Mes: septiembre 2014

Educación en España: más gasto, peores resultados

Interesante artículo de Domingo Soriano y Olivia Moya.

En 2011, España mantuvo un gasto público total por alumno en la educación pública ligeramente superior al promedio de la OCDE y de la UE-21 (los países de la UE que pertenecen a la OCDE): 9.285 dólares en España frente a 8.952 del promedio de la OCDE y 8.909 en la UE-21. Por niveles educativos, el gasto público en Educación Infantil, Primaria y Secundaria en la UE-21 es algo superior al gasto en España pero inferior en Educación Terciaria. Es cierto que el gasto total sobre el PIB fue ligeramente inferior a la media (3,2% en educación primaria y secundaria frente al 3,6% en la UE-21 y 3,8% en la OCDE), algo que se explica por el menor número de estudiantes.

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Sin embargo, España tuvo un gasto por alumno en relación al PIB per cápita -los recursos que destina cada país en relación a sus posibilidades –del 29,4%, por encima del promedio de la OCDE (27,5%) y de la UE21 (26,9%), por encima de países como Irlanda o Alemania.

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¿Y en qué se va el dinero destinado a educación? Pues una parte importante se la llevan los sueldos de los profesores, algo lógico y que pasa en todos los países pero que aquí se acentúa. De hecho, Dirk Van Damme ha llegado a advertir este martes que se corre el riesgo de que quede “poco dinero para el resto de aspectos (ordenadores, instalaciones…), lo que puede poner en peligro iniciativas para mejorar otras cuestiones”, llegó a advertir este martes.

Los datos del informe vuelven a apuntar a una contradicción en lo que hace referencia a los salarios de los maestros. En nuestro país, los sueldos de los profesores son más altos que la media de la OCDE tanto en Educación Primaria, como en Educación Secundaria. Sin embargo no obtenemos los resultados deseados.

Por ejemplo, la retribución inicial media en 2011 en Educación Primaria era de 36.268 dólares, por los 29.411 dólares de media en la OCDE y los 29.417 dólares en la UE-21. La misma tendencia se puede observar en los profesores con 15 años de carrera y en la retribución máxima en la escala: en todos los casos, España paga más a sus maestros. Y lo mismo sucede en Educación Secundaria.

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Del mismo modo, los salarios de los profesores españoles son altos en comparación con otras profesiones que requieren un nivel de titulación similar, tanto en Educación Primaria como Educación Secundaria. Según este estudio son un 20% y un 35%, respectivamente, más altos que los sueldos de los trabajadores de otras ocupaciones con un nivel educativo similar. A pesar de los recortes en sus pagas, que los ha habido, el maestro español sigue por encima en este aspecto de sus colegas de otros países desarrollados.

Sin embargo, España no premia con bonos o incentivos a los profesores que lo hagan mejor. De hecho, sólo hay cuatro condicionantes que influyan en el sueldo de un maestro: tiempo en el cargo, responsabilidades de gestión (ser director o jefe de estudios u otro cargo interno), dar clases extras y demostrar una titulación superior. Nada más. En la mayoría de los sistemas educativos europeos, hay muchos más factores que determinan su remuneración, incluyendo los resultados de sus alumnos.

MALOS RESULTADOS

En realidad, el problema no reside en si dedicamos demasiados recursos al sistema educativo. Éste es uno de los gastos más importantes para cualquier sociedad. La pregunta que nos debemos hacer no es por tanto de cantidad, sino de calidad: ¿estamos empleando bien este dinero? Y la respuesta, desgraciadamente, es negativa. España gasta más, pero consigue peores resultados.

Es cierto que España parte en una situación de cierta desventaja. Podríamos decir que nuestro país se subió al tren del mundo desarrollado más tarde que la mayoría de los países más ricos de la OCDE (Alemania, Francia, Suecia, Canadá, EEUU…). Por ejemplo, en el año 2000, hace poco más de una década, hasta el 62% de los adultos españoles (entre 25 y 64 años) no tenía una titulación equivalente o mejor que educación secundaria superior, el nivel que se considera necesario para desarrollar luego una carrera profesional exitosa. Mientras, en la OCDE esta cifra era del 34%. En 2012, habíamos conseguido reducir la diferencia: 45% en España por 24% en la OCDE.

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Pero incluso admitiendo este punto de partida, los datos no son nada positivos. En este sentido, vamos a centrarnos en los resultados de los menores de 35 años, los últimos en salir del sistema educativo. En teoría, este grupo de población debería estar muy cerca de sus pares de otros países. Y no es así.

