España

Contra la cultura subvencionada (I)

El gobierno español dedica casi 500 millones de euros cada año al Ministerio de Cultura. Este comportamiento se ha extendido históricamente al ámbito de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Así las cosas, las administraciones públicas han asumido la tutela del sector cultural, en un modelo que estanca la creatividad artística y sale muy costoso para el contribuyente.

Por eso, la Ley de Mecenazgo que ha propuesto Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, es un paso firme, valiente y atrevido para la renovación del sector cultural español. El documento del Partido Popular que aborda la voluntad del principal grupo de oposición ha sido denominado “Declaración de Cartagena”, y anuncia las siguientes líneas de actuación:

1. La eliminación del partidismo en las iniciativas aprobadas por la administración.

2. La total ausencia de interferencias gubernamentales en el trabajo creativo.

3. Simplificar el marco regulatorio del sector.

4. Centralizar los esfuerzos en la consecución de un desarrollo económico fuerte, basado en la inversión privada y la rentabilización real de las actividades.

5. Promover la libertad en internet, a través de la promoción de la legalidad acompañada del respeto al usuario.

La Ley de Mecenazgo que anuncia Mariano Rajoy perseguiría cuatro grandes puntos de desarrollo:

1. Introducción de fuertes ventajas fiscales en el sector, para aumentar y fortalecer el flujo de inversiones del capital privado en este campo.

2. Conseguir, con esa entrada de nuevas iniciativas, un enriquecimiento de la iniciativa cultural.

3. Generar empleo a través de la expansión del sector.

4. Reducir el intervencionismo gubernamental, para que el dirigismo cultural quede desterrado.

Tenemos que entender que la creatividad no puede estar al servicio del criterio gubernamental. El anquilosamiento de la cultura española tiene mucho que ver con el modelo vigente.

Así las cosas, y con muy buen criterio, el documento que ha presentado el Partido Popular afirma que “no hay difusión de la creatividad sin industria, ni industria sin mercado”. Este punto fue comprendido por la industria norteamericana, que hoy tiene tres grandes polos de desarrollo (Nueva York, Miami y, sobre todo, California) capaces de crear miles de empleo y millones de dólares cada año. Nadie discutiría hoy que el cine o la música de EEUU han conquistado la imaginación de millones de personas.

El mercado global ofrece grandes posibilidades de expansión para la cultura española. El continente americano, por ejemplo, es un mercado potencial grandioso para la cultura de habla hispana, pero no podremos alcanzar grandes metas sin fortalecer la dimensión socioeconómica de la cultura española.

Subiendo impuestos a las rentas altas: “De ZP a Robin Hood”

Reproduzco mi artículo “De ZP a Robin Hood”, publicado en El Correo Gallego.

El Robin Hood de La Moncloa llevaba una semana durmiendo mal. El campeón de los derechos sociales había cedido ante la presión de los “malvados mercados” y los “crueles especuladores”. Los “criminales económicos”, el “neoliberalismo”, el “capitalismo salvaje” y similares dejaron tan afligido al líder socialista que, en vez de dar explicaciones en el Congreso, ha preferido refugiarse en la soledad. Y entonces, cuando menos lo esperaba despertó el socialista que lleva dentro, y ya nada volvió a ser igual.

Por esa razón, Robin Hood nos anuncia ahora que, como es lo que pide la mayoría de la gente, subirá los impuestos “a los que más tienen”. Las “rentas altas” pagarán el pato, como aconseja la retórica sindical subvencionada.

Claro está, eso sí, que muchos no pensamos igual que este Robin Hood del S. XXI. La riqueza no se multiplica dividiéndola, como decía el profesor Adrian Rogers, pero en La Moncloa no se han enterado.

Tampoco se han enterado de que el causante del agujero de las cuentas públicas es el gobierno, solamente el gobierno y nadie más que el gobierno. El gasto del Estado ha duplicado los ingresos, y como en cualquier familia, una situación así no se sostiene. Prueben a manejar una empresa y gastar el doble de lo que ganan, ya verán lo que ocurre…

¿Cuál es el patrón, además, para definir lo que es una “renta alta”? La categoría no es objetiva, y está abierta a todo tipo de interpretaciones. En Francia, los impuestos a la Fortuna se aplican por encima de los 760,000 euros, y nunca pueden superar una tributación del 50% de los ingresos del contribuyente. En España, sin embargo, el Ejecutivo tiene un concepto totalmente diferente de lo que es una “renta alta”. Diferentes documentos han cifrado la cantidad en 60,000 euros anuales, aunque hay otros papeles gubernamentales que la han situado en los 36,000. Peor aún: el Ministerio de Vivienda sitúa el umbral en los 24,000 euros. Ahora se habla de un millón de euros, cantidad más razonable que las anteriores, pero que al suponer grandes fortunas podría provocar un efecto negativo de salida de capitales.

