Europa

Saatchi vuelve a la carga: pide abolir el Impuesto de Sociedades para las PYMEs

Fuera de Gran Bretaña, los hermanos Saatchi son conocidos por su exitosa carrera empresarial en el sector de la publicidad. Sin embargo, en Reino Unido ambos son reconocidos también por su fuerte vinculación con el ala más liberal del Partido Conservador.

Aunque Charles Saatchi tiene mucho que decir en este sentido, su hermano Maurice es el más activo de los dos. Hace décadas, su cercanía con Margaret Thatcher le llevó a jugar un papel fundamental en la constitución del Centre for Policy Studies, un influyente think-tank liberal que aún hoy sigue alimentando los programas de acción económica de los conservadores británicos.

Pues bien, el Barón Saatchi no quiere que el CPS deje de ser un punto de referencia para la difusión del liberalismo económico entre la derecha política del Reino Unido. De hecho, el empresario se ha propuesto que la defensa de la economía de mercado vuelva a estar en el centro del debate político.

Es por eso que el think-tank de Saatchi ha lanzado una campaña de acción centrada exclusivamente en conseguir el apoyo entusiasta de los dirigentes y las bases conservadoras. La campaña que articula esta batalla intelectual ha sido bautizada como The Policy y descansa sobre dos medidas fiscales concretas.

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La primera de ellas es la abolición del Impuesto de Sociedades para las pequeñas empresas. Reino Unido lleva tiempo favoreciendo medidas tributarias encaminadas a apoyar a este segmento societario. Por ejemplo, se han reducido notablemente las cotizaciones sociales que sufragan las firmas británicas y se han aprobado sucesivos recortes en el mismo Impuesto de Sociedades que el CPS quiere eliminar definitivamente.

El segundo pilar en el que se apoyan Saatchi y su think-tank es un recorte de los impuestos aplicados a las inversiones en pequeñas empresas. Concretamente, el lanzamiento de The Policy defiende la necesidad de eliminar el tributo aplicado a las rentas del capital que obtienen quienes invierten en este tipo de sociedades.

Seguir leyendo en Libre Mercado.

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Aquí pueden consultar el documento íntegro.

A continuación, un vídeo de la presentación:

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Suecia, ejemplo de libertad económica

En un interesante libro publicado en el año 2012, los economistas Andreas Bergh y Magnus Henrekson identifican tres factores esenciales por los que la economía sueca funciona bien:

– Protección sólida de los derechos de propiedad privada.

– Ausencia de corrupción en las instituciones.

– Apertura a los mercados internacionales.

Gustav Blix ejemplifica estos factores poniendo encima de la mesa la puntuación obtenida por Suecia en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage:

Libertad economica SueciaLas lecciones esenciales del informe son las siguientes:

– Desde que el índice se elabora (1995), Suecia es el segundo país desarrollado que más ha mejorado sus resultados (11,7 puntos porcentuales).
– Hay tres cuestiones en las que el resultado sueco es flojo: gasto público, por elevado; sistema tributario, por excesivo; mercado laboral, por rígido. En el resto, los suecos son de los mejores de la clase: protección de los derechos de propiedad, ausencia de corrupción, marco regulatorio del sector privado, política monetaria, apertura comercial, facilidad para la inversión y flexibilidad del sector financiero.

A nivel europeo, el país nórdico se encuentra entre los que más han abierto su economía conforme han pasado los años. Concretamente, ocupa el vigésimo lugar dela tabla. El listado de Heritage también destaca a Suiza (4), Irlanda (9), Dinamarca (10), Estonia (11), Reino Unido (14), Holanda (15), Luxemburgo (16), Alemania (18), Finlandia (19), Lituania (21), Austria (24) y República Checa (26).

Es llamativo que, a mediados de los años 90, la libertad económica registrada en el informe para Suecia era casi idéntica a la observada en el caso griego. Hoy en día, la comparación se hace odiosa para los helenos, como vemos en la siguiente gráfica.