Según los datos de la OCDE. En 2012, entre los españoles de entre 25 y 34 años, sólo el 64% tenía, como mínimo, una titulación equivalente a educación secundaria superior (bachillerato o FP superior). En la UE-21, este porcentaje es del 84% y en la OCDE del 82%. O lo que es lo mismo: el 36% de los jóvenes adultos españoles carece de una titulación que le capacite para un mercado de trabajo desarrollado.

En este sentido, hay que destacar una peculiaridad de nuestro sistema educativo. En lo que hace referencia a los titulados universitarios, España hace años que se equiparó a los países de su entorno. Por ejemplo, un 39% de sus jóvenes de 25 a 34 años tiene estudios superiores frente a un 40% de media de la OCDE. La diferencia está en el escalón medio, esa educación secundaria superior de la que tanto hablamos. Sólo el 25% de los españoles de 25 a 34 años tienen este nivel, frente al 44% de la OCDE. Es decir, carecemos de técnicos de carácter medio, los que conforman el armazón de la mayoría de las economías modernas y competitivas.

Y AL SALIR DE CLASE…

Y eso por no hablar de los que se quedan por el camino. España también está en los primeros puestos en lo que hace referencia a los jóvenes que no sólo fracasan en los estudios, sino también en el mercado laboral. Los famosos ni-ni (ni estudian ni trabajan). Por ejemplo, entre los 20 y los 24 años, un 31% de los españoles está en esa situación. Sólo Italia, con un 32%, está peor. Entre los 25 y los 29 años, la cifra llega al 33%. Ningún otro país de la OCDE se acerca a este dato. Cuando salen de clase, muchos de nuestros jóvenes se encuentran, literalmente, en la calle.

De hecho, ni siquiera hay que acudir a los ni-ni para darse cuenta de que algo falla en la conexión entre la escuela y el mercado laboral. Para todos los niveles educativos, los españoles obtienen muy poco rédito a sus estudios.

Vamos a tomar como ejemplo a los titulados universitarios, en teoría aquellos que se encuentran en una mejor posición de salida. Si analizamos a aquellos que tienen entre 25 y 34 años, ésta es su situación:

  • Su tasa de empleo es del 73%, frente al 82% de media de la OCDE. Podría pensarse que esto es culpa de la crisis. Y en parte es así, pero sólo en parte. Por ejemplo, en 2005, en el mejor momento de la economía española, la tasa de empleo de los jóvenes universitarios españoles era del 81% frente a un 84% en la OCDE.
  • Del mismo modo, su tasa de paro en 2012 era del 19,8%, una auténtica barbaridad (la media de la OCDE es del 7,4%). Pero es que ni siquiera en 2005 lograron equipararse a sus coetáneos de otros países ricos. En aquel año su tasa de paro bajó del 8,5% (media del 5,4% en la OCDE). Tras seis años de crisis, casi no hay ningún otro país rico con una tasa de paro entre sus jóvenes licenciados que se acerque a ese 8,5% que España sólo consiguió en su mejor momento.
  • Pero se puede ir un paso más allá. La OCDE también compara losconocimientos que aporta el sistema educativo. Para ello, utiliza los datos del informe Piaac, que presentó hace unos meses y que mide la competencia de los adultos en matemáticas o comprensión lectora. Pues bien, también aquí España destaca para mal. Entre los jóvenes de 25 a 34 años que tienen un trabajo a tiempo completo -por lo tanto están activos y empleando lo que han aprendido en su etapa educativa- el 18% está en los dos niveles inferiores (0 y 1) y sólo el 7% alcanza uno de los dos niveles superiores (4 y 5). Por comparar, la media de la OCDE es del 9% y el 20% (es decir, números cambiados respecto al caso español).
  • Hasta aquí, hemos visto que los licenciados españoles están peor preparados y tienen tasas de paro más elevadas que los de la OCDE. Quizás como consecuencia de ello, también cobran menos. No hablamos sólo de términos absolutos, algo que quizás podría achacarse al mercado laboral español. El informe presentado este martes mide el premio por estudiar. Es decir, cuanto gana un licenciado universitario en comparación con otros trabajadores sin titulación. En todos los países, tener un título superior implica un sueldo más alto. Pero en España, la diferencia es relativamente pequeña. Suponiendo un salario de 100 para una persona con educación secundaria superior, el universitario se lleva 141. Sólo Noruega y Suecia tienen un ratio menor. Pero allí es por la razón contraria: los salarios están igualados porque todos cobran mucho; aquí la nivelación es a la baja.