Si acaso subir los impuestos fuese efectivo para la recaudación, la medida sería aceptable. Sin embargo, tanto el bagaje fiscal español como la teoría económica rechazan esta premisa. Lo que conseguiremos, eso sí, es que los capitales salgan lejos de nuestras fronteras, complicando más aún la situación de los bancos y las cajas de ahorro. Pero claro, siempre podemos “rescatar” a las entidades financieras, que para eso ya tiene Robin Hood su querido FROB.

Así las cosas, no podemos olvidar que el IRPF vivió una caída brutal de su recaudación ya en 2008. Por lo tanto, el gobierno ha tenido dos años para ajustarse el cinturón y dejar de emplear recursos de todos en gasto improductivo e innecesario. Pero como dijo Pedro Solbes, el dinero no siempre está bien “en el bolsillo del contribuyente”. Debe ser que está mejor en el bolsillo del Plan E, del “rescate” de las cajas de ahorro, del Plan 2000E, de las subvenciones millonarias al carbón, etc.

Lo que esgrime el presidente del gobierno, además, es que “la gente” prefiere que se suban los impuestos a “los que más tienen”. ¿Ha hecho algún referéndum, alguna consulta, alguna encuesta que lo respalde? ¿Y acaso no pagan ya más impuestos los que más tienen? Ya lo dice hoy un diario económico de tirada nacional: ser “rico” en España parece ser “delito”. El populismo fiscal exhibido por el presidente es también preocupante en lo tocante a la credibilidad del Ejecutivo. Diferentes Ministros del gobierno han negado la subida de impuestos en las últimas semanas, y Elena Salgado, que se supone que coordina estos temas, anunció que no se estaba estudiando este alza de tributos. ¿Cómo puede ser, entonces, que Zapatero anuncie algo así sin haberlo estudiado antes? O Salgado miente, o nuestro Robin Hood improvisa con alarmante temeridad. Y peor aún: minutos después de que Zapatero anunciase la subida, el Ministro de Trabajo la negaba… y Manuel Chaves afirmaba que en el Ejecutivo han coincidido, pero con “declaraciones diferentes y palabras distintas”.

Ya hemos vivido un alza continuada de impuestos en los últimos tiempos. Resumiendo, el gobierno ha aumentado las retenciones al ahorro, eliminado la deducción anual de 400 euros en el IRPF, suprimido la deuda hipotecaria en vivienda, alzado el IVA del 16% al 18% en su tipo general, aumentado los impuestos especiales a la gasolina o el tabaco… Pero, además de esta subida a “los que más tienen”, parece ser que se preparan nuevas subidas en los impuestos especiales, a las que se unirían alzas en el Impuesto de Sucesiones, el Impuesto de Sociedades o el tributo pagado por las SICAV. Según lo publicado, también se recuperaría el Impuesto de Patrimonio, y se crearían nuevas “tasas verdes”.

Resulta que el socialismo era esto. Elegir a un Robin Hood como Zapatero para que nos haga “iguales” a todos. Igual de pobres, claro está.

Los indicadores de la crisis económica de España

Deuda externa española (2004-2010):

Crecimiento del gasto no financiero en los PGE (2004-2010):

Déficit público español (2004-2010):

Tasa de paro en España (2004-2010):

PIB per cápita a precios constantes base 2000 (2004-2010):

Deuda pública (2004-2010):

El informe completo ha sido elaborado por el profesor de Teoría Económica de la Universidad Autónoma de Madrid José María Rotellar y publicado por la Fundación FAES. Para consultarlo, hagan click aquí.

Libertad de elección en la educación española

La educación española necesita un cambio desde hace muchos años. El doctor en Historia, profesor y diputado del Partido Liberal sueco, Mauricio Rojas, habitual en las publicaciones de la Fundación FAES, lleva años publicando interesantes informes sobre este tema, aplicando su experiencia al Norte de Europa a la realidad española.

Vale la pena consultar uno de sus más recientes esfuerzos, incluido en la saga “Ideas para salir de la crisis” que FAES tiene disponible en este enlace. El título, “Libertad de elección y pluralismo”, avanza propuestas para la reforma de nuestro modelo educativo, un paso fundamenta para recuperar la competitividad española de cara al futuro.

Para descargarlo, hagan click aquí. Rescatamos algunos fragmentos del texto completo.

