Mes: enero 2014

16 gráficas clave sobre la economía sumergida en España

Comparto 16 gráficas de interés sobre la economía sumergida en España. La fuente, el informe que Gestha ha dedicado a esta cuestión. Pueden descargar el documento aquí.

Relación entre la economía sumergida y el tamaño de las empresas por provincia Gestha España

Relación entre la economía sumergida y el tamaño de las empresas por provincia Gestha España

Mapa distribución provincial de la economía sumergida en España 2012 Gestha

Mapa de la distribución provincial de la economía sumergida en España (2012)

Distribución provincial de la economía sumergida 2000-2003 2004-2007 2008-2011 2012 Gestha

Distribución provincial de la economía sumergida en España (2000-2012)

Economía sumergida en España 2000-2013 Schneider Visa Pickhardt Sardá Ruesga Corbajo

Economía sumergida en España 2000-2013 (Arrazola, Schneider, Pickhardt/Sardá, Ruesga/Corbajo)

Economía sumergida en provincias españolas 2000 y 2009 Gestha

Economía sumergida en provincias españolas 2000 y 2009 Gestha

Evolución de la economía sumergida en España según CCAA 1990 2009

Evolución de la economía sumergida en España según CCAA, 1990-2009

Nivel de enseñanza y economía sumergida

Nivel de enseñanza y economía sumergida (OCDE)

Percepción de corrupción y economía sumergida OCDE

Percepción de corrupción y economía sumergida (OCDE)

Índice de Desarrollo Humano y Economía Sumergida OCDE

Índice de Desarrollo Humano y Economía Sumergida (OCDE)

Paro de larga duración y economía sumergida OCDE

Paro de larga duración y economía sumergida (OCDE)

Trabajo a tiempo parcial y economía sumergida OCDE

Trabajo a tiempo parcial y economía sumergida (OCDE)

Porcentaje de autónomos y economía sumergida OCDE

Porcentaje de autónomos y economía sumergida (OCDE)

Tasa de paro y economía sumergida OCDE

Tasa de paro y economía sumergida (OCDE)

Peso de los impuestos indirectos en la recaudación y alcance de la economía sumergida en la OCDE

Peso de los impuestos indirectos en la recaudación y alcance de la economía sumergida en la OCDE

Peso de los impuestos directos en la recaudación y alcance de la economía sumergida en la OCDE

Peso de los impuestos directos en la recaudación y alcance de la economía sumergida en la OCDE

Recaudación fiscal y tamaño de la economía sumergida OCDE

Recaudación fiscal y tamaño de la economía sumergida (OCDE)

Economía sumergida OCDE

Economía sumergida (OCDE)

A continuación, comparto mi artículo «Cómo sacar a flote la economía sumergida«, en el que analizo la cuestión de acuerdo con los estudios de Friedrich Schneider.

Para hablar sobre economía sumergida, lo primero que debemos hacer es determinar su alcance. Esta medición no es sencilla, por lo que conviene acudir a los trabajos del profesor Friedrich G. Schneider, toda una eminencia académica en la investigación de la economía informal.

Pues bien, en su último estudio sobre España, Schneider cifra el alcance del mercado negro en el 19,2% del PIB. El cálculo coincide, en líneas generales, con las mediciones de instituciones como Funcas o la OCDE, que también calculan el tamaño de nuestra economía sumergida en el entorno del 20% del PIB. Hablamos, por tanto, de alrededor de 200.000 millones de euros que estarían moviéndose en B cada año.

La situación española puede llamar la atención en comparación con Austria, Estados Unidos, Holanda, Reino Unido o Suiza, donde el alcance de la economía sumergida no llega al 10% del PIB. Sin embargo, en comparación con otras economías desarrolladas, nuestra situación no es tan atípica. Al fin y al cabo, el tamaño medio del mercado negro en la OCDE ronda el 15% del PIB y alcanza a 48 millones de personas.Causas y motivosEvaluando el desempeño de España en los últimos años encontramos que la informalidad económica no solamente no va a más… sino que se viene reduciendo. En 1997, las estimaciones de Schneider calculaban la dimensión de la economía sumergida por encima del 23% del PIB. Diez años después, en 2007, sus cálculos se situaban por encima del 22%. Es por esto que resulta significativo que, para 2012, Schneider hable de un 19%, ya que esto supone un 15% menos que antes del estallido de la crisis.

