Estados Unidos

Impuestos al ahorro y desigualdad

Cuando se habla de capital y desigualdad, rara vez se considera el impacto de los impuestos aplicados a las rentas del capital. Sin embargo, los estudios de Laurence Ball y Greg Mankiw han explicado que “la caída en el stock de capital que generan estos tributos tiene efectos dañinos para los trabajadores, ya que sus sueldos bajan”. En paralelo, “los propietarios de capital se benefician de mayores retornos en sus inversiones”. Ante este escenario, Andrew Lundeen señala que “cuando el precio de acceder a las rentas del capital aumenta y el volumen de las inversiones baja, ocurren dos cosas: el stock de capital se reduce y el retorno del capital aumenta”.

En EEUU, los impuestos aplicados al ahorro y el mejor trato fiscal del consumo actúan en contra del círculo virtuoso de la inversión basada en la acumulación previa de capital. Como consecuencia, el país del Tío Sam es una nación de elevada deuda privada e importantes niveles de consumo, mientras que la ratio de inversión y el nivel de ahorro son bajos. Así las cosas, un recorte en los impuestos directos, especialmente en las tasas aplicadas al ahorro, puede ayudar sustancialmente a empujar hacia arriba los ingresos de las personas cuyas rentas no están entre las más altas.

¿Cuántos impuestos pagan los ricos en EEUU?

Los datos del Comité del Congreso de EEUU especializado en Asuntos Fiscales muestran que los contribuyentes de ingresos más altos pagan impuestos en una proporción mucho mayor al nivel de ingresos obtenidos. Atención a la gráfica:

Distribución de los ingresos y los Impuestos Federales en EEUU
Tal y como vemos en la grafica:

– Los contribuyentes que ganan más de $100.000 dólares al año reciben el 60% del ingreso total nacional pero pagan ¡el 95,2% de lo recaudado por el Impuesto sobre la Renta! Considerando todos los impuestos federales, su cuota asciende al 75,7%.
– Subiendo a quienes tienen retribuciones anuales de más de $200.000 dólares, encontramos que solamente suponen el 5% de los contribuyentes y que ganan el 32,3% del ingreso total nacional… ¡pero pagan el 70% de lo recaudado por el Impuesto sobre la Renta! Para la totalidad de gravámenes federales, la suma es del 46,7%.
– Bajando por ejemplo a rentas de entre 50.000 y 100.000 dólares, encontramos que este grupo supone el 25% de la población y gana el 23,6% del ingreso total nacional. En este caso, su contribución sobre el total recaudado en el Impuesto sobre la Renta asciende al 11,3%, con un 18,6% para el total de gravámenes federales.
– Por último, el 50% del país que gana menos de $50.000 dólares anuales recibe el 16,4% del ingreso total nacional y paga el 5,6% de todos los gravámenes federales vigentes, no registrando pago alguno en el Impuesto sobre la Renta (de hecho, son receptores netos de transferencias, de ahí la barra con magnitud negativa que vemos en la gráfica).

La volatilidad de la riqueza en EEUU

Quienes se acerquen a los dogmas del igualitarismo que han alimentado los trabajos de Thomas Piketty sin duda van a llegar a la conclusión de que el capitalismo genera una creciente desigualdad. Como hemos explicado ya en decenas de artículos, estas ideas son falsas y deben ser rebatidas de forma contundente.

Esta gráfica ofrece una refutación más, esta vez mostrando que, lejos de constituir un grupo rígido y cerrado, el grupo de millonarios que se identifica en los datos de recaudación de Hacienda se caracteriza por su enorme volatilidad. Concretamente, el 50% de las personas que han declarado ingresos superior al millón de dólares entre 1999 y 2009 solamente lo ha hecho en un año fiscal. El 15,1% apenas alcanzó este nivel de ingresos en dos años, mientras que el 8% y el 7,4% lo hicieron respectivamente en solamente tres y cuatro años. De hecho, quienes tuvieron ingresos millonarios en cinco, seis, siete, ocho o nueve años apenas suponen el 4,4%, el 3,4%, el 3,5%, el 2,5% y el 5,6% del total.

Volatilidad de la riqueza

La "movilidad social" en EEUU desmiente la "Curva del Gran Gatsby"

Al asesor de la Administración Obama Alan Krueger le gusta señalar que el aumento de la desigualdad de ingresos está matando la movilidad social en Estados Unidos. En su opinión, hay que evitar que se desarrolle la “Curva del Gran Gatsby”, algo que se conseguiría con la aprobación de diferentes subidas de impuestos.