– “Para mí no tiene ninguna importancia quién gestiona una escuela. Lo importante es que las leyes y las reglas se cumplan, que la escuela tenga una alta calidad y que los alumnos estén bien (…). La calidad es lo importante, no quien tenga la gestión. Ésta es la opinión de la Federación de Profesores y la mía” (Eva-Lis Sirén, presidenta de la Federación de Profesores de Suecia).

– La educación es hoy el motor fundamental del desarrollo y de la igualdad de oportunidades, de aquella libertad que ha sido la fuente indiscutida de “la riqueza de las naciones”.

– “Alguien tal vez dirá que la educación es distinta, que es un “bien social”, que es algo tan importante y necesario que no puede ser confiado a la libre creatividad de los ciudadanos, que aquí se requiere de planificación, de ingeniería social y de un Estado que no sólo garantice el acceso universal a la educación sino que la gestione directamente. Esta objeción, de ser cierta, se debería poder aplicar también a los alimentos, a la vestimenta, a nuestros medios de transporte y a todo aquello que evidentemente es absolutamente necesario para nuestras vidas. Pero no lo es, y cada vez que se ha querido aplicar la planificación estatista a estos bienes esenciales hemos tenido un resultado deprimente. Sin embargo, en educación sí que nos permitimos seguir creyendo que un “gran hermano” les dará a todos una educación digna y de calidad a pesar de lo que nos dicen los resultados que tenemos a la vista. Éste es nuestro problema esencial”.

– “Suecia es conocida, y así pasará a la historia, por haber creado el Estado benefactor más amplio y costoso que se haya conocido. Lo que es menos sabido es que ese gran Estado que quiso decidir, pagar y producir todo lo referente al bienestar básico de sus ciudadanos ya no existe. Se desmoronó a comienzos de los años 90 bajo el peso agobiante de sus propias ineficiencias”.

– “El cambio realizado, y en cuyo contexto se ubica la reforma de la educación sueca de la que hablaré, puede ser resumido en tres rúbricas: de la gestión pública a la responsabilidad pública, del monopolio al pluralismo y de la asignación administrativa a la libertad de elección”.

– “Hoy en día la gente ya no se pregunta si la escuela de su elección es pública o privada, sino si es una buena escuela y, en especial, si satisface sus necesidades y preferencias”.

– “La mejora de los resultados escolares de las escuelas públicas es el resultado más inesperado y alentador de la reforma, que viene a reflejar la profunda transformación de las mismas, que han pasado de ser escuelas con “clientes cautivos” a productores de servicios que deben ganarse a sus consumidores con buenos productos: en este caso una educacióncada vez más diversificada y de mejores rendimientos”.

– “Los ejes del cambio pasan por crear plena libertad de elección mediante el vale escolar, establecer la libertad de creación de escuelas, dar libertad a todas las escuelas para perfilar su oferta educativa, establecer sistemas transparentes, confiables y objetivos de evaluación…”.

– “Es esencial que un nuevo sistema educativo español sea efectivamente español, es decir, que sea regulado a nivel nacional por normas comunes básicas válidas en todo el país”.

Los “rescates” del gobierno español

Ya hemos analizado la necesidad de abordar importantes ajustes presupuestarios en varios capítulos del gasto público español. Con un déficit por encima del 11%, los 15,000 millones de euros que pretende “ahorrar” el gobierno no serán suficientes.

El Ejecutivo no es el único culpable. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2010 se produjo con el apoyo del PNV y Coalición Canaria. Un año atrás, las cuentas se aprobaron con la complicidad del BNG y el BNG.

Así las cosas, en 2010 nos encontramos con un déficit público que acumula 87,000 millones de euros en las cuentas del año pasado. Mientras los ingresos del Estado en 2009 alcanzaban los 102,000 millones de euros, los gastos acumulaban 189,000 millones. Se ingresaron 27,000 millones menos que en 2008, pero se aprobó gastar 41,000 millones más que en el año anterior.

No podemos mirar hacia otro lado y pensar que este déficit se ha provocado por mera inercia. El gobierno ha dilapidado millones y millones de euros en diferentes partidas de gasto poco productivas y difícilmente justificables en tiempos de crisis. También, el endeudamiento de la administración paralela (que suma el 4,5% del PIB en 737 empresas, entes o fundaciones públicas fuera de control presupuestario directo) o el sobrecoste del Estado de las Autonomías (con un gasto improductivo calculado en un reciente estudio por encima de los 26,000 millones de euros) han contribuido a crear este “agujero”.

