variados: sin salir de España, Amancio Ortega y Juan Roig, entre otros muchos.

Lamentablemente, la segunda propuesta de Intermon-Oxfam pide un menor grado de libertad económica, lo que redundaría en mayores espacios para la captura de rentas, vía eliminación de la competencia. Al final, las soluciones que pone encima de la mesa la ONG son fuentes de mayor desigualdad económica arbitraria, que es la que, a priori, todos queremos reprimir.

El informe no parece tomar muy en cuenta el intenso proceso de reducción de la pobreza que ha ocurrido en las últimas décadas. Según organismos multilaterales como el Banco Mundial, la tasa de pobreza ha caído del 52% al 22% y la ratio de pobreza extrema se ha acercado al 5%. Buena parte de este salto adelante se ha experimentado en países como China e India, donde los antiguos modelos socialistas han sido reemplazados por reformas liberales adoptadas desde finales de los 70.

Otro aspecto relevante que Intermon-Oxfam ignora tiene que ver con la reducción de la desigualdad a nivel mundial. Así lo expliqué en mi ensayo “El éxito del capitalismo y la globalización en la lucha contra la pobreza“:

Como ha demostrado Xavier Sala i Martín, todos los indicadores dedicados a estudiar la desigualdad en el mundo muestran una tendencia positiva en las últimas tres décadas. Lo vemos en la gráfica que sigue:

desigualdadmundial

Incluso si dividimos el mundo en diferentes regiones, comprobamos que la desigualdad entre países va a menos. La siguiente gráfica muestra una primera línea que mide la desigualdad mundial, mientras que la segunda refleja la desigualdad entre países. Hay una tercera línea que refleja la evolución de la desigualdad “dentro de cada país”, y ahí si vemos un aumento ligero, pero en tasas muy inferiores.

desigualdad entre países

Pero para seguir ahondando en esta cuestión, conviene repasar los trabajos del analista del Banco Mundial Branko Milanovic, que repasando el periodo 2002-2008 ha concluido que “estamos ante algo que podría tener relevancia histórica, ya que por primera vez desde la Revolución Industrial, las desigualdades sociales se han reducido entre 2002 y 2008”. Esto puede sonar extraño si nos fijamos en el titular que muchos analistas han extraído de su estudio (“el 8% de la población mundial concentra el 50% de las rentas generadas en todo el planeta”), pero como explica Juan Ramón Rallo, “no hay de qué extrañarse”, pues “aunque parezca escandaloso que el 8% de la población perciba el 50% de las rentas generadas en todo el globo, bien haríamos en pegarle una repensada a sus implicaciones: en la actualidad, todos los habitantes de EEUU y de la zona del euro representan el 9% de la población mundial y obtienen el 40% de las rentas planetarias”.

Pero el estudio de Milanovic también explica que el tercio más pobre de la población mundial también ha mejorado sus rentas notablemente, con aumentos que van del 40% al 70%. Ni siquiera entre el 5% más pobre hay retroceso, si bien su renta se ha estancado, principalmente porque su incorporación a la globalización está siendo más tardía. En suma, esto confirma que no solamente la pobreza cayó a la mitad en los últimos veinte años, sino que la desigualdad no ha crecido y que el 50% más pobre ha visto crecer su renta en un 80%.

Cierto es que la desigualdad dentro de algunos países ha crecido de forma significativa. Sin embargo, ¿significa esto que las cosas están peor? Domingo Soriano pone el ejemplo de China para ilustrar que no es el caso:

Es evidente que en China han aumentado la diferencias de ingresos entre ricos y pobres respecto a la situación de 1980. Pero al mismo tiempo, todo el país ha experimentado una mejoría muy notable, que le ha permitido acercarse a los países desarrollados y de la que se ha beneficiado la gran mayoría de su población (incluso aunque sigue muy lejos en renta per cápita).

En el caso del país asiático, el informe de la ONG presenta el siguiente gráfico, con la media de ingresos del 10% de sus habitantes más ricos desde 1980 a la actualidad. Y la pregunta que nos podemos hacer es ¿cómo están mejor los chinos: ahora o en 1980? Leyendo el estudio, parecería que hace 30 años porque eran más iguales. En Corea del Norte, por ejemplo, el coeficiente de desigualdad debe ser muy parecido al de 1970. Pero no parece que sus ciudadanos tengan mucho que presumir ante sus vecinos chinos.

desigualdad china

Todo este contexto de reducción de la pobreza y la desigualdad a nivel global ha ido de la mano de una mejora de la esperanza de vida. Lo explica Hans Rosling en este vídeo:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=V8lbiiTF2P0]

Más ejemplos de mejoras en indicadores de desarrollo humano, en este artículo que escribí para Libre Mercado (“La pobreza mundial se reduce un 80% desde 1970“):