Libertad economica Suecia vs Grecia

Los "Super Emprendedores"

“A lo largo de la Historia, la pobreza ha sido la condición normal de los hombres. Los avances que permiten que esta norma se quiebre corresponden al trabajo de una minoría muy pequeña, a menudo vilipendiada, a veces perseguida y casi siempre censurada por quienes creen estar del lado de la justicia” Robert A. Heinlein

La cita anterior encabeza un interesante informe de Nima y Tino Sanandaji, dos de los investigadores económicos más brillantes que ha dado Suecia en los últimos años. El documento en cuestión analiza la ruta hacia la riqueza de 1.000 hombres y mujeres “hechos a sí mismo”, concretamente hablamos de personas que han ganado al menos 1.000 millones de dólares a lo largo de su vida. Entre 1996 y 2010, estos “Super Emprendedores” han figurado por lo menos en una ocasión en la Lista de Millonarios de la Revista Forbes.

Su proporción cambia por países: en Hong Kong hay un “Super Emprendedor” por cada millón de habitantes, ratio que supera a Israel, Estados Unidos, Suiza y Singapur, los otros cuatro países que cierran el “top 5”. Es especialmente llamativa la comparación entre Estados Unidos y Europa Occidental o Japón. En Estados Unidos vemos niveles de emprendimiento que resultan cuatro veces más altos que en Europa Occidental, mientras que los datos del país nipón son tres veces inferiores a las tasas registradas en el país norteamericano.

Tasa de Grandes Emprendedores por cada millon de habitantes 1996-2010Hay una fuerte correlación entre un nivel elevado de “Super Emprendedores” y un nivel reducido de impuestos. Por otro lado, también hay un mayor número de “Super Emprendedores” allí donde la regulación es sensata y simple o allí donde la filantropía es elevada.

Emprendimiento y filantropía en la OCDE

No pocas acciones políticas impulsadas por la Unión Europea han querido disparar el emprendimiento pero han fracasado en la mayoría de los casos. Sin embargo, hay estímulos que no se han explorado pero sí están al alcance de la mano: bajar impuestos (especialmente los aplicados a las rentas del capital), simplificar regulaciones y mejorar la protección de los derechos de propiedad.

Capital riesgo e impuesto a las rentas del capitalLos “Super Emprendedores” suelen tener un alto grado de educación: en EEUU, solamente un 16% no tiene un título universitario, frente al 53% que se registra entre los trabajadores por cuenta propia y al 54% que encontramos entre los trabajadores por cuenta ajena. De media, el el nivel de “Super Emprendedores” que han completado estudios de Doctorado es cinco veces mayor al registro que encontramos entre el resto de los estadounidenses. Un 33% ha completado estudios en una de las mejores universidades del país, un selecto grupo de catorce centros que solamente ha sido pisado, de media, por uno de cada cien habitantes del país norteamericano.

El empleo por cuenta propia es alto en Grecia, España, Turquía, Portugal, Italia… pero allí escasea el emprendimiento innovador. En Estados Unidos ocurre todo lo contrario; de hecho, en Silicon Valley vemos el escenario más radical, ya que la tasa de empleo por cuenta propia es un 50% más baja que en el resto de California. He aquí un aspecto que rara vez se menciona cuando se habla de emprendimiento: no todo proyecto es equivalente y muchas veces se inician proyectos “por necesidad” y no en el marco de dinámica empresarial basada en la creatividad, el ingenio y la prestación de nuevos servicios.

Tasa de empleo por cuenta propia (excluyendo agricultura) 2008El informe subraya el éxito de EEUU a la hora de atraer a los “Super Emprendedores”. Es por eso que, comentando el estudio en Libre Mercado, Domingo Soriano trae a colación la siguiente gráfica. En ella vemos las conclusiones de un estudio de Ernst & Young, entre las que destaca que el 43% de los estadounidenses ve en el fracaso empresarial una oportunidad para alcanzar el éxito en oportunidades venideras.