Pero este análisis pretende centrarse en los “rescates” apoyados por el gobierno en los últimos tiempos. Las cajas de ahorro que no han sabido equilibrar sus cuentas se han repartido “manguerazos” de dinero público que han endeudado aún más las cuentas públicas.

Entre estos “rescates”, podemos recordar los siguientes:

– La fusión de las cajas de ahorro Manlleu, Sabadell y Terrassa recibió 380 millones de euros en “ayudas del FROB”,

– La unión de las cajas de ahorro de Manresa y Tarragona con Caixa Catalunya recibió 1,250 millones de euros, también dentro del “rescate financiero” que supuso el FROB,

– La operación de Caja Duero y Caja España fue abordada por el FROB con una “ayuda” de más de 500 millones de euros,

– El “agujero” en las cuentas de Caja Castilla-La Mancha ha movido a la activación de “ayudas” por valor de 1,300 millones de euros. Los números del “rescate” final, que se concretará tras una fusión con Cajastur, serán aún mayores.

La lista irá aumentando con fuerza en las próximas semanas, cuando se aprueben las últimas “fusiones” de las cajas de ahorro. Pero tenemos otros ejemplos de “rescates” en los últimos tiempos: el sector del carbón, por ejemplo, recibe “ayudas públicas” por encima de los 1,489 millones de euros cada año. La plantilla receptora de las ayudas es de apenas 5,836 trabajadores, lo que supone subvencionar con 255,157 millones a cada minero.

Estas “ayudas”, “rescates” y “estímulos”, que se unen a iniciativas como el Plan E, tienen la culpa de la situación actual de las cuentas españolas. La intervención del Estado ha empeorado esta crisis, y el despilfarro de recursos públicos será ahora asumido por funcionarios, pensionistas y demás ciudadanos que nada han tenido que ver con la aprobación de todas estas iniciativas.

No se “recorta” lo que no se tiene: Reflexiones sobre el plan de ajuste español

España necesita reducir el déficit público. Así lo han entendido los principales líderes de la Unión Europea, el presidente de Estados Unidos Barack Obama, el Fondo Monetario Internacional, la prensa especializada y la mayoría de la sociedad española. La presión internacional ha podido con el tradicional optimismo del presidente, que llegó ayer al Congreso de los Diputados con el primer plan de “ajustes presupuestarios” de sus seis años de gobierno. Zapatero busca ahorrar 15,000 millones de euros en las cuentas públicas que su gobierno ha desequilibrado, y ha optado por tomar decisiones como las siguientes:

– Reducción de los sueldos a los empleados públicos, por primera vez en la Historia de la democracia española. Sus retribuciones se verán reducidas un 5% en 2010, mientras que en 2011 se aplicará una congelación de dichos salarios. La medida contradice la subida salarial pactada por la vicepresidencia primera del gobierno, así como las numerosas ocasiones en las que el gobierno había negado la posibilidad de aprobar una medida así. Además, tal y como recuerda hoy la prensa española, es difícil calcular el impacto real de esta medida si tenemos en cuenta que tres de cada cuatro empleados públicos trabaja para comunidades y ayuntamientos.

– Desde enero de 2011, las pensiones serán congeladas. La actualización de las mismas conforme al IPC está garantizada por ley desde hace décadas, pero el gobierno ha creído conveniente aplicar sus recortes en este campo, afectado ya en los últimos meses por las retenciones al ahorro.

– Supresión de las ayudas a la natalidad a partir de enero de 2011. La medida conocida como “cheque bebé” fue introducida sin discriminar entre rentas altas y bajas, apostando por entregar 2,500 euros a discreción por cada nacimiento. Ahora, el Ejecutivo anuncia la retirada de la iniciativa.

– Reducción de gasto farmacéutico, a través de la adecuación fraccionada de los envases. De esta forma, se entregará la cantidad necesaria, en vez del paquete completo. No podemos olvidar que el gasto farmacéutico español es de los más altos de Europa y la OCDE por la baja presencia de genéricos, el alto precio pagado por ciertos medicamentos o los perfiles de prescripción poco adecuados.

– Recorte de la reducción en la ayuda oficial al desarrollo. Durante 2009, esta partida se redujo apenas un 1%, y los 600 millones de euros que se recortan ahora suponen únicamente el 20% del total (por encima de los 4,000 millones de euros).

– Supresión de 6,045 millones de euros en inversiones públicas, así como eliminación de 1,200 millones de euros comprometidos en transferencias a comunidades y ayuntamientos. El gobierno no ha detallado ninguna de estas dos medidas, limitándose a enunciar cifras redondas.

– Reducción del sueldo de los miembros del gobierno en un 15%.