  • La mortalidad infantil ha experimentado un descenso notable en las últimas décadas. Si en 1960 se registraban niveles de 108 fallecimientos por cada 1.000 niños nacidos, los datos de 2011 dejaban este indicador en una media mundial de 28. La caída es superior al 75%. Incluso si nos fijamos en algunos de los países más pobres del mundo, encontramos noticias para el optimismo. Si agrupamos a los cinco países con menor ingreso per cápita (Malawi, Congo, Somalia, Burundi y Nigeria), la caída de la mortalidad infantil es del 40%. El dato es aún mejor excluyendo a Somalia, ya que en dicho país no se han producido avances notables mientras que Malawi, Congo, Burundi y Nigeria ven mejoras del 76,5%, 32%, 37% y 52% a lo largo del periodo comprendido entre 1970 y 2010.
  • Si atendemos a la alimentación, las noticias también son esperanzadoras. El consumo diario medio de calorías crece de 2.575 en 1991 a 2.755 en 2007, según los datos de la FAO. También The Economist ha tratado recientemente de esta cuestión, señalando la tendencia a mejor que se observa en las últimas décadas.
  • En el campo medioambiental, también encontramos signos de mejora que desmienten la supuesta relación entre capitalismo y contaminación. Por ejemplo, las emisiones per cápita de CO2 se reducen de 10,43 a 8,4 toneladas métricas entre 1990 y 2009. Si hablamos del porcentaje de personas que tienen acceso al agua potable, de nuevo hay motivos para la esperanza: este indicador crece del 80% al 86% entre 1990 y 2006.
  • Este progreso se da en un contexto de menos violencia, tal y como demuestran los trabajos de Steven Piker: “en el siglo XX, pese a todas las guerras y los genocidios, la ratio de muertes fue 9 veces menor que en los tiempos de las guerras tribales. En la Europa de la Edad Media, la ratio de asesinatos era 30 veces mayor que hoy en día. La esclavitud, la tortura y las ejecuciones fueron algo normal durante siglos pero hoy son una rareza. Las guerras entre países desarrollados y democracias han desaparecido; los conflictos armados van a menos y se cobran menos víctimas. Además, caen en todo el mundo las violaciones, los crímenes de odio, las protestas mortales, el abuso a menores, etc”.
  • También se aprecia un cambio positivo en la seguridad laboral. En 1999 se produjeron 7,8 millones de accidentes laborales en el mundo, mientras que en 2008 este indicador había bajado hasta los 4,9 millones.
  • Otro indicador de interés se refiere al número de horas trabajadas. La media anual cae de 2.300 horas en 1950 a 1.800 horas en 2011. También la educación es otro campo en el que encontramos buenas noticias. Los años de aprendizaje primario y secundario que puede esperar un niño han subido de 9,5 a 12,3 entre 1980 y 2011.

Pero hay muchos otros aspectos que podemos destacar ciñéndonos solamente avances en el ámbito de la salud.

Por ejemplo, cae el número de fallecimientos por Sida desde 2004 (datos del Banco Mundial):

Muertes Sida MundoBaja la incidencia de la tuberculosis de forma notable desde 1960 y, especialmente, entre 2004 y 2010 (datos de la Organización Mundial de la Salud):

Tasa incidencia tuberculosis mundoLa malaria, que llegó a afectar a 60 millones de personas, llega ahora a un número de personas inferior a 50.000. La reducción desde el año 1999 ha sido notable, con importantes avances entre 2002 y 2004 (datos del Banco Mundial):

Malaria casos mundo afecciónEl acceso a fuentes de agua potable también mejora sustancialmente y ya llega a más del 86% de la población mundial (datos de la ONU):

Acceso agua potable mundoComo ya se mencionó antes, la esperanza de vida también sube de forma significativa, incluyendo a los países de ingreso bajo o medio bajo (datos del Banco Mundial):

Esperanza de vida países pobres ingreso medio bajo media global

La mortalidad infantil también va cayendo de forma sostenida en el mundo (datos de UNICEF):

Mortalidad infantil en el mundo

Las vacunas también llegan hoy a muchas más personas que antaño, contribuyendo a consolidar el avance de los indicadores mencionados anteriormente. En las siguientes gráficas vemos la cobertura de vacunas para la hepatitis B, la tuberculosis, la fiebre amarilla, el polio, el tétanos, la gripe B…

Cobertura vacunas en el mundo

¿Más avances? Por ejemplo, el tratamiento del cáncer empieza a rendir resultados esperanzadores: la ratio de casos mortales ha bajado un 20% desde 1990 hasta hoy en día, como señala el doctor Otis Brawley, de la Sociedad Americana de lucha contra el Cáncer. Además, cae un 35% la ratio de muertes por cáncer de mama, mientras que en el cáncer de colon también se detecta un descenso del 35%.

Mientras tanto, el consumo de tabaco en los países de la OCDE declina notablemente en la última década. Esta mejora en salud puede ir de la mano de un avance mayor si se desarrollan las mejores perspectivas del sector de los llamados cigarrilos eléctricos:

Consumo tabaco OCDE

Nada de esto aparece en el informe de Intermon-Oxfam. Peor aún, la metodología empleada es más que cuestionable: como ya hemos explicado, la ONG habla del patrimonio de las grandes fortunas pero confunde “ingresos” y “riqueza”, hablando en ocasiones de rentas y en otras de posesiones o activos. En realidad, la información sobre esta cuestión es difusa y en ningún caso permite hacer el tipo de afirmaciones que hace Intermon-Oxfam.