Sin embargo, los trabajos del profesor Raj Chetty desmienten que en Estados Unidos se esté dando el proceso descrito por Krueger y otros economistas como Thomas Piketty. El docente e investigador de la Universidad de Harvard ha acudido a la información oficial de Hacienda y ha analizado la evolución de la movilidad social para el periodo comprendido entre 1971 y la actualidad. La conclusión es clara: el nivel de dinamismo que permite que las personas se muevan en diferentes niveles de ingresos a lo largo de su vida sigue tan vivo como hace cuarenta años.

Concretamente, los hijos que nacieron en familias cuyo nivel de ingresos se ubicaba entre el 20% más humilde tienen un 9% de posibilidades de llegar a figurar entre el 20% de mayor renta. Esta tasa se ha mantenido constante desde entonces hasta ahora, pese a los cuarenta años que han pasado desde entonces.

Aquí una grafica que resume conclusiones del estudio atendiendo a quintiles de ingresos:

Movilidad social EEUU
Aquí un mapa que muestra qué territorios registran una mayor movilidad social en EEUU:

Movilidad social EEUU 2

La plataforma Economics 21 también llega a conclusiones similares cuando calcula la llamada “Curva del Gran Gatsby”. Cuando se calculan los niveles de desigualdad de EEUU, Canadá y Suecia y luego se ponderan sus niveles de movilidad social, vemos que un mayor grado de desigualdad suele corresponderse con un mayor grado de movilidad. Por tanto, en vez de señalar una sociedad rígida e inmutable, la desigualdad de ingresos parece más un indicador de dinamismo y cambio.

Hay más informes que conviene rescatar. Por ejemplo, la Oficina Presupuestaria del Congreso ha estudiado la evolución de los sueldos de la clase media, entendida en su sentido más amplio. Tomando el periodo comprendido entre 1979 y 2010 y analizando los ingresos en términos reales, vemos un enriquecimiento del 40%.

La incidencia de la fiscalidad empresarial de California en Silicon Valley

El economista de la Universidad de Stanford Juan Carlos Suárez se ha unido a Owen Zidar (Universidad de California-Berkeley) para estudiar la incidencia del Impuesto de Sociedades en Silicon Valley. Más concretamente, la investigación determina que el recargo estatal que California aplica a este gravamen recae en un 40% sobre los accionistas de las compañías radicadas en la capital de emprendimiento tecnológico.

El resto del gravamen lo sufragan los trabajadores y los propietarios de los inmuebles y sedes en los que tienen sus sedes estas firmas. La parte asumida vía menores sueldos supone el 35% de la incidencia de este recargo, inexistente en otros territorios de la Unión como por ejemplo Texas. Ambos economistas subrayan además que cuando consideramos la parte del león, es decir, el total de la fiscalidad empresarial vigente, la suma de tipos federales y estatales cambia la aritmética y hace que el grueso del impuesto recaiga sobre los trabajadores.

 

 

 

 

Desigualdad en EEUU: contra la desinformación, datos

Tanto Hacienda como la Oficina Presupuestaria del Congreso ofrecen datos de interés para ponderar la evolución de la desigualdad en Estados Unidos. La Tax Foundation resume algunas de sus principales conclusiones, todas incómodas para los apóstoles del igualitarismo que compran las predicciones de economistas como Thomas Piketty:

– Aunque las diferencias de ingresos sean hoy mayores, el aumento en las tres últimas décadas ha sido muy limitado. A esto se une que, por ejemplo, la desigualdad de ingresos en 2014 es menor a la registrada en los años 1999 o 2000, por lo que no hablamos de un escenario anómalo y ajeno a cualquier época reciente. En el año 2010, el Índice Gini de ingresos antes de impuestos llegó a los 0,474 puntos, un aumento ligero frente a la media del 0.451 apreciada en los últimos treinta años. A lo largo de todo el periodo, el indicador sube y baja pero se mantiene estable entre 0,4 y 0,5 puntos. Los “picos” se dan en los años de mayor crecimiento económico (1986, 2000, 2007) y los “valles” llegan en momentos de debilidad económica (1979-1982, 1991, 2001-2002, 2008-2009).