Todas las medidas serán aprobadas el viernes mediante un decreto-ley, evitando matizaciones y debates parlamentarios de cualquier tipo.

El presidente del Ejecutivo ha añadido, además, que en lo que resta de año podremos vivir nuevas subidas de impuestos. Zapatero apela a un “esfuerzo mayor” que parece enfocar a los que “más capacidad tienen”.

¿TIENE SENTIDO APLICAR ESTAS MEDIDAS?

En primer lugar, no podemos olvidar que el gobierno español no debería disfrazar de “recortes” lo que son, en el fondo, dosis de realidad tras años de despilfarro. El recorte de 15,000 millones de euros no se produce realmente, pues esos 15,000 millones no existen en las cuentas públicas.

En segundo lugar, no se puede aplicar un plan de consolidación presupuestaria de este tipo sin antes analizar la naturaleza real del déficit público:

– Nada ha dañado más las cuentas que el aumento del paro, los “rescates financieros” y los “estímulos económicos”. Las prestaciones al desempleo se han duplicado, y el Ministerio de Trabajo maneja más de 7,000 millones de euros en ineficaces cursos de reciclaje profesional, controlados en muchos casos por los sindicatos mayoritarios CC.OO y UGT. Los “rescates financieros” pueden llegar a suponer un gasto de 90,000 millones de euros, dentro del irresponsable “manguerazo” de dinero público que supone el FROB. Finalmente, los “estímulos económicos” (primas desmesuradas en energía solar, rescate de la industria del carbón, Plan E, Plan 2000E…) han contribuido aún más al agujero de las cuentas españolas.

– El tamaño del gobierno no ha parado de aumentar bajo el gobierno de Rodríguez Zapatero: hemos vivido la creación de los Ministerios de Vivienda, Igualdad y Ciencia e Innovación; el mantenimiento de tres vicepresidencias… Debemos unir los Ministerios de Educación, Cultura y Ciencia e Innovación, además de suprimir los de Vivienda e Igualdad.

– El despilfarro en subvenciones y ayudas exteriores poco justificables tampoco se justifica fácilmente, mucho menos en tiempos de crisis. El Ministerio de Asuntos Exteriores, por ejemplo, maneja más de 2,800 millones de euros en programas de “cooperación al desarrollo”, una cantidad muy por encima de las posibilidades reales de nuestras cuentas públicas.

– La “administración paralela” alimentada, principalmente, por las comunidades autónomas y los ayuntamientos tiene una deuda superior al 4,5% del PIB. A ello le unimos la tremenda ineficacia del gasto regional y municipal: estudios recientes tasan en más de 25,000 millones de euros el despilfarro de estas administraciones.

Los “recortes” anunciados por Zapatero son una huida descafeinada hacia delante. El gobierno contradice todos sus postulados y cede ante la evidente ruina presupuestaria, pero las soluciones no abordan los problemas de fondo y nos condenan a un ajuste incapaz de recuperar el crecimiento alcanzado en épocas pasadas.

España necesita urgentemente una reforma laboral. También necesita recuperar la apuesta por la eficiencia energética, abriendo centrales nucleares y no cerrándolas. Además, seguimos esperando una reforma educativa y universitaria que, por fin, devuelva el mérito y la excelencia a las aulas.

Sin embargo, lo más inquietante de todos los anuncios hechos por el gobierno es la posibilidad de una nueva subida de impuestos. El año pasado vivimos las siguientes alzas: aumento de las retenciones al ahorro, eliminación de la deducción anual de 400 euros del IRPF, supresión de la deuda hipotecaria en vivienda, aumento de impuestos especiales al tabaco o la gasolina, subida del IVA, alzas continuadas en diferentes tasas, supresión de deducciones por exportaciones o inversión en I+D…

La realidad de la crisis económica española es mucho más compleja de lo que creen en La Moncloa. El gobierno culpó al “capital” y a los “mercados” y apostó todo al Estado, pero el Estado arruinó las cuentas públicas, dilapidando millones y millones en gastos inútiles e injustificados. La caja ha llegado a ingresar la mitad de lo que se ha gastado el gobierno, pero la reacción ha sido retrasándose hasta llegar a un punto de no retorno.

Ahora se plantean duros “recortes” que podrían haberse evitado con una gestión mínimamente responsable. La culpa de esta situación la tienen los que han defendido la ilusión de un crecimiento cada vez menos sostenible y más vinculado al crédito. Ahora nos encontramos con una España endeudada hasta las cejas, y que lejos de haber terminado sus ajustes, apenas empieza: hay 90,000 millones de déficit pendientes de ajuste, y las medi

Zapatero presenta su plan de ajuste

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Mañana analizaremos en profundidad las medidas propuestas por el presidente Rodríguez Zapatero en su comparecencia de hoy en el Congreso de los Diputados español.