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Así cuenta Ridley la mejora del progreso humano

Interesante artículo de Matt Ridley publicado por The Times: Is this the most ghastly silly season ever? August 2014 has brought rich pickings for doom-mongers. From Gaza to Liberia, from Donetsk to Sinjar, the four horsemen of the Apocalypse — conquest, war, famine and death — are thundering across the planet, leaving havoc in their wake. And (to paraphrase Henry V), at their heels, leashed in like hounds, debt, despair and hatred crouch for employment. Is there any hope for humankind? Consider the litany of horror that faces the world. A religious war between militant Islam and its enemies is flaring all across Eurasia, from Pakistan through Iraq, Syria, Palestine, Libya, Somalia, South Sudan to Nigeria. In Ukraine a tinpot tyrant has deliberately loosed a war of conquest and reconquest. In West Africa a vicious pestilence spreads ever faster. Think only of how often you have seen images of dead children this summer: strewn across a cornfield in Ukraine, decapitated on a street in Iraq, blown apart on a beach in Gaza, wounded in a hospital in Syria, being buried in Liberia. The fate of the girls kidnapped by Boko Haram in Nigeria is hardly any less horrible. Man is a wolf to man. In the world of money you can find plenty to cry about too. Argentina has defaulted on its debt. Britain’s national debt has doubled in four years. The Eurozone is in permanent recession and teeters on the brink of its next crisis. Stock markets are wobbling. All true and all horrible. But the world is always full of atrocity, violence, death and debt. Are things really worse this year or are we journalists just reporting the clouds in every silver lining? Remember the media does not give a fair summary of what happens in the world. It tells you disproportionately about the things that go badly wrong. If it bleeds, it leads, as they say in newspapers. Good news is no news. So let’s tot up instead what is going, and could go, right. Actually it is a pretty long list, just not a very newsworthy one. Compared with any time in the past half century, the world as a whole is today wealthier, healthier, happier, cleverer, cleaner, kinder, freer, safer, more peaceful and more equal. The average person on the planet earns roughly three times as much as he or she did 50 years ago, corrected for inflation. If anything, this understates the improvement in living standards because it fails to take into account many of the incredible improvements in the things you can buy with that money. However rich you were in 1964 you had no computer, no mobile phone, no budget airline, no Prozac, no search engine, no gluten-free food. The world economy is still growing every year at a furious lick — faster than Britain grew during the industrial revolution. Here’s Max Roser’s chart of the decline in the price of light over two centuries: trends-in-the-prices-of-energy-sources-for-lighting-1820-2008-fouquet-and-pearson-20120_499x350 The average person lives about a third longer than 50 years ago and buries two thirds fewer of his or her children (and child mortality is the greatest measure of misery I can think of). The amount of food available per head has gone up steadily on every continent, despite a doubling of the population. Famine is now very rare. The death rate from malaria is down by nearly 30 per cent since the start of the century. HIV-related deaths are falling. Polio, measles, yellow fever, diphtheria, cholera, typhoid, typhus — they killed our ancestors in droves, but they are now rare diseases. We tell ourselves we are miserable, but it is not true. In the 1970s there was a study that claimed to find that people grew less happy as they got richer, but it was based on faulty data. We now know that on the whole people are more satisfied with life as they get wealthier, a correlation that holds between countries, within countries and within lifetimes. Anyway, it’s better to be well fed, healthy and unhappy than hungry, sick and unhappy. Here’s Roser’s chart of happiness data: within-country-and-between-country-estimates-of-the-life-satisfaction-income-gradient-gallup-world-poll-stevenson-wolfers-20080_499x365 Education is in a mess and everybody’s cross about it, but consider: far more people go to school and stay there longer than they did 50 years ago. Besides, through a mysterious phenomenon called the Flynn effect, IQ scores keep going up everywhere, especially in those topics that have least to do with education, probably thanks to better food, richer upbringing and so forth. The air is much cleaner than when I was young, with smog largely banished from our cities. Rivers are cleaner and teem with otters and kingfishers. The sea is still polluted and messed with in every part of the world, but there are far more whales than there were 50 years ago. Forest cover is increasing in many countries and the pressure on land to grow food has begun to ease. We think we are getting ever more selfish, but it is not true. We give more of our earnings to charity than our grandparents did. Violent crimes of almost all kinds are on the decline — murder, rape, theft, domestic violence. So are capital and corporal punishment and animal cruelty. We are less prejudiced about gender, homosexuality and race. Paedophilia is no more prevalent, just hushed up less. Despite all the illiberal things our governments still try to do to us, freedom is on the march. When I was young only a few countries were democracies; the rest were run by communist or fascist despots. Today there’s only a handful of the creeps left — they could all meet in a pub: fat Kim, Castro the brother, Mugabe, a couple of central Asians, the blokes from Venezuela and Bolivia, the Belorussian geezer. Putin’s applying for membership. The Chinese one no longer shows up. The weather is not getting worse. Despite what you may have read, there is no global increase in floods, cyclones, tornadoes, blizzards and wild fires — and there has been a decline in the severity of droughts. If you got the opposite impression, it’s purely because of the reporting of natural disasters, which has become a lot more hysterical. Besides, thanks to better infrastructure, communications and technology, there has been a steep decline in deaths due to extreme weather. Globally, your probability of dying as a result of a drought, flood or storm is 98 per cent lower than it was in the 1920s. As Steven Pinker documented in his book The Better Angels of Our Nature, the number of deaths in warfare is also falling, though far more erratically. The ten years 2000-10 was the decade with the smallest number of deaths in warfare since records began in the 1940s. That may not last — indeed, it is looking like this decade may be worse. But it may be better. extreme_wx_deaths_498x425 As for inequality, the world as a whole is getting rapidly more equal in income, because people in poor countries are getting richer at a more rapid pace than people in rich countries. That has now been true for two decades, but it has accelerated since the great recession. The GDP per capita of Mozambique is 60 per cent higher than it was in 2008; that of Italy is 6 per cent lower. A country like Mozambique has been out of the headlines recently and now you know why: things are mostly going right there. Writing my book The Rational Optimist in the middle of a great recession that seemed to be bringing the world economy to its knees was brave to the point of foolhardiness. But if anything I was too cautious. The world bounced back from that recession far faster than I expected and the pace of innovation and improvement redoubled. Britain, too, did better than I feared. We are growing faster than any other major economy, we have seen the unemployment rate defy even the most cheery forecasts in its rate of fall and we have kept the country safer from terrorism than was true for most of my life. Technologies that seem indistinguishable from magic keep falling cheaply into our hands. Of course, like anybody I can still talk myself into gloom. Scotland could break away. Militant Islam could tear our communities apart. European bureaucrats could strangle innovation even more than they do already. When asked what I most worry about, I always reply “bureaucracy and superstition” because these are what brought down previous civilisations in Ming China or Abbasid Arabia. Be warned that being cheerful guarantees you will never be taken seriously. The philosopher John Stuart Mill said: “Not the man who hopes when others despair, but the man who despairs when others hope, is admired by a large class of persons as a sage.”