Desigualdad antes y después de impuestos TaxFoundation
– De acuerdo con el Índice de Progresividad Fiscal, los impuestos nunca han cobrado tanto a los contribuyentes más ricos y tan poco a aquellos trabajadores que tienen una menor renta. El 1% con ingresos más elevados contribuye más en el Impuesto sobre la Renta que el 90% de los estadounidenses. Según los datos de Hacienda para 2011, el 1% más rico ganó el 18,7% del ingreso nacional pero contribuyó el 35,1% de toda la recaudación ligada al Impuesto sobre la Renta.

Progresividad fiscal EEUU
Cuanto paga el 1 por ciento mas rico en impuestos desigualdad
– Todo esto genera una redistribución anual que, vía transferencias fiscales, mueve entre 1,2 y 1,5 billones de dólares anuales. En esencia, el 40% de más ingresos beneficia al 60% de menor renta (excluyendo del cálculo a los estadounidenses que ya se han jubilado). Los hogares de ingresos más bajos reciben 9.62 dólares en transferencias fiscales por cada dólar pagado al fisco. Entre la clase media, la ratio es de 1.19/1. Por último, entre contribuyentes de altos ingresos, la relación cae a 0.17/1.

Coste-Beneficio Impuestos EEUU

– Scott Hodge ha calculado el coste que tendría desarrollar este tipo de medidas de redistribución, llegando a la conclusión de que sería necesario movilizar 4 billones de dólares cada año fiscal. En su opinión, este planteamiento solamente podría ser defendido desde la trinchera radical de la irracionalidad anti-económica.

– En términos de movilidad social, los estudios de Hacienda son concluyentes: entre 1999 y 2007, los estadounidenses subieron y bajaron de diferentes niveles de ingresos con notable rapidez, confirmando el dinamismo de la riqueza en una economía capitalista. Casi el 60% de quienes estaban entre el 20% de menos ingresos en el año 1999 había alcanzado umbrales de rentas más altas. Por el contrario, entre el 20% más rico vemos que casi un 40% dejó de figurar en este grupo al final del periodo estudiado.

Movilidad Social Estados Unidos

 

 

 

¿Cuántos impuestos pagan las familias estadounidenses?

La fiscalidad efectiva de las familias estadounidenses se mueve entre el 1,5% y el 24%. A esto se unen, eso sí, los gravámenes estatales y locales, si bien la “competencia tributaria” ayuda a que esta carga no aumente de forma significativa en la mayoría de los casos.

Si nos fijamos solamente en el Impuesto sobre la Renta, vemos que los quintiles de ingresos bajos y medios apenas pagan este tributo:

– Entre el 20% de menos renta, la tasa efectiva es del -9,2%. Para el 20% siguiente, alcanza el -2,3%. En ambos casos son números negativos porque no solamente no se paga una contribución neta en el Impuesto sobre la Renta, sino que además se reciben ciertas transferencias fiscales relacionadas con los mecanismos de “redistribución” vigentes.
– Para el tercer quintil de la población, el gravamen efectivo en el Impuesto sobre la Renta llega al 1,6%. Entre el siguiente 20% de la población (lo que podríamos definir como la “clase media alta”), el esfuerzo fiscal en el Impuesto sobre la Renta después de deducciones llega al 5%.
– Finalmente llegamos al 20% de más ingresos. En este grupo, el Impuesto sobre la Renta se paga, de media, en el entorno del 13,8%.

A esto hay que añadirle otros recargos fiscales que igualmente dependen del Ejecutivo federal. Así, la presión fiscal efectiva y total que soportan estos cinco grupos de ingresos va subiendo de forma progresiva: 1,5%, 7,2%, 11,5%, 15,6% y 24%.

Impuesto Efectivo Familia EEUUEso sí: como ya hemos apuntado, también debemos considerar la presión fiscal que suponen los gravámenes introducidos por los gobiernos estatales y locales. En este ámbito, la “competencia tributaria” mencionada en el primer párrafo permite que en algunos territorios encontremos un marco impositivo mucho más atractivo. Por ejemplo, en términos per cápita, un residente de Nueva York paga al fisco estatal y local unos 6.622 dólares al año, mientras que en Texas, con una renta media muy similar, los impuestos suponen aproximadamente un 50% menos ($3.088 dólares).