Además, la ONG habla de dinero y riqueza como si se tratase de un juego de suma cero cuando, en realidad, estos procesos son dinámicos e incrementales. Así lo expliqué en mi artículo “Riqueza creada y riqueza heredada“:

Hablemos del 1% más rico del país más próspero del mundo: Estados Unidos. Hace veinte años, a comienzos de los noventa, el 57% de los millonarios incluidos en este selecto club había recibido su patrimonio en herencia, mientras que un nada despreciable 43% había generado dicha riqueza a lo largo de su vida profesional. Hoy, la tendencia muestra que la riqueza heredada va a menos, ya que su peso ha caído al 45%, un descenso de doce puntos porcentuales. Por su parte, el porcentaje reunido por los multimillonarios que han creado su propia fortuna a lo largo de su vida asciende ya al 55%.

Si ampliamos nuestro campo de estudio y analizamos grupos más amplios, ¿encontramos una movilidad aún mayor? La mejor referencia para responder esta pregunta es el informe “Las claves de la riqueza: orígenes y destino”, publicado por Barclays. Dicho documento es especialmente relevante para nuestra investigación, pues toma un umbral de riqueza más bajo y analiza datos de todo el mundo. Ya no hablaremos solamente del 1% más rico de EE UU sino de miles de millonarios en todo el planeta.

Pues bien, la publicación de Barclays asegura que sólo el 26% de la riqueza global estudiada es “heredada”, mientras que el resto proviene de inversiones, venta de negocios o rentas del trabajo. Los datos presentados subrayan que, con porcentajes aproximados al 20%, EE UU y Europa están a la cola en la cuota de riqueza “heredada”. Del mismo modo, ambos continentes se colocan a la cabeza en movilidad social. Esta realidad contrasta con otras regiones del mundo como Oriente Medio o América Latina, donde el porcentaje de patrimonio “heredado” es, respectivamente, del 49% y del 36%. 

Hasta ahora he subrayado el alto grado de movilidad y dinamismo que caracteriza a buena parte de los millonarios del mundo. No obstante, este ensalzamiento de la movilidad social no debe hacernos pensar que la riqueza “heredada” es acaso menos legítima. Todo lo contrario: la inmensa mayoría de las familias, sea cual sea su nivel de renta, procura dejar un legado material a sus descendientes. Esto no solamente es totalmente legítimo y generalmente aceptado, sino que también refleja una actitud proclive al ahorro, componente esencial para el desarrollo de una economía sana.

De la movilidad social y su efecto entre los más ricos también habla Thomas Sowell, de nuevo tomando el caso de Estados Unidos:

Los individuos que en 1996 se encontraban entre el 20% más pobre del país vieron cómo en 2005 su renta había aumentado en un 91%, con lo cual ya habían dejado mayoritariamente de pertenecer a la categoría estadística de los pobres. Los individuos pertenecientes al 1% más rico en 1996, por su lado, vieron cómo en el mismo período su renta se reducía en un 26%, por lo tanto, muchos de ellos dejaron de estar dentro de ese 1%.

Pero hay muchos otros aspectos que conviene recordar. Por ejemplo, las personas de mayores recursos son, con diferencia, quienes más ingresos aportan al fisco. Fijémonos en los datos de recaudación de Hacienda para ver la situación española:

  • El 20% más rico aporta el 60% de toda la recaudación obtenida por el Impuesto sobre la Renta. Dicho grupo engloba a contribuyentes con ingresos superiores a los 33.000 euros, por lo que no hablamos de un quintil enormemente pudiente.
  • Si subimos al 5% más rico, vemos que sus ingresos anuales son de más de 84.000 euros. De nuevo, ni siquiera estamos ante patrimonios exorbitantes; no obstante, su aportación a la recaudación por IRPF sube al 20% del total.
  • Centrándonos en el 1% más rico, los datos de Hacienda nos dicen que generan el 16% de todos los ingresos conseguidos por este gravamen.

Esto significa que si la riqueza del 1% más rico no pagase impuestos, el resto de contribuyentes pagaría 10.000 millones más en el IRPF para mantener constante la recaudación. Si ampliamos el cálculo al 20% más rico, la factura tributaria adicional rondaría los 40.000 millones de euros. Esto supondría que cada persona con ingresos por debajo de los 30.000 euros pague anualmente a Hacienda unos 2.600 euros más.

¿Qué sabemos del 1% más rico de nuestro país? Veamos:

Hablar del 1% más rico de España es referirse a un grupo integrado por alrededor de 370.000 personas. Su renta media es de 153.000 euros, por lo que no hablamos de una elite especialmente pudiente, al menos en comparación con la de otros países de nuestro entorno. De hecho, el 1% más rico de España atesora el 8% de la renta nacional frente al 11% de Suiza, el 10% de Italia, el 9% de Francia. En los países nórdicos, su peso sobre el total se asemeja al de España.

Que España no es un país de grandes fortunas lo demuestran los índices dedicados a medir la residencia de estos patrimonios. El informe de UBS sobre los multimillonarios del mundo señala que Madrid (1.135) tiene seis veces menos multimillonarios que Londres (6.360) y tres veces menos que París (3.195). Otras urbes europeas como Dusseldorf, Hamburgo, Frankfurt, Roma o Génova también están por delante de la capital española.