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La austeridad estonia como modelo

Entre 2008 y 2010, el gasto público bajó en Estonia más de un 10% del PIB. Este fuerte ajuste permitió una rápida reordenación del tejido productivo, evitando problemas fiscales y lanzando una nueva fase expansiva del sector privado. Aquí pueden conocer en detalle el programa de austeridad implementado por el país báltico.

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Agricultura y mercado: recetas para el desarrollo

Keith Boyfield habla de agricultura en un interesante informe sobre la evolución de la agricultura comercial. Las siguientes  son algunas de las claves del documento:

1. En los últimos años, los precios mundiales de los alimentos han subido dramáticamente. Esto puede tener un impacto más grande entre las personas de menos recursos.

2. A mayor población y menor pobreza, más presión sentirán los precios de los alimentos.

3. A base de una agricultura eficiente y de plantaciones a larga escala, este problema tiene fácil solución. Cultivos como la soja, el aceite de palma o el azúcar son clave para este desarrollo agrícola.

4. Hay grandes diferencias entre la agricultura de plantación de Asia (especialmente en el caso de Malasia o Indonesia) y África. Hace medio siglo, Nigeria era el primer exportador mundial de aceite de palma: hoy apenas ocupa el puesto 24. Malasia ha visto como este cultivo pasa del 46% al 77% de su superficie cultivable en los últimos veinte años. Más del 75% de estas explotaciones son privadas.

5. Al desarrollar esta industria, Malasia ha generado un sistema sostenible, que atrae capital a largo plazo y permite el desarrollo de planes de respeto medioambiental para las explotaciones. Aunque no impera un completo laissez faire, el gobierno sí tiene una actitud poco intervencionista, los derechos de propiedad se respetan y la seguridad jurídica es significativa.