El FMI y la crisis española

El Financial Times anunciaba hace días que un equipo del Fondo Monetario Internacional llegaría a España durante el presente mes de mayo. La visita supone  una evaluación del estado de las cuentas públicas españolas. Los indicadores serán revisados y analizados por el FMI para asesorar al gobierno español en la gestión de la crisis económica.

Las previsiones para el FMI no son muy alentadoras. Uno de sus informes anuales aventuraba un crecimiento negativo del 0,4% para 2010, muy lejos de las previsiones del Ministerio de Economía. Además, el FMI estima que el paro permanecerá cercano al 19% en 2010 y 2011, pronosticando que “la recuperación será débil e incierta” por los “graves desequilibrios”. El informe del Fondo destacaba el fuerte déficit público y exterior, y señalaba con preocupación la enorme cantidad de deuda que debe financiar España en 2010 (al menos 225,000 millones de euros).

El miedo al “contagio” de la crisis griega ha desencadenado una serie de batacazos bursátiles en España. Dichas caídas en la Bolsa fueron acompañadas de la rebaja de la calificación del bono de deuda español, que la agencia de “rating” Standard & Poor’s ha revisado a la baja dos veces en 2010. Como consecuencia de la desconfianza, el bono de deuda español cotizaba con un ofrecimiento de rentabilidad elevado al 4,165%, una posición cercana a la situación de 1997 que nos costará muchos millones de euros en intereses.

La revista Fortune ha sido clara: el reto de España tiene mucho que ver con el largo plazo. “Los españoles tienen que cambiar su actual trayectoria, o el potencial de su crisis es mucho mayor que el de Grecia”, afirmaba el 5 de mayo la publicación. La situación española ocupa cada vez más páginas en la información internacional, y la preocupación de los mercados no ha parado de crecer.

Esta situación de desconfianza e inestabilidad se podría haber evitado hace tiempo. El FMI advirtió en febrero de la necesidad de reajustar la productividad española con una baja de los salarios. Además, indicó que el problema presupuestario de la economía española era cada vez mayor. Los pronósticos se han hecho realidad, y la situación es hoy mucho peor que a comienzos de 2010.

Así las cosas, el Fondo Monetario Internacional ha sido claro: su portavoz Caroline Atkinson anunció que España “debe poner en marcha con celeridad un plan muy amplio de reducción del gasto. Es un paso fundamental para los mercados”. El gobierno había anunciado dicho recorte en febrero, pero la iniciativa cayó en papel mojado. Ahora, el FMI le recuerda al Ejecutivo la necesidad de actuar con agilidad y rigor. Además, según el “número dos” del Fondo, John Lipsky, “España debe llevar a cabo un ajuste fiscal mayor que el previsto”, lo que apunta a la insuficiencia de las medidas prometidas por el gobierno español.

La creciente ineficacia demostrada por las instituciones europeas motivó la intervención del Fondo en el caso griego, y la crisis española ocupa ahora la agenda económica del organismo presidido por Dominique Strauss-Kahn. El papel de FMI en la resolución de esta crisis es fundamental, ya que su intervención es la última oportunidad que tienen muchos países para evitar el descalabro definitivo de sus cuentas públicas.

Las reformas que necesita España

A finales del año 2007, muchos organismos internacionales anunciaron sus preocupaciones sobre la marcha de la economía española. Los datos de empleo acumulaban resultados negativos en el último trimestre del año, y la crisis financiera internacional que empezaba a manifestarse invitaba a pensar que el entorno global no ayudaría a los países que se quedasen con las manos cruzadas.

Sin embargo, el año 2007 fue un año en blanco para la economía española. El presidente Rodríguez Zapatero y su vicepresidente económico Pedro Solbes confiaban ciegamente en la economía española y negaron que se acercasen tiempos difíciles.

Un repaso a la hemeroteca periodística nos recuerda una serie de intervenciones públicas que demostraron ese inmovilismo gubernamental ante el deterioro económico. A continuación se incluyen algunas de esas afirmaciones:

– “La próxima legislatura lograremos el pleno empleo definitivo en España” (Rodríguez Zapatero, 3 de julio de 2007).

– “Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española” (Pedro Solbes, 17 de agosto de 2007).

– “España está a salvo de la crisis financiera” (Rodríguez Zapatero, 21 de agosto de 2007).

– “España está preparada para hacer frente a coyunturas y turbulencias en el sector financiero e hipotecario. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia” (Rodríguez Zapatero, 6 de septiembre del 2007).