Percepcion del fracaso empresarial en EEUULOS DATOS Y LAS REFLEXIONES MÁS IMPORTANTES DEL INFORME

  • De las 100 empresas cotizadas más grandes de EEUU, 31 fueron creadas después de la II Guerra Mundial. Estos empresarios han generado más de cuatro millones de empleos. Entre el “top 100” europeo, solamente siete firmas han nacido después de 1945.
  • Fijándonos en el Índice Global FT 500, vemos que el 29% de las empresas estadounidenses que figuran en dicho índice nacieron después de la II Guerra Mundial, frente al 8% registrado en el Viejo Continente.
  • Que el empleo por cuenta propia se asimile con el emprendimiento puede no ser la mejor forma de analizar estas cuestiones. De hecho, el auto-empleo es mayor en países donde el desarrollo de nuevas firmas de gran tamaño resulta más complicado: es el caso de Grecia, Turquía, España, Portugal o Italia. Por eso, tomar el trabajo autónomo como referencia de emprendimiento nos lleva a conclusiones engañosas.
  • En las listas de milmillonarios de Forbes encontramos a individuos llegados de 50 diferentes países, con todo tipo de experiencia de vida: desde agricultores chinos a alumnos de las más prestigiosas universidades de EEUU.

Cuestionando a Piketty con sus propias gráficas

Hunter Lewis habla de “El Capital en el siglo XXI”, el discutido libro de Thomas Piketty con el que muchos enemigos de la economía de mercado quieren promover ideas estrafalarias como una tasa global a la riqueza o un tipo superior del Impuesto sobre la Renta del 80%.

Veamos el gráfico siguiente, adaptado del libro de Piketty. La línea superior es el retorno de capital y la inferior la tasa de crecimiento económico. Se supone que la línea superior es cómo les va a los ricos y la inferior cómo le va a la persona media. Advirtamos que las líneas del extremo derecho son solo la proyección de Piketty, no la historia real.

Crecimiento PIB mundial vs Rentas del capital - Año 0 a Año 2100

Este gráfico es asombroso por muchas razones. La primera es que sugiere que el capital obtuvo un retorno del 4,5% o superior durante los años 0 a 1800. Es una cifra absurda. Si la raza humana hubiera empezado con solo 10$ el año 1 y los hubiera invertido a un 4,5% durante 1.800 años, ahora tendríamos más, mucho más que un billón de veces toda la riqueza del mundo actual, que se estima en 241 billones de dólares por parte de Credit Suisse.

La cifra del 4,5% o superior es también absurda porque Piketty tiene razón en que hubo un crecimiento económico mínimo antes de la revolución industrial y que esos altos retornos para los ricos sencillamente no eran coherentes con un crecimiento tan pequeño. La verdad es que la gente rica durante la mayoría de esos años estaba interesada en gastar u ocultar su riqueza, no en invertirla, porque la riqueza mostrada abiertamente era probable que se robara, si no por bandidos, entonces por el gobierno.

Si miramos de cerca la parte más moderna del gráfico e ignoramos la proyección hacia un futuro desconocido, veremos que las líneas no apoyan la tesis de Piketty. Su idea de que los ricos siempre necesariamente se hacen más ricos respecto de todos los demás bajo el capitalismo no está apoyada por los datos que presenta.

El siguiente gráfico muestra la porción de riqueza del 10% más rico en Europa a lo largo del tiempo (azul oscuro, línea superior), la porción de riqueza del 10% de los estadounidenses más ricos (verde claro, segunda línea superior), la porción de riqueza del 1% de los europeos más ricos (azul claro, tercera línea superior) y la porción de riqueza del 1% de los estadounidenses más ricos (verde oscuro, cuarta línea superior). Este gráfico tampoco apoya la tesis de Piketty. Sí, la porción de los ricos ha aumentado desde 1970, pero solo después de caer previamente.

Desigualdad de riqueza en EEUU y Europa 1810-2010El siguiente gráfico muestra la renta del 10% superior en EEUU a lo largo del tiempo como porcentaje de todas las rentas. La renta en este caso incluye ganancias de capital, que puede decirse que no son renta real, sino más bien el intercambio de un activo por otro, y excluye los pagos públicos de transferencias*, que suponen una considerable diferencia para los resultados. Aun así, tampoco vemos un aumento inexorable en la renta de los que más ganan a lo largo del tiempo.

Desigualdad de ingresos EEUU 1910-2010Lo que vemos en realidad son dos picos de gente con altas ganancias, justo antes del crash de 1929 y de nuevo antes del crash de 2008. Estas son las dos épocas de grandes burbujas en las que el gobierno imprimió demasiado nuevo dinero, lo que llevó a una prosperidad falsa e insostenible. También fueron épocas de capitalismo de compinches, en las que los ricos con conexiones con el gobierno utilizaron el nuevo dinero para convertirse en más ricos o se beneficiaron de otros favores públicos.