Cierto es que el patrimonio de los españoles más ricos ha crecido un 10% en 2013, de acuerdo con el índice de riqueza global de Crédit Suisse. Sin embargo, este dato debe ser explicado para comprender la dinámica que entraña: en realidad, no se ha producido una recuperación significativa de los ingresos corrientes de este colectivo, sino que los principales factores que explican su mejor posición patrimonial son la apreciación del euro frente a otras divisas y la atenuación de la caída de los precios inmobiliarios. Otro motivo significativo es el rebote del Ibex 35 a lo largo del presente año, si bien el mercado de valores españoles sigue muy por debajo de los máximos alcanzados hace años.

Por otro lado, al margen de las comparaciones entre 2012 y 2013, lo cierto es que ampliando a un lustro nuestro análisis podemos comprobar que la crisis también ha golpeado duramente a los españoles más ricos. Lo podemos ver comprobando la evolución de su renta media: hoy es de 153.000 euros. Pero en 2006 ascendía a 240.000 euros. Hablamos, por tanto, de una caída superior al 35%.

Por último, es innegable que un debate serio sobre esta cuestión exige ofrecer propuestas de mejora. Aquí propongo algunas:

Los impuestos al trabajo reducen un 42% el sueldo de los trabajadores. El coste de las cotizaciones sociales asciende a una media de 10.812 dólares en España, un 35% por encima de la media de la OCDE (6.796 dólares). Como consecuencia, el esfuerzo fiscal en España es un 20% más alto que la media europea, tal y como confirman datos de Gestha. De hecho, la Asociación Española de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios ha señalado que este indicador se sitúa en el 40%, el nivel más alto de toda la UE. Así las cosas, el trabajador español medio paga 8.667 euros al año en impuestos.

Además, también es importante mejorar indirectamente otros aspectos que presionan a la baja el patrimonio de los españoles: malos resultados del sistema educativo, falta de cultura inversora y financiera, hostilidad hacia capitalismo, obstáculos al crecimiento de las PYMES, rigidez laboral, etc.

Paso a paso hacia un mundo mejor

Interesante artículo de opinión de Gabriela Calderón:

Celebremos el mejor año de la historia. 2013 lo fue. Nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas habían vivido vidas tan largas ni tan cómodas. La pobreza, la violencia, el trabajo y la mortalidad infantil, todos han caído alrededor del mundo a niveles sin precedente histórico. Entre 1990 y 2010 la proporción de la población mundial que vivía con menos de $1,25 (cifra ajustada para la paridad del poder adquisitivo) al día cayó de 43,1% a 20,6% o, visto de otra forma, 693 millones de personas abandonaron la pobreza.

El promedio mundial de expectativa de vida al momento de nacer ha pasado de 52 años en 1960 a 69 años en 2010. De cada 1.000 niños que nacían en 1960, un promedio de 108 fallecían antes de cumplir 5 años. Hoy, esa cifra ha caído a 28 en 2011. En 2012 la Organización Mundial de Salud declaró que la proporción de personas sin acceso a una fuente de agua potable se redujo en más de la mitad: a 11% desde 24% de la población mundial en 1990. Cada vez menos niños trabajan: en 1950 cerca del 40% de los niños en África trabajaban, para 2010 esta proporción había caído a menos de 25%. Esta es una tendencia que se sostiene a nivel mundial, cayendo la proporción mundial de niños que trabajan de más de 25% en 1950 a alrededor de 5% en 2010.

Puede que estemos viviendo en los tiempos más pacíficos de la historia de la humanidad. Steven Pinker de la Universidad de Harvard dice en su libro The Better Angels of Our Nature que: “las guerras tribales eran nueve veces más mortales que las guerras y los genocidios del siglo veinte. La tasa de asesinatos en la Europa medieval era más de treinta veces lo que es hoy. La esclavitud, los castigos sádicos, y las ejecuciones frívolas eran características normales de la vida durante milenios, luego fueron abolidas repentinamente. Las guerras entre los países desarrollados han desaparecido e incluso en el mundo en vías desarrollo, las guerras ahora matan a una fracción de la cantidad de gente que mataban hace tan solo unas cuantas décadas”.

Vivimos en un mundo más saludable. Por ejemplo, los datos señalan que se ha detenido el avance del VIH/SIDA cayendo el total de muertes a nivel mundial por causa de esta enfermedad de 1.936.100 en 2004 a 1.662.900. Esto podría ser el resultado de la creciente cobertura de terapia antiretroviral: en 2004 solo 17% de aquellos con un caso avanzado de VIH tenían dicha cobertura, en 2009 esta proporción había aumentado a casi 37%.

Desde la crisis financiera en 2007-2008 una ola de pesimismo ha invadido gran parte de la discusión. Algunos vieron la oportunidad perfecta para cuestionar la globalización/capitalismo y hacer un llamado a un rol más protagónico del Estado en las economías. Pero como pueden ver, la narrativa de un mundo en declive simplemente no está respaldada con datos. Lo que si se desprende de los datos es que la última ola de globalización ha coincidido con impresionantes mejoras en la calidad de vida para millones de personas alrededor del mundo.