Presion fiscal estatal y local en EEUU

"Prohibido no prohibir"

Si en Mayo del 68 la máxima era “prohibido prohibir”, en mayo de 2014 parece que la norma entre los legisladores de nuestras democracias es “prohibido no prohibir”. De forma recurrente, nuestros parlamentarios no dudan en vetar acciones, conductas, productos o servicios en base a caprichos regulatorios que no necesariamente respetan nuestras libertades.

Un ejemplo lo tenemos en Estados Unidos, donde el número de leyes y normativas prohibicionistas crece a un ritmo mareante. Solamente en el Código de Regulaciones Federales vemos que, de 2008 a 2012, el número de normativas que impone una u otra prohibición ha aumentado… ¡en 104.478! Semejante “marea” de vetos debería preocuparnos.

El boom de las prohibiciones regulatorias en EEUUDecía Tácito que “cuánto más corrupto es el Estado, más leyes tiene”. En el caso de EEUU, lo que sin duda no podemos discutir es que “cuantas más leyes tiene el Estado, más caro resulta a los contribuyentes”. Solamente en los presupuestos federales, el coste de impulsar estas regulaciones prohibicionistas se ha disparado un 15%.

Gasto en producción de regulación en EEUUPeor aún: la calidad de la legislación no para de ir a menos, como demuesta la evaluación que otorgan los informes del Mercatus Center a las nuevas normas creadas. Para un máximo de 60 puntos, las leyes aprobadas en 2008 apenas llegaron a una puntuación de 32,9, mientras que en 2012 cayeron a 28,6…

Calidad del análisis de impacto regulatorio en EEUU

Piketty calla la evolución del ingreso disponible en EEUU

La trampa central de los trabajos de Thomas Piketty consiste en obviar el efecto de las transferencias fiscales en la desigualdad de ingresos disponibles. En sus investigaciones académicas y en su libro “El Capital en el siglo XXI”, el asesor del Partido Socialista galo tiende a obviar el rol de los impuestos y los subsidios. Una vez los consideramos, la realidad es muy diferente a la que pretende trasladar el pesimista Piketty, cuya tesis central habla de una creciente divergencia socioeconómico.

Lo vemos en la siguiente gráfica, que toma el periodo 1979-2010 y nos ofrece en porcentaje el cambio del ingreso disponible que disfrutan los hogares, clasificados a su vez según su quintil de ingresos antes de transferencias fiscales. Así, el 20% que menos gana antes de que se apliquen estos mecanismos ha visto aumentar sus ingresos disponibles un 49% durante el periodo estudiado. Para las clases medias, el aumento fue del 36%-37%, mientras que en el quintil más acaudalado encontramos una subida del 45%, si bien el aumento más notable es el crecimiento del 202% que ha vivido el 1% más rico.

Cambio en ingresos después de impuestos de hogares estadounidenses 1979-2010

Mirando solamente el periodo 2000-2010, el 20% de menos renta vio aumentar su ingreso disponible un 20%. Para el segundo y tercer quintil, la subida solamente llegó al 13% y al 12%. Finalmente, el 20% más acaudalado experimentó un crecimiento del 11%. De entre este último grupo, el 1% de mayor riqueza vivió una caída del 4%.

Cambios en los ingresos después de impuestos de los hogares estadounidenses 2000-2010
Por tanto, una vez ajustamos los datos de Piketty a la verdadera realidad de las familias estadounidenses, las conclusiones son claras:

– Entre 1979 y 2010, ningún segmento de población vio aumentar sus ingresos disponibles tanto como el 20% de rentas más bajas.
– Para 2000-2010, el 1% más rico perdió renta disponible y el quintil de ingresos más reducidos vivió un aumento casi dos veces superior al quintil más acaudalado (20% vs 11%).

Cuestionando a Piketty con sus propias gráficas

Hunter Lewis habla de “El Capital en el siglo XXI”, el discutido libro de Thomas Piketty con el que muchos enemigos de la economía de mercado quieren promover ideas estrafalarias como una tasa global a la riqueza o un tipo superior del Impuesto sobre la Renta del 80%.

Veamos el gráfico siguiente, adaptado del libro de Piketty. La línea superior es el retorno de capital y la inferior la tasa de crecimiento económico. Se supone que la línea superior es cómo les va a los ricos y la inferior cómo le va a la persona media. Advirtamos que las líneas del extremo derecho son solo la proyección de Piketty, no la historia real.