6.  En Nigeria, el 80% de la producción de aceite palma viene de pequeñas explotaciones. Desde el gobierno se pretende liberalizar el sector y abrirlo a inversores extranjeros. El fracaso de los últimos años ha motivado el cambio de rumbo.

7. Desde 2008, los gobiernos del África subsahariana han dejado en manos privadas más de 1,5 millones de hectáreas para estas plantaciones comerciales. Se habla de que el alcance de esta desnacionalización podría duplicarse en el futuro.

8. Los gobiernos tienden a planificar los mercados de la agricultura en vez de promover la competencia, la propiedad privada, el comercio, etc. Sin embargo, la prosperidad agrícola se encuentra donde la actitud del Estado es la contraria.

 

“El color del dinero”, nuevo programa sobre economía y liberalismo en Radio Siglo XXI

Radio 4GEl día 17 de septiembre se estrenó en Radio Siglo XXI (cadena principal de Radio 4G) el programa “El color del dinero”. Su emisión será semanal, por lo que cada viernes a las 16.00 de la tarde tienes una cita con la actualidad económica, analizada por los mejores expertos.

Pueden escuchar aquí el primer programa. Para seguir la cuenta de Twitter de “El color del dinero”, busquen el usuario @colordeldinero en dicha red social. 

¿”Merecen” su riqueza los ricos? Así lo ven los ciudadanos de la OCDE

Agitar continuamente el debate de la desigualdad con ánimo de animar el odio al rico da sus frutos. En países como España, Francia o Chile vemos que la insistencia de la izquierda en denunciar como injusta la acumulación de riqueza hace que muchos ciudadanos opinen que los ciudadanos más acaudalados no “merecen” tener ese patrimonio. Por el contrario, no es de extrañar que en países como Australia, Canadá o EEUU este mensaje goce de menos respaldo social. economistRich

Riqueza “heredada” y riqueza “creada”

En los debates sobre desigualdad, a menudo escuchamos que los más ricos deben su afluencia a la herencia de cuantiosas fortunas. Semejante retrato traslada la idea de un sistema económico relativamente rígido, en el que no hay espacio para la movilidad social y el ascenso personal. Sin embargo, un vistazo a los datos desmiente este relato y nos ofrece una realidad distinta.

Empecemos por el 1% más rico del país más próspero del mundo: Estados Unidos. Hace veinte años, a comienzos de los 90, el 57% de los millonarios incluidos en este selecto club había recibido su patrimonio en herencia, mientras que un nada despreciable 43% había generado dicha riqueza a lo largo de su vida profesional.

Hoy, la tendencia muestra que la riqueza heredada va a menos, ya que su peso ha caído al 45%, un descenso de doce puntos porcentuales. Por su parte, el porcentaje reunido por los multimillonarios que han creado su propia fortuna a lo largo de su vida asciende ya al 55%.

Si ampliamos nuestro campo de estudio y analizamos grupos más amplios, ¿encontramos una movilidad aún mayor? La mejor referencia para responder esta pregunta es el informe “Las claves de la riqueza: orígenes y destino”, publicado por Barclays. Dicho documento es especialmente relevante para nuestra investigación, pues toma un umbral de riqueza más bajo y analiza datos de todo el mundo. Ya no hablamos, por tanto, del 1% más rico de EEUU sino de miles de millonarios de todo el planeta.

Pues bien, la publicación de Barclays asegura que sólo el 26% de la riqueza global estudiada es “heredada”, mientras que el resto proviene de inversiones, venta de negocios o rentas del trabajo. Los datos presentados subrayan que, con porcentajes aproximados al 20%, EEUU y Europa están a la cola en la cuota de riqueza “heredada”. Del mismo modo, ambos continentes se colocan a la cabeza en movilidad social. Esta realidad contrasta con otras regiones del mundo como Oriente Medio o América Latina, donde el porcentaje de patrimonio “heredado” es, respectivamente, del 49% y del 36%.

En defensa de la riqueza “heredada”

Hasta ahora he subrayado el alto grado de movilidad y dinamismo que caracteriza a buena parte de los millonarios del mundo. No obstante, este ensalzamiento de la movilidad social no debe hacernos pensar que la riqueza “heredada” es acaso menos legítima. Todo lo contrario: la inmensa mayoría de las familias, sea cual sea su nivel de renta, procura dejar un legado material a sus descendientes.