Similares reflexiones hace Mario Noya en esta columna:

Nos puede parecer increíble a los españoles, pero lo cierto es que el mundo está mejor que nunca. La proporción de gente que vive con menos de 1,25 dólares diarios ha pasado del 43,1% en 1990 al 20,6% en 2010; la expectativa media de vida era de 52 años de 1960 pero de 69 en 2010; la mortalidad en menores de 5 años se cifraba en el 108 por 1.000 en 1960 y en cambio en el 28 por 1.000 en 2011; la tasa de población sin agua potable ascendía al 24% en 1990 y se reducía al 11% en 2012… Mi compañero Diego Sánchez de la Cruz ofrece más datos fabulosos en este post, descriptivamente titulado “El mundo va a mejor”. No dejen de leerlo.

No se trata de emular al inefable Pangloss sino, ya digo, de reparar en los datos, de “ver en lo que es”, que diría Stendhal. Y ‘lo que es’ es que la Humanidad está viviendo los mejores momentos de su historia. Desde la Revolución Industrial y el advenimiento del capitalismo moderno, concreta y no casualmente. De ahí que, por ejemplo, sea injusto denominar al XX “el siglo de la Megamuerte”, a pesar de las guerras mundiales y la Shoá y otras espantosas devastaciones: “Si tenemos en cuenta que durante el siglo XX murieron más de seis mil millones de personas”, anota Steven Pinker en su monumental ‘Los ángeles que llevamos dentro’, “podemos estimar que durante ese siglo murió en combate en torno al 0,7% de la población mundial”. Si incluimos en la lista negra a los caídos por hambrunas y enfermedades relacionadas con la guerra, así como a los que perdieron la vida en “genocidios, purgas y otros desastres provocados por el hombre”, ese 0,7 se convierte en un 3%. Hagan click aquí y comparen con tiempos pasados. Con todos los tiempos pasados.

¿Moraleja? A pesar de todos los pesares, que siempre estarán ahí porque el mundo jamás será perfecto –¡ni lo quiera Dios!, que diría Lola Flores–, estamos mucho más mal que bien. Seamos realistas: hemos materializado innumerables veces lo imposible. Así que no tiremos al niño con el agua sucia, que los árboles no nos impidan ver el bosque… ¡y mucho cuidado con los atrasistas!: esta manga de liberticidas pretende llevarnos de vuelta a la barbarie milenaria con el obsceno cuento del buen salvaje y sus infames ideologías promisorias, que sólo garantizan muerte y miseria.

El Índice de Desarrollo Humano crece un 30% más cada año en las economías más libres

Interesantes aspectos del índice de libertad económica, comentados por Anthony B. Kim:

“Aquellos países que han aumentado más su grado de libertad económica se han beneficiado de un grado más alto de desarrollo human, registrando crecimientos anuales medios del 1,12% frente a ratios de entre el 0,74% y el 0,86% para los demás países. El diferencial es del 30%”  

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Índice 2014 de Libertad Económica en el Mundo

Hong Kong, Singapur, Australia, Suiza y Nueva Zelanda son las economías más capitalistas del mundo, de acuerdo con el Índice de Libertad Económica del Wall Street Journal y la Fundación Heritage. El informe para 2014 incluye en el top 10 a Canadá, Chile, Mauricio, Irlanda y Dinamarca. Estonia y EEUU ocupan los puestos 11º y 12º, con Reino Unido y Holanda en los lugares 14º y 15º.

También Luxemburgo, Alemania, Finlandia y Suecia consiguen alcanzar el top 20, con Lituania justo en el vigésimo primer lugar de la lista. A continuación, países como Islandia, Austria, Japón, República Checa o Corea del Sur cierran las 30 primeras posiciones. La tabla al completo, aquí:

ranking libertad economica 2014Colombia, Bélgica, Uruguay, Letonia, Israel y Perú aparecen en puestos que van del 34 al 47. Un poco detrás aparece España, cuyo retroceso en los últimos años ha sido notable. Libre Mercado comenta los pasos atrás de España en materia de libertad económica:

España es el país con la 49ª economía más libre del mundo. Al menos eso es lo que se desprende de la última edición del Índice de Libertad Económica (ILE) que cada año publican The Wall Street Journal y la Fundación Heritage. Los 67,2 puntos que nos otorgan los autores del informe nos da para situarnos en el Top 50 de una lista de 177 países o territorios que encabeza Hong Kong y cierra Corea del Norte.

El que quiera ver las cosas por el lado positivo, puede consolarse pensando que ha ganado 4,4 puntos desde que hace veinte años comenzase a realizarse la lista (no todos los países europeos pueden decir lo mismo). Para los pesimistas (o realistas) queda el dato más sorprendente: en los últimos tres años hemos perdido tres puntos en valor absoluto y 18 puestos en el ránking.