Consultando más de una veintena de estudios sobre este asunto, Schneider determina que entre el 45% y el 52% de la informalidad económica se explica por la existencia de una carga fiscal excesiva. En este capítulo entran todos los impuestos que afectan al empleo, directa e indirectamente: Impuesto sobre la Renta, Impuesto de Sociedades, Cotizaciones Sociales, IVA y otras tasas y gravámenes.

Pero hay otros factores que también debemos tener en cuenta. Según ha explicado Schneider, entre un 12% y un 17% de este fenómeno tiene que ver con la calidad institucional. La arbitrariedad administrativa y la percepción de corrupción empuja la actividad económica fuera de los cauces oficiales.

Por otro lado, el profesor Friedridch G. Schneider estima que entre el 7% y el 9% del aumento de la informalidad se debe a la rigidez del mercado laboral. Aquí entrarían aspectos como el salario mínimo, el coste de contratación y despido, las formas de contratación, etc. Entender las señalesAunque resulte políticamente incorrecto hacer esta interpretación, lo cierto es que la economía sumergida es un refugio para miles de españoles que no tienen otra forma de llegar a final de mes. Por tanto, lo que debemos hacer no es suprimir estas actividades, sino incorporarlas a la economía oficial.

¿Y cómo lo hacemos? Como ya hemos visto, lo que tocaría es bajar los impuestos, mejorar la calidad de las instituciones y flexibilizar el mercado laboral. En última instancia, se trata de hacer un ejercicio de realismo y de adaptar la legislación a la verdadera situación económica del país. Ignorar las señales e insistir en recetas equivocadas perpetuará la informalidad económica… y no impedirá que el mercado siga canalizando estas actividades al margen de la ley.

¿Llegará el "fracking" a Europa?

Hemos hablado ya del impacto que está teniendo el fracking en Estados Unidos. Según cuenta El Mundo, es posible que este «boom» energético llegue poco a poco a Europa y España:

El mercurio roza los 10 grados bajo cero. Pero son temperaturas aún benignas para esta zona y época del año. Gapowo, situado en la región de Pomerania, al norte de Polonia, es una localidad agrícola. Por ese motivo sorprende aún más divisar desde el propio pueblo, a apenas 500 metros, la torre de perforación del pozo de exploración de gas mediante fracking que está construyendo allí la empresa canadiense BNK.

No se trata de una explotación en la que ya se esté produciendo gas para el consumo, sino de una más de las 50 instalaciones de investigación que evaluarán en Polonia el potencial del llamado gas no convencional, el que hay que extraer fracturando el subsuelo mediante una mezcla de agua, arena y productos químicos inyectada a una enorme presión. Y ya en esta fase de investigación se realizan varias etapas de fracking, de unas cuatro horas cada una. A excepción de las gélidas temperaturas y quizá de la nieve, ese mismo paisaje podría comenzar a verse en España a principios del año 2015.

En Burgos, País Vasco y Cantabria -aunque esta última región aprobó por unanimidad una ley que veta el fracking en su territorio- hay seis permisos concedidos para investigar las reservas de gas no convencional -también llamado shale gas- que están ya en las últimas fases de preparación de la información ambiental. Tras su presentación, quedarían pendientes sólo de los periodos de información pública y de análisis por parte de los técnicos de la administración para poder comenzar a perforar en busca de estratos ricos en gas en el subsuelo, a más de 3.000 metros por debajo de la superficie.

Además, la Comisión Europea adoptó ayer en el marco de las políticas energéticas y climáticas una Recomendación -un documento que no obliga a las medidas que contempla- para «garantizar una protección adecuada del medio ambiente y el clima en lo que respecta a la técnica de fracturación hidráulica de alto volumen (también conocida como fracking)», según aseguró la Comisión en un comunicado.