Por desgracia, los bancos centrales mundiales ya han hinchado otra burbuja en los mercados de capital tras el crash de 2008, que ha devuelto de nuevo la porción de los que ganan más al 50% en 2012, basándonos en los datos que hay disponibles después de la publicación del libro. Esta nueva burbuja también acabará estallando y devolviendo la porción hacia el nivel del 40% de 1910, el inicio del gráfico.

Tal vez la afirmación más asombrosa en el libro de Piketty sea que las burocracias públicas tienen que reformarse para poder hacer el uso más eficaz de todos los nuevos impuestos de la renta y la riqueza que se recomiendan. La suposición es que lo mejor sería un completo control de la economía por el gobierno, pero que la maquinaria necesita algún ajuste fino.

El economista Ludwig von Mises demostró hace casi 100 años que una economía dirigida por el estado simplemente no funcionará, porque, entre otros problemas, no puede establecer precios funcionales. Solo puede hacer esto una economía dirigida por el consumidor. Los socialistas han estado tratando de refutar a Mises desde entonces, pero nunca han tenido éxito. Piketty debería al menos leer a Mises.

*Si consideramos la disponibilidad de ingresos después de transferencias fiscales, las tesis de Piketty son aún más débiles. Atención a la siguiente gráfica, explicada aquí.

Desigualdad Piketty

Antonio España y Alberto Artero, contra las tesis de Piketty

Antonio España opina sobre los trabajos de Thomas Piketty en El Confidencial:

Imagínense que se dedican ustedes a la jardinería. Si tuvieran que cuidar un seto y su objetivo fuera que su altura fuera uniforme, sólo podrían recurrir a la podadora para que no hubiera diferencias entre las diferentes ramas y tallos. De otro modo, por mucho que ustedes regasen todas las plantas con idéntica agua, utilizasen igual cantidad de abono y la tierra y la iluminación solar fueran las mismas, no conseguirían una altura homogénea, salvo improbable coincidencia. La única forma de obtener la deseada equidad sería aplicando la tijera para recortar las ramas que crezcan más que el resto. Pues bien, algo similar ocurre cuando se busca la igualdad en la economía, que sólo se consigue a la baja, cercenando el crecimiento de quienes despuntan.

Tal es el caso del economista francés, Thomas Piketty, que tanta popularidad está ganando entre los teóricos, gobernantes y periodistas a favor de la “jardinería” social y de que el Estado continúe podando sistemáticamente la libertad de los ciudadanos. Porque propuestas como las que se recogen en su comentada obra, El capital del siglo XXI, como el tributo global a las rentas altas –entre el 80% y el 50% en función de los ingresos– o la del impuesto progresivo sobre la riqueza -10% anual o un 20% una única vez a patrimonios altos-, no deja de ser como utilizar la motosierra con el pretendido objetivo de reducir la desigualdad cortando por arriba y modelar a un tiempo la sociedad según su característico ideal igualitario.

Mucho se ha hablado estos días sobre las aportaciones de Piketty al estudio de la desigualdad económica, tanto en prensa internacional como local. En El Confidencial, sin ir más lejos, hemos podido leer comentarios sobre El capital del siglo XXI a Kike Vázquez (Thomas Piketty: el gurú de la desigualdad, 28/4/2014), Carlos Sánchez (Los papeles del ‘comunista’ Piketty, 4/5/2014) y, ayer mismo, McCoy criticaba con bastante acierto a mi juicio lo poco novedoso de sus aportaciones y, más relevante aún, la miopía del economista francés, que se centra en atacar el síntoma y yerra completamente en el diagnóstico de las causas  (El gurú Piketty se viene arriba: Europa en su punto de mira, 6/5/2014).

Los defensores del trabajo de Piketty se refieren con admiración y entrega a la ingente cantidad de datos que aporta el autor para sostener su tesis central sobre la desigualdad propia del capitalismo. Como si, de alguna forma, el imponente volumen de estadísticas que ha elaborado le ganaran la indulgencia plenaria por la debilidad teórica de sus postulados. De hecho, hay que reconocerle al autor su capacidad para llenar más de 700 páginas para justificar apenas dos ideas: (1) que, tras un periodo en el siglo XX de mayor equidad, la desigualdad ha vuelto a una senda creciente –su famosa curva en forma de U- y (2) que esto es consecuencia de que el capital tiende a concentrarse cuando su tasa de retorno supera al crecimiento de los ingresos (r > g).