Lo ocurrido con España en los últimos años es preocupante más allá del dato concreto. Ganar o perder unas décimas y subir o bajar unos cuantos puestos puede parecer anecdótico, pero refleja una tendencia inquietante. Nos alejamos de los países que mejor lo hacen y somos superados por nuestros principales competidores. Cuando un inversor extranjero se pregunte en qué país abrir una nueva planta o situar su dinero, tendrá muy en cuenta el nivel impositivo, la protección a los derechos de propiedad, la flexibilidad del mercado de trabajo o las facilidades para crear una empresa. Esto es lo que mide el ILE. Y España, después de dos décadas de mejora casi constante, lleva un lustro en caída libre:

  • Por delante de Polonia, por detrás de Omán: como ya hemos apuntado, España está en el puesto 49º de la lista de 177 países. No es una situación dramática. Algunos países europeos, como Polonia (50º), Portugal (69º) o Francia (70º), están aún peor. Aunque también es cierto que resulta muy llamativo ver cómo algunos países con economías en vías de desarrollo nos superan: Omán (48º, justo el anterior en la lista), Perú (47º) o Jordania (39º).
  • ¿Los últimos de ‘nuestra’ clase?: quizás pueda pensarse que comparar a España con países asiáticos, africanos o sudamericanos no tiene mucho sentido, dadas las diferencias entre sus economías, riqueza o historia. El problema es que que no sólo estamos a años de los primeros puestos de la clasificación total, sino también de economías de la UE o la zona euro como Irlanda (9º), Dinamarca (10º), Estonia (11º), Reino Unido (14º) u Holanda (15º). De esta manera, en el sub-ranking regional, España está en el puesto 22º. En nuestra clase, sólo tenemos por detrás a países del este de Europa y al resto de los PIGS (Italia, Grecia y Portugal). Bueno, y a Francia, una excepción entre los países más ricos del continente.
  • Rajoy mantiene el rumbo: este índice se publica siempre a mediados del mes de enero. Normalmente los datos que maneja son del ejercicio anterior o, incluso, de dos años antes. Es decir, para hacer el ILE-2014 se utilizan datos de 2013 y 2012. Por eso, en el ILE-2013 no se podía hacer un análisis completo de la ejecutoria en cuestiones económicas del Gobierno de Mariano Rajoy (hay que tener en cuenta que el PP llegó a La Moncloa en diciembre de 2011, por lo que ocurrió ese año no se le puede imputar).

    Pero esa excusa ya no vale. Y España mantiene con Rajoy el mismo rumbo que siguió en los últimos años de Rodríguez Zapatero. Tras llegar a los 70 puntos en 2009 y 2011 (con datos de dos años antes, no lo olvidemos), se ha pasado a una tendencia descendente, hasta los 67,2 de la actualidad. Aunque parezca una cuestión puramente anecdótica, superar esos 70 puntos te lleva la segunda categoría del ILE (la de economías “mayoritariamente libres”); con nuestra puntuación actual, nos quedamos sólo en “moderadamente libres”.

  • En libertad laboral, en el puesto 129: el ILE se divide en 10 sub-índices, que miden las diferentes aspectos de la realidad económica. España lo hace razonablemente bien (aunque en ningún caso está en el top-ten) en las clasificaciones de derechos de propiedad, corrupción, libertad para hacer negocios, moneda, comercio, inversión y sector financiero. Eso sí, hay que tener en cuenta que la mayoría de cuestiones en estas materias se deciden en Bruselas y el Gobierno central tiene muy poco margen de actuación.

    Mientras, nuestra perdición llega en tres categorías que sonarán a cualquiera interesado en la economía española: fiscalidad, gasto público y mercado laboral. Normalmente, las dos primeras penalizan a casi todas las economías europeas, que tienen altos niveles de presión fiscal. Por ejemplo, países muy libres en el resto de epígrafes, como Dinamarca u Holanda, pierden muchos puestos por sus normas tributarias. Pero lo del mercado de trabajo es una característica puramente hispana. Los apenas 52 puntos que sacamos esta categoría reflejan una legislación rígida, intervencionista y muy poco adaptada a las necesidades de las empresas. Es lógico que también seamos el único país occidental (junto a Grecia) con una tasa de paro superior al 25%.

  • ¿Esperanza?: precisamente, en el mercado laboral tenemos una de las pocas noticias esperanzadoras. Desde el año 2010, es la categoría en la que más ha mejorado la economía española, de los 47,3 puntos a los 55,2. Sigue estando lejísimos de los países más dinámicos. Por ejemplo, Dinamarca, paraíso tradicional de la socialdemocracia, está en el quinto puesto de la lista, con 91,2 puntos. Pero al menos permite un mínimo de optimismo. También en “libertad para los negocios” y “monetaria” hay una ligera mejora en los últimos cuatro años.
  • Si en estos epígrafes anteriores España ha mejorado en los últimos cuatro años, hay cuatro cuestiones en las que empeora claramente. En lo que tiene que ver con la corrupción, pasa de 65 a 62,6 puntos. En libertad fiscal, de 58 a 54 puntos. En gasto gubernamental, el desplome es brutal, de 54,8 a 38,7 puntos. Y en el sector financiero, de 80 a 70 puntos.

A nivel europeo, hay países como España que van a menos y otros que mejoran notablemente su posición. Aquí la comparativa 2012-2013:

Libertad económica en Europa

Los siguientes mapas muestran los grados de libertad económica apreciados en las diferentes regiones del Planeta:

indice libertad economica mundo 2014indice libertad economica africa subsahariana indice america central sudamerica region caribe libertad economica indice libertad economica norteamerica indice libertad economica mena africa del norte medio oriente indice libertad economica europa union europea 2014 indice libertad economica asia pacifico 2014
A largo plazo se observa que el mundo disfruta ahora de un mayor grado de libertad económica:

evolucion libertad economica en el mundo
Las siguientes tablas refuerzan la importancia del capitalismo y la libertad económica como paradigma generador de riqueza, bienestar y desarrollo humano:

– Mayor libertad económica redunda en mejor salud, mayores ingresos per cápita, mejor educación y mayor protección del medio ambiente.