Esto no solamente es totalmente legítimo y generalmente aceptado, sino que también refleja una actitud proclive al ahorro, componente esencial para el desarrollo de una economía sana.

La riqueza en España

Lamentablemente, en nuestro país castigamos la acumulación de riqueza mediante un esfuerzo fiscal mayúsculo que, además de los altísimos impuestos ordinarios, también engloba gravámenes destinados exclusivamente al enflaquecimiento del patrimonio (caso del Impuesto de Sucesiones o del Impuesto sobre el Patrimonio).

Ante semejante “infierno fiscal”, no es de extrañar que el 10% más rico gane más de 45.000 euros anuales, un nivel de renta relativamente cómodo pero completamente alejado de los umbrales de riqueza de otros países. En cualquier caso, ese 10% de mayores ingresos genera anualmente más del 40% del dinero recaudado por IRPF, un aporte fiscal nada despreciable…

¿Y qué hay de los millonarios españoles? De acuerdo con el Informe de Riqueza Mundial de Crédit Suisse, hay 402.000 españoles en esta categoría, un 13% más que hace un año. El crecimiento se explica gracias a “la importante recuperación vivida en el IBEX-35 y a la mejora del tipo de cambio euro/dólar”.

Fragmento del nuevo libro de Peter Thiel

Peter Thiel está a punto de publicar el libro “Zero to one” y como adelanto nos deja en el Wall Street Journal un interesante artículo sobre creación de valor, monopolios, competencia y emprendimiento. Pueden descargarlo aquí.

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Monheim, un refugio liberal a pocos minutos de Düsseldorf

Interesante noticia en El Mundo sobre la gestión de Daniel Zimmermann en Monheim, una localidad alemana de 43.000 habitantes situada a escasos minutos de Düsseldorf:

Un joven alcalde de 32 años ha puesto en jaque a la Federación de Municipios alemana. Se llama Daniel Zimmermann, es desde 2009 alcalde de Monheim, una ciudad de 43.000 habitantes cercana a Düsseldorf, y ha sido reelegido con el 95% de los votos gracias a un extraordinario saneamiento de las finanzas del ayuntamiento.

“Creo que la gente está satisfecha y es lo que se percibe en la votación. En las fiestas del año pasado ya habíamos pagado el último crédito y desde entonces estamos exentos de deuda. Incluso estamos ahorrando y disponemos ya de 130 millones de euros de reserva para el año que viene. Así debe ser de ahora en adelante”, afirma con seguridad, convertido en una denuncia con patas de las políticas que siguen el resto de sus colegas alcaldes.

El secreto de este saneamiento financiero no es la austeridad extrema, ni mucho menos, sino una potente rebaja de los impuestos a las empresas que puso en marcha apenas llegó a la habitación 142 del Rathaus local, que hace las veces de despacho pero que no es más que un cuarto con una mesa, un teléfono y un ordenador, adoleciendo de cualquier decoración o elemento simbólico.

Así, Zimmermann ha hecho de Monheim la sede fiscal más barata de Alemania. “Al ofrecer tasas de impuestos muy bajos a las empresas, son muchas las que deciden trasladar aquí su sede, lo que automáticamente genera ingresos públicos y puestos de trabajo”, explica. “Ecolab, por ejemplo, tiene aquí 4 plantas con unos 700 empleados. Su decisión de radicar en Monheim una mayor parte de su actividad nos permite recaudar 200 millones de euros anuales en lugar de los 20 millones de antes, ese es el único secreto. Gracias a eso podemos permitirnos el lujo de que todas las guarderías sean gratuitas, por ejemplo, y estamos a punto de inaugurar una nueva escuela de música”, presume.

Tiene detractores, pero no están en su ciudad, sino en los ayuntamientos de las ciudades vecinas, que observan con alarma cómo aumenta a diario el número de grandes empresas y pymes que se mudan a Monheim en busca de un régimen fiscal más acogedor. “En Alemania ya hay tres o cuatro ciudades con este tipo reducido de gravamen para las empresas”, dice Frank Schneider, alcalde de la vecina Langenfeld, “esto no puede seguir así porque el dumping fiscal causa a largo plazo más perjuicios que beneficios a las ciudades”.

Pero Zimmermann solo ve beneficios: “El año pasado captamos hasta una empresa holandesa que paga actualmente en impuestos unos 4 millones de euros al año. El objetivo ahora es consolidar la contribución fiscal ofreciendo a ésta y otras empresas cuantas comodidades podamos, fidelizarlas a nuestro municipio”.

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