El edificio teórico que construye Piketty para soportar estas ideas se apoya en una 1ª Ley Fundamental del Capitalismo que, como el mismo reconoce, es una mera identidad contable. Pero es que la 2ª Ley Fundamental del Capitalismo, que también se arroga el mérito de descubrir, resulta que sólo se cumple cuando se dan ciertas hipótesis remotas. A saber, (i) que el porcentaje de los ingresos que un país ahorra y su tasa de crecimiento sean constantes hasta el fin de los tiempos, (ii) que el capital del país no incluya recursos naturales y (iii) que el precio de los activos evolucione de la misma forma que el índice de precios al consumo. O sea, tres hipótesis que jamás se cumplen.

Es decir, setecientas páginas y toneladas de datos para adornar la invención de una ley fundamental que nunca se cumple y de otra que es una simple tautología aritmética que, igual que aplica al capitalismo, podría haberse usado para formular la “1ª ley fundamental del gintonic” o la “1ª ley fundamental de las pulseritas de goma de los chinos”. Además, Piketty se pasa gran parte de esas 700 páginas justificando la falta de datos estadísticos y aclarando que la elección de las series históricas para inferir sus conclusiones se debe más a la disponibilidad de la información que a la relevancia estadística de los mismos. Y cuando no dispone de datos, recurre a obras de novelistas como Honoré de Balzac o Jane Austen e incluso a películas de Quentin Tarantino.

El principal problema del autor de El capital del siglo XXI y que invalida su análisis y sus conclusiones es que adolece de una teoría incorrecta del capital -si es que tiene una teoría en absoluto-. Tal y como se desprende de sus construcciones teóricas y sus cálculos empíricos, Piketty considera que el capital es una masa homogénea e informe de fondos,que están dados en una economía y de los que, por tanto, puede obtenerse mediante suma aritmética una cifra que mida su cantidad y su tasa de retorno. Pero el capital es un conjunto heterogéneo de activos cuyo valor depende de la apreciación subjetiva del empresario cuando lo considera en sus planes productivos.

Porque lo relevante no es tanto la suma del valor monetario de todos los bienes de capital existentes en un momento dado, sino la complejidad, la variedad y la calidad de su estructura. Tratar de medir la cantidad de capital de una economía es sumar peras y manzanas. Carece de sentido para el análisis económico mezclar, por ejemplo, en un mismo saco un campo petrolífero, diez hectáreas de campo de maíz, veinte mil arados, un centro de supercomputación, tres hospitales y dos mil millones en acciones cotizadas en bolsa y bonos del tesoro. Menos aún obtener una tasa de retorno promedio de todo ese capital tan variopinto y sujeto a la incertidumbre y error tanto en su valoración como en los beneficios que generan, si es que generan beneficios.

En resumen, con un modelo teórico erróneo de la economía basada en el capital y apoyándose en una recopilación de series históricas que, como mínimo, habría que poner en cuarentena –no se dejen impresionar por el elevado volumen de información-, Thomas Piketty se lanza a extraer las conclusiones que le interesan desde el punto de vista de política económica. Conclusiones que responden a un marco ideológico y moral muy concreto, que definen su “ideal” de sociedad y que, podadora en mano, desea imponer a los demás de manera coercitiva por la vía de la confiscación y el incremento de la burocracia. Haciéndonos a todos más iguales sí, pero a la baja. ¿Es eso lo que queremos?

Alberto Artero también se muestra crítico con el economista galo, esta vez para oponerse a su “manifiesto europeo”:

El gurú Piketty firma el pasado dos de mayo en The Guardian, junto con otros 14 analistas, nada más y nada menos que un Manifiesto para Europa. Mejor aún, NUESTRO Manifiesto por Europa. Por ambición que no quede. Aquí aporta como mayor originalidad la necesidad de avanzar en la construcción europea –”nada invita a pensar que lo peor ha quedado atrás; la región sigue inmersa en una severa crisis existencial”– a través del acuerdo preliminar en materias fiscales y/o presupuestarias de sus dos mayores potencias, Francia y Alemania, extensible posteriormente al resto de los Estados miembros.