Libertad económica Salud Ingresos per cápita Educación Medio ambiente– Mayor libertad económica redunda en un mejor nivel de vida y un menor nivel de pobreza:

Libertad económica nivel de vida pobreza
– Mayor libertad económica redunda en mejores indicadores de gobernanza democrática:

Libertad económica gobernanza democrática
– A nivel global, la mejora de la libertad económica se ha traducido en mayor crecimiento y menor pobreza:

libertad economica crecimiento pobreza
– El vínculo entre crecimiento y libertad económica también es muy sólido:

indice libertad economica crecimiento

El mundo va a mejor: gráficas y datos que apuntalan el desarrollo humano

La pobreza en el mundo se ha reducido notablemente desde mediados del siglo XVIII hasta la actualidad. Estos avances han sido aún más rápidos desde 1970-1980:

pib per capita global

pib per capita mundial
pobreza mundial se reduce

Este crecimiento económico y esta reducción de la pobreza medida en cuanto a ingresos va de la mano de una mejor salud:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=V8lbiiTF2P0]

Más ejemplos de mejoras en indicadores de desarrollo humano, en este artículo que escribí para Libre Mercado (“La pobreza mundial se reduce un 80% desde 1970“):

  • La mortalidad infantil ha experimentado un descenso notable en las últimas décadas. Si en 1960 se registraban niveles de 108 fallecimientos por cada 1.000 niños nacidos, los datos de 2011 dejaban este indicador en una media mundial de 28. La caída es superior al 75%. Incluso si nos fijamos en algunos de los países más pobres del mundo, encontramos noticias para el optimismo. Si agrupamos a los cinco países con menor ingreso per cápita (Malawi, Congo, Somalia, Burundi y Nigeria), la caída de la mortalidad infantil es del 40%. El dato es aún mejor excluyendo a Somalia, ya que en dicho país no se han producido avances notables mientras que Malawi, Congo, Burundi y Nigeria ven mejoras del 76,5%, 32%, 37% y 52% a lo largo del periodo comprendido entre 1970 y 2010.
  • Si atendemos a la alimentación, las noticias también son esperanzadoras. El consumo diario medio de calorías crece de 2.575 en 1991 a 2.755 en 2007, según los datos de la FAO. También The Economist ha tratado recientemente de esta cuestión, señalando la tendencia a mejor que se observa en las últimas décadas.
  • En el campo medioambiental, también encontramos signos de mejora que desmienten la supuesta relación entre capitalismo y contaminación. Por ejemplo, las emisiones per cápita de CO2 se reducen de 10,43 a 8,4 toneladas métricas entre 1990 y 2009. Si hablamos del porcentaje de personas que tienen acceso al agua potable, de nuevo hay motivos para la esperanza: este indicador crece del 80% al 86% entre 1990 y 2006.
  • Este progreso se da en un contexto de menos violencia, tal y como demuestran los trabajos de Steven Piker: “en el siglo XX, pese a todas las guerras y los genocidios, la ratio de muertes fue 9 veces menor que en los tiempos de las guerras tribales. En la Europa de la Edad Media, la ratio de asesinatos era 30 veces mayor que hoy en día. La esclavitud, la tortura y las ejecuciones fueron algo normal durante siglos pero hoy son una rareza. Las guerras entre países desarrollados y democracias han desaparecido; los conflictos armados van a menos y se cobran menos víctimas. Además, caen en todo el mundo las violaciones, los crímenes de odio, las protestas mortales, el abuso a menores, etc”.
  • También se aprecia un cambio positivo en la seguridad laboral. En 1999 se produjeron 7,8 millones de accidentes laborales en el mundo, mientras que en 2008 este indicador había bajado hasta los 4,9 millones.
  • Otro indicador de interés se refiere al número de horas trabajadas. La media anual cae de 2.300 horas en 1950 a 1.800 horas en 2011. También la educación es otro campo en el que encontramos buenas noticias. Los años de aprendizaje primario y secundario que puede esperar un niño han subido de 9,5 a 12,3 entre 1980 y 2011.

Pero hay muchos otros aspectos que podemos destacar ciñéndonos solamente avances en el ámbito de la salud. Por ejemplo, cae el número de fallecimientos por Sida desde 2004 (datos del Banco Mundial):

Muertes Sida MundoBaja la incidencia de la tuberculosis de forma notable desde 1960 y, especialmente, entre 2004 y 2010 (datos de la Organización Mundial de la Salud):

Tasa incidencia tuberculosis mundoLa malaria, que llegó a afectar a 60 millones de personas, llega ahora a un número de personas inferior a 50.000. La reducción desde el año 1999 ha sido notable, con importantes avances entre 2002 y 2004 (datos del Banco Mundial):

Malaria casos mundo afecciónEl acceso a fuentes de agua potable también mejora sustancialmente y ya llega a más del 86% de la población mundial (datos de la ONU):