– “Haciendo un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial” (Rodríguez Zapatero, 11 de septiembre de 2007).

– “No hay atisbo de recesión económica” (Rodríguez Zapatero, 16 de octubre de 2007).

– “El problema de que la inflación sea mayor en España se debe al hecho de que los ciudadanos españoles no saben conscientemente cuánto vale un euro” (Pedro Solbes, 16 de diciembre de 2007).

Rodríguez Zapatero y Pedro Solbes siguieron instalados en el escepticismo y la ausencia de reformas a la hora de afrontar su campaña a la reelección. En un debate televisado con Manuel Pizarro, empresario de éxito y número dos del Partido Popular en la campaña de 2008, Pedro Solbes negó que España tuviese motivos para preocuparse. La única medida de calado anunciada por el gobierno fue la devolución de 400 euros a parte de los contribuyentes, medida que fue tildada de populista y demagógica por muchos analistas.

Había razones para el nerviosismo, pues en el año 2007 se vivió el comienzo de la pérdida de empleo neto al mismo tiempo que comenzó a manifestarse el frenazo del sector inmobiliario. Sin embargo, no hubo reacción alguna. De hecho, el 4 de febrero de 2008, Rodríguez Zapatero presentó su campaña electoral para la reelección con el eslogan “Por el pleno empleo”. Unos días después, Pedro Solbes afirmaba que diría “sin pestañear, que no hay ningún problema” en la economía española. Según las declaraciones del vicepresidente económico del gobierno socialista efectuadas el 21 de febrero de 2008, “hablar de crisis” estaba “alejado de la realidad”. Pedro Solbes confesaba sentirse “incómodo” por dichas afirmaciones, y anunciaba que “no vale la demagogia en la economía”.

TRAS LAS ELECCIONES

Si bien entre el último trimestre de 2007 y el primero de 2008 se vivió un aumento del número de desempleados de unas 380,000 personas, el gobierno de Rodríguez Zapatero obtuvo el respaldo de los españoles en las urnas. El presidente anunció que “ahora vamos a comprobar la importancia de haber realizado una gestión tan brillante en nuestras cuentas públicas”, y vinculó la crítica a su gestión económica a posturas “inaceptables, demagógigas y antipatrióticas”. Por su parte, el 30 de mayo, Pedro Solbes obviaba el aumento continuado del número de desempleados y decía que “es enormemente exagerado hablar de que la economía española está en crisis”.

El resto del año vivió la tímida aceptación por parte del gobierno del empeoramiento de la economía. “La crisis, como todo, es opinable”, dijo el presidente Zapatero el 29 de junio de 2008. Su vicepresidente económico, Pedro Solbes, anunciaba tranquilo que España estaba “capeando el temporal”. Pese a ello, el jefe del Ejecutivo seguía renunciando al realismo y optaba por el optimismo, que defendía como una “exigencia moral”, obviando la situación real del país.

Poco a poco, los datos iban minando la confianza del gobierno en su propia capacidad de gestión: mientras Solbes admitía que “ésta es posiblemente la crisis más compleja que he vivido”, Zapatero afirmaba que sería “absurdo” pensar que la crisis originada en EEUU no afectase a la economía internacional, desmintiendo sus afirmaciones anteriores.

El vicepresidente económico declaraba en septiembre que “si esto sirve para limpiar la economía, no tiene la mayor importancia”. Unas semanas después, Solbes negaba que su gobierno hubiese negado la crisis. Por su parte, Zapatero lanzaba una predicción: “en el segundo semestre del año de 2009 estaremos ya con una actividad económica de crecimiento”.

Habían pasado meses desde el comienzo de las dificultades, pero el gobierno seguía posponiendo la toma de decisiones, limitándose a hacer declaraciones poco cercanas a la realidad. Mientras se hablaba de un “ligero déficit”, las cuentas públicas no paraban de aumentar su endeudamiento. Las listas del paro eran cada vez más largas, y el sistema financiero empezaban a lanzar algunas señales de alarma, lo que movió al gobierno a aprobar en 2009 un “rescate” bancario destinado a salvar la mala gestión de muchas cajas de ahorro españolas.

REACCIÓN TARDÍA Y EQUIVOCADA

El año 2009 despertó finalmente al gobierno, que parecía ser consciente por fin de una situación que había negado desde finales de 2007. En abril, Rodríguez Zapatero dejaba ir a Pedro Solbes y colocaba a Elena Salgado al frente de la vicepresidencia económica. El Ejecutivo seguía engordando su tamaño, ya que sumó también una nueva vicepresidencia que se unía así a los Ministerios de Vivienda, Igualdad y Ciencia e Innovación que aparecieron en 2008.