Lo demás, lugares comunes perfectamente encuadrados en su línea de pensamiento: primero, más impuestos (tipos mínimos más altos, garantía de una progresividad real) para justificar mayor burocracia (una Cámara Europea formada por representantes de aquellas naciones que hayan decidido adherirse a este proceso acelerado de unificación, complementaria al Parlamento Europeo) o gasto administrativo (en los párrafos finales, el énfasis en materia social/progresista es evidente); después, pooling de la deuda soberana que supere el 60% del PIB a fin de ir acometiendo su paulatina reducción (esto, errr, ¿y la financiación pública?, ¿no implicaría mayor austeridad/desigualdad?).

Transporte aéreo y capitalismo: lazos que enriquecen nuestras vidas

Este fantástico vídeo resume en pocos minutos 24 horas de tráfico aéreo en Europa. La economía no se entiende sin estos lazos, la vida no se explica sin estos nodos. Es por eso que el poder del mercado contribuye día a día en un noble reto: el de conseguir que la aviación sea cada vez más dinámica y competitiviva.

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Como vemos en la gráfica que sigue, creada con datos de Estados Unidos, el coste de volar una milla en 1980 superaba los 0,32 dólares. Para 2012, este indicador era de 0,16 dólares (es decir, la mitad). Este precio sería aún menor sin las tasas e impuestos. En cuanto al número de millas que recorre el vuelo medio, vemos que ha aumentado de 1.900 a 2.400 en el mismo periodo.

Boom de la aviacion

¿Tienen los gobiernos europeos un problema de gastos o de ingresos?

Vemos a continuación la evolución del gasto público y de los ingresos fiscales. Los datos, tomados de la OCDE, muestran el comportamiento de la primera variable en una línea continua, dedicando a la evolución de la segunda magnitud un trazo discontinuo. Pues bien, vemos claramente que la norma ha sido un gasto creciente y unos ingresos más o menos constantes. Por tanto, queda claro lo que ya explicamos en “Austeridad y Euroesclerosis“: el problema de Europa es el excesivo gasto público y la solución pasa por afrontar esta crisis por la vía de la “austeridad pública” (recortes presupuestarios) y no de la “austeridad privada” (subidas impositivas).

Problema de gastos o de ingresos

Le Pen y el "ultra-liberalismo"

Recientemente, Marine Le Pen fue entrevistada por el programa de Ana Pastor “El Objetivo”. La charla dejó algunos titulares que nos recuerdan la fobia al capitalismo y la libertad de movimientos políticos como el de Le Pen. Por ejemplo, la líder del Frente Nacional galo llamó “extrema derecha” a quienes consideran que “hay que tener todavía más ultraliberalismo, casi al límite de la Ley de la Selva…”. En su opinión, el radicalismo radica en defender “más competencia internacional y cada vez menos Estado”.

Le Pen también se pronunció en contra del euro. Su argumento, de nuevo, nacía de la crítica a la economía de mercado: “hay que preparar a toda costa la vuelta a la moneda nacional. Una divisa fuerte mata nuestras economías, aumenta el paro, acaba con las exportaciones. Por definición, es un obstáculo”.

Ana Pastor Marine Le PenLa eurodiputada francesa también se mostró a favor de cerrar las fronteras laborales y acabar con la libertad de los trabajadores para desplazarse de un país a otro. En su opinión, “en Francia, el empleo hay que reservarlo para los franceses. Un español que quiera trabajar en Francia no debería poder hacerlo, y considero normal que España haga lo mismo”.

En esencia, las tesis nacionalistas de Le Pen nos recuerdan el enorme antagonismo entre su movimiento y el pensamiento liberal. Dicho esto, también tiene gracia que muchos críticos de sus posiciones apelen a la pobreza en África para justificar la emigración. ¿No creen, acaso, que tiene más sentido comerciar con el continente negro para así permitir su desarrollo económico? ¿Por qué no atacan de raíz el verdadero problema que sufre África, que tiene que ver con la falta de integración de sus economías en el mercado global?

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