Acceso agua potable mundoComo ya se mencionó antes, la esperanza de vida también sube de forma significativa, incluyendo a los países de ingreso bajo o medio bajo (datos del Banco Mundial):

Esperanza de vida países pobres ingreso medio bajo media global

La mortalidad infantil también va cayendo de forma sostenida en el mundo (datos de UNICEF):

Mortalidad infantil en el mundo

Las vacunas también llegan hoy a muchas más personas que antaño, contribuyendo a consolidar el avance de los indicadores mencionados anteriormente. En las siguientes gráficas vemos la cobertura de vacunas para la hepatitis B, la tuberculosis, la fiebre amarilla, el polio, el tétanos, la gripe B…

Cobertura vacunas en el mundo¿Más avances? Por ejemplo, el tratamiento del cáncer empieza a rendir resultados esperanzadores: la ratio de casos mortales ha bajado un 20% desde 1990 hasta hoy en día, como señala el doctor Otis Brawley, de la Sociedad Americana de lucha contra el Cáncer. Además, cae un 35% la ratio de muertes por cáncer de mama, mientras que en el cáncer de colon también se detecta un descenso del 35%.

Mientras tanto, el consumo de tabaco en los países de la OCDE declina notablemente en la última década. Esta mejora en salud puede ir de la mano de un avance mayor si se desarrollan las mejores perspectivas del sector de los llamados cigarrilos eléctricos:

Consumo tabaco OCDEEn resumen: buenas noticias que a menudo pasan de puntillas por las páginas de actualidad, pero confirman que el mundo va a mejor.

UNICEF: la desigualdad global se reduce

La desigualdad global se reduce, contradiciendo un mantra que escuchamos a menudo según el cual las personas de mayores ingresos atesoran un porcentaje creciende de la riqueza. De hecho, el quintil de mayor patrimonio tiene hoy el 82,8% de la riqueza frente al 87% de 1990, mientras que el quintil con menos riqueza maneja hoy el 1%, un aumento del 0,2% al compararlo con el 0,8% de 1990. El salto adelante que experimentan los grupos II, III y IV es aún mayor: en 1990 sumaban el 12,3% de la riqueza mundial, mientras que en la actualidad controlan alrededor del 16%.

Así lo confirma UNICEF en un estudio que también confirma que las personas de menores ingresos tienen sueldos mucho mayores en países más desarrollados.

Desigualdad se reduce en el mundo

Unicef desigualdad se reduce

La Alianza del Pacífico ya es la sexta economía más grande del mundo

BBVA Research señala que la Alianza del Pacífico ya es la sexta economía mundial, por detrás de EEUU, China, India, Japón y Alemania… y por delante de Rusia, Brasil, Reino Unido, Francia, Italia, Corea del Sur o España. En diez años, BBVA espera que el bloque alcance la cuarta posición. 

La Alianza del Pacífico (AP) es un proceso integrador profundo y de índole económico-comercial, que tiene como uno de sus pilares construir de manera participativa y consensuada un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Está conformada por ahora por Chile, Colombia, México y Perú —Costa Rica y Panamá se encuentran en proceso de incorporación—y busca no sólo la integración entre sus miembros sino también con el resto del mundo, con especial énfasis en Asia-Pacífico.

La apuesta por la integración entre estas cuatro economías hace que sea cada vez más relevante ver a este bloque en su conjunto, y no como países aislados. Bajo este prisma, hay que tener en cuenta que los cuatro países que conforman la AP representan la sexta economía mundial, sólo por detrás de Alemania y por delante de Rusia y Brasil (ver Gráfico 26). Más importante aún: será la cuarta economía que más contribuirá al crecimiento mundial en los próximos diez años, sólo por detrás de China, India y Estados Unidos (ver Gráfico 27). En definitiva, parece claro que la AP se constituye en el verdadero gigante de Latam.

Pero el tamaño no lo es todo. También es importante el tipo de políticas que se espera que implementen los países que conforman la Alianza. Aquí la AP destaca también por su apuesta por la integración, no sólo entre sus miembros sino también con la economía global. Los países de la Alianza son las economías emergentes que tienen un mayor número de acuerdos de libre comercio firmados (ver Gráfico 28), incluyendo, en el caso de Perú y Chile, con las cuatro principales áreas económicas: EEUU, Unión Europea, Japón y China. Esto en contraposición, por ejemplo, con Brasil, que no tiene acuerdos de libre comercio con ninguna de ellas.

La apuesta por la integración comercial también pasa por potenciar los flujos comerciales entre los países miembros de la AP. Así, se han producido avances importantes al desgravarse completamente el 92% de las partidas arancelarias, mientras que un 6,5% adicional se desgravará en plazos muy cortos. Con todo, dada la estructura actual de las exportaciones (principalmente manufactureras en México, frente a la preponderancia de materias primas en los países andinos) existe una cierta asimetría en el potencial para aumentar el comercio de bienes dentro de la Alianza, que favorecería en principio a México más que a los tres países andinos (ver Gráfico 29). Aun así, el potencial es elevado para la cooperación, transmisión de know-how e inversión en los sectores de desarrollo de infraestructuras y mercados de capitales.

Alianza del Pacífico
Pueden descargar el informe haciendo click aquí.

 

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