Crecimiento PIB mundial vs Rentas del capital - Año 0 a Año 2100

Este gráfico es asombroso por muchas razones. La primera es que sugiere que el capital obtuvo un retorno del 4,5% o superior durante los años 0 a 1800. Es una cifra absurda. Si la raza humana hubiera empezado con solo 10$ el año 1 y los hubiera invertido a un 4,5% durante 1.800 años, ahora tendríamos más, mucho más que un billón de veces toda la riqueza del mundo actual, que se estima en 241 billones de dólares por parte de Credit Suisse.

La cifra del 4,5% o superior es también absurda porque Piketty tiene razón en que hubo un crecimiento económico mínimo antes de la revolución industrial y que esos altos retornos para los ricos sencillamente no eran coherentes con un crecimiento tan pequeño. La verdad es que la gente rica durante la mayoría de esos años estaba interesada en gastar u ocultar su riqueza, no en invertirla, porque la riqueza mostrada abiertamente era probable que se robara, si no por bandidos, entonces por el gobierno.

Si miramos de cerca la parte más moderna del gráfico e ignoramos la proyección hacia un futuro desconocido, veremos que las líneas no apoyan la tesis de Piketty. Su idea de que los ricos siempre necesariamente se hacen más ricos respecto de todos los demás bajo el capitalismo no está apoyada por los datos que presenta.

El siguiente gráfico muestra la porción de riqueza del 10% más rico en Europa a lo largo del tiempo (azul oscuro, línea superior), la porción de riqueza del 10% de los estadounidenses más ricos (verde claro, segunda línea superior), la porción de riqueza del 1% de los europeos más ricos (azul claro, tercera línea superior) y la porción de riqueza del 1% de los estadounidenses más ricos (verde oscuro, cuarta línea superior). Este gráfico tampoco apoya la tesis de Piketty. Sí, la porción de los ricos ha aumentado desde 1970, pero solo después de caer previamente.

Desigualdad de riqueza en EEUU y Europa 1810-2010El siguiente gráfico muestra la renta del 10% superior en EEUU a lo largo del tiempo como porcentaje de todas las rentas. La renta en este caso incluye ganancias de capital, que puede decirse que no son renta real, sino más bien el intercambio de un activo por otro, y excluye los pagos públicos de transferencias*, que suponen una considerable diferencia para los resultados. Aun así, tampoco vemos un aumento inexorable en la renta de los que más ganan a lo largo del tiempo.

Desigualdad de ingresos EEUU 1910-2010Lo que vemos en realidad son dos picos de gente con altas ganancias, justo antes del crash de 1929 y de nuevo antes del crash de 2008. Estas son las dos épocas de grandes burbujas en las que el gobierno imprimió demasiado nuevo dinero, lo que llevó a una prosperidad falsa e insostenible. También fueron épocas de capitalismo de compinches, en las que los ricos con conexiones con el gobierno utilizaron el nuevo dinero para convertirse en más ricos o se beneficiaron de otros favores públicos.

Por desgracia, los bancos centrales mundiales ya han hinchado otra burbuja en los mercados de capital tras el crash de 2008, que ha devuelto de nuevo la porción de los que ganan más al 50% en 2012, basándonos en los datos que hay disponibles después de la publicación del libro. Esta nueva burbuja también acabará estallando y devolviendo la porción hacia el nivel del 40% de 1910, el inicio del gráfico.

Tal vez la afirmación más asombrosa en el libro de Piketty sea que las burocracias públicas tienen que reformarse para poder hacer el uso más eficaz de todos los nuevos impuestos de la renta y la riqueza que se recomiendan. La suposición es que lo mejor sería un completo control de la economía por el gobierno, pero que la maquinaria necesita algún ajuste fino.

El economista Ludwig von Mises demostró hace casi 100 años que una economía dirigida por el estado simplemente no funcionará, porque, entre otros problemas, no puede establecer precios funcionales. Solo puede hacer esto una economía dirigida por el consumidor. Los socialistas han estado tratando de refutar a Mises desde entonces, pero nunca han tenido éxito. Piketty debería al menos leer a Mises.

*Si consideramos la disponibilidad de ingresos después de transferencias fiscales, las tesis de Piketty son aún más débiles. Atención a la siguiente gráfica, explicada aquí.

Desigualdad Piketty

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