Cuando se produjo la remodelación gubernamental, España ya tenía a cuatro millones de trabajadores sin empleo, el doble que cuando el Partido Socialista volvió al poder en 2004. Sin embargo, el presidente Zapatero afirmaba ese mismo mes que lo peor de la crisis había pasado ya.  Los datos, sin embargo, siguieron empeorando: la tasa de paro alcanzó el 20% en el primer trimestre del presente año, superando los 4,6 millones de personas sin trabajo; además, el déficit público subió por encima del 11%.

En 2009 se produjo la reacción gubernamental, pero las acciones tomadas no fueron acertadas ni rápidas:

– Los impuestos indirectos subieron, pero no hubo retoque alguno en la presión fiscal directa. El resultado ha dañado el consumo y castigado el ahorro de los españoles. La subida del IVA amenaza con complicar más aún las cosas a las empresas que siguen en pie.

– La aprobación del FROB, un “rescate” bancario destinado a las cajas de ahorro y dotado en hasta 90,000 millones de euros, supone un “manguerazo” de dinero público que respalda la gestión irresponsable de algunas entidades financieras. El caso de Caja Castilla-La Mancha, intervenida por el Banco de España por el “agujero” detectado en sus cuentas, no sirvió para impulsar una reforma verdadera del modelo. Además, el interés de las administraciones autonómicas por controlar las cajas de ahorro ha retrasado muchos procesos de fusión durante más de un año, y esta misma semana se ha producido la primera reunión entre Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, para desbloquear el proceso.

– La reforma laboral anunciada por el gobierno en febrero de 2010 en Londres no se ha concretado en ningún tipo de propuesta, borrador o proyecto. En las últimas semanas se han cancelado numerosas reuniones entre el gobierno y los “agentes sociales” (empresarios y sindicatos); todo ocurre, además, tras más de un año de pasividad en este campo, sin acuerdo o reforma alguna. Por si aún hay quienes niegan la necesidad de reformar el rígido mercado laboral español, conviene señalar que mientras la UE ha visto subir el desempleo en 2,6 puntos y Alemania ha vivido incluso un descenso de 0,8 puntos, España sufre una subida de 12 puntos, muy lejos de los niveles de Francia (+1,5), Italia (+2,9) o Reino Unido (+2,5).

– Lejos de consolidarse el gasto público, el Estado ha llegado a gastar el doble de lo que ingresa. Las comunidades autónomas tampoco han anunciado grandes recortes, con la excepción de algunas regiones. El ajuste presupuestario que el Fondo Monetario Internacional acaba de recomendar a España ha sido pospuesto una y otra vez, y el último plan presentado por el gobierno apenas supone un ahorro de 16 millones de euros, una cifra demasiado pequeña como para tomar en serio la medida.

– Finalmente, el llamado Plan E supuso un fuerte aumento del gasto público destinado a crear empleo temporal a costa de los contribuyentes. El plan de inversiones de obras públicas destinado a los ayuntamientos supuso un desembolso de más de 8,000 millones de euros, pero apenas generó alrededor de 160,000 empleos. En la práctica, el Estado no mejoró la productividad de la economía (la mayoría de las obras se limitaba a reparar desperfectos urbanos) pero tuvo un alto coste para los contribuyentes (alrededor de 50,000 euros por cada empleo creado, teniendo en cuenta además que los puestos supusieron, en la mayoría de los casos, un empleo temporal y no duradero).

El 40,9% de los jóvenes no tiene trabajo, y ya se habla de una “generación perdida”; los títulos de deuda española han visto rebajada su calificación, cotizando incluso cerca de los “bonos basura” y con miles de millones de euros pendientes pendientes de ser vendidos en lo que queda de año; la Bolsa española acumula importantes descensos (cerca del 15%); los inversores internacionales han llegado a dar crédito a un rumor sobre un posible “rescate” de la economía española a cargo de la Unión Europea…

España debe empezar a hacer las reformas que lleva retrasando desde 2007. La situación se volverá insostenible si no se toman medidas capaces de dinamizar la economía y adelgazar un nivel obeso de gasto público provocado por la irresponsabilidad de las administraciones centrales, regionales y locales.

Si la economía española quiere recuperar la senda del crecimiento, tendrá que apostar por este tipo de medidas. Además, es necesario introducir también una revolución en las propuestas energéticas y educativas que maneja España hoy.

Si los retos del presente no son asumidos con rigor, el futuro no podrá reproducir los éxitos de progreso vividos en tiempos pasados.

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