El Ejecutivo comunitario deja así en manos de los Estados miembros la decisión de apostar o no por esta técnica e invita a evaluar los riesgos ambientales, utilizar las mejores técnicas disponibles para garantizar la integridad del pozo y evitar posibles accidentes o verificar la calidad del agua, el aire y el suelo antes de comenzar la perforación. A pesar del visto bueno de Bruselas a la técnica, la Comisión pretende recabar información de cada uno de los proyectos que se lleven a cabo y examinará de nuevo el estado de la cuestión dentro de 18 meses.

Mientras, en países como Polonia, donde la técnica lleva algunos años de ventaja, los últimos cambios legislativos en el país han simplificado la burocracia para los pozos de exploración mediante fractura hidráulica o fracking y han eliminado la obligación de presentar Declaración de Impacto Ambiental (DIA) si el pozo no perforará a más de 5.000 metros de profundidad. «Hasta ahora, la máxima profundidad sin DIA era 1.000 metros, lo que suponía que todos los pozos exploratorios tenían que hacerla. Ahora será lo contrario: para la mayoría de ellos no será necesario hacerlo. La Declaración de Impacto Ambiental será obligatoria en áreas sensibles, por ejemplo, aquellas que estén a menos de 500 metros de viviendas», explica Magorzata Maria Klawiter-Piwowarska, delegada del Gobierno regional de Pomerania para el shale gas.

«La mayoría de los pozos se perforan hasta una profundidad de entre 3.000 y 4.000 metros, y pocas excepciones llegan a algo más de 4.000 en Europa», asegura Troy Wagner, director general de BNK Polonia. «Pero las Declaraciones de Impacto Ambiental sí serán obligatorias en Polonia en áreas incluidas en la Red Natura 2000 y en otras zonas sensibles», explica.

Mientras hace hincapié en la escasa oposición social que hay en la actualidad a la técnica en esta zona del norte de Polonia, Wagner cuenta que el fracking lleva utilizándose en pozos de explotación de gas convencional desde hace décadas. De hecho, el responsable de las instalaciones de extracción de gas y petróleo de la empresa nacional polaca PGNiG en Debki, a orillas del mar Báltico, asegura que allí se utilizó la fractura hidráulica hace ya dos años sin ningún tipo de incidencia ni oposición social.

El “boom” del fracking en EEUU

A continuación, comparto una serie de gráficas que reflejan el impacto del fracking en EEUU, hablando principalmente del salto de producción que se ha producido:

Importaciones de Petróleo caen al menor nivel desde 1987

También en Texas se alcanzan máximos de producción no vistos desde 1981

También en Texas se alcanzan máximos de producción no vistos desde 1981

La producción nacional de petróleo trepó en septiembre a su nivel más alto en 24 años

La producción nacional de petróleo trepó en septiembre a su nivel más alto en 24 años

La suma de la producción de petróleo y gas se acerca a niveles máximos, dignos de los años 70

La producción semanal creció entre 2011 y 2013 a un ritmo de dos millones de barriles diarios

La producción semanal creció entre 2011 y 2013 a un ritmo de dos millones de barriles diarios

EEUU produce el 90% de la energía que consume, cuando a mediados de la década pasada esta ratio era del 65%

EEUU produce el 90% de la energía que consume, cuando a mediados de la década pasada esta ratio era del 65%

La producción de petróleo de EEUU supera ya a Arabia Saudí

La producción de petróleo de EEUU supera ya a Arabia Saudí

Además:

– En cuestión de meses, EEUU tendrá tres campos más desarrollando el fracking y extrayendo más de un millón de barriles al día.
– El ingreso per cápita en ciudades cercanas a los campos de fracking está superando los $65.000 dólares, como podemos ver, por ejemplo, en Midland (Texas).
La posición geopolítica de EEUU se fortalece gracias al fracking: no sufre mayores precios de la energía pese a los conflictos en Medio Oriente; se prepara para ser exportador de gas natural licuado a Asia y Europa; exporta buena parte de los productos petroleros consumidos por países como Panamá, Chile, México, Holanda, Canadá…; las emisiones de CO2 se reducen un 5% entre 2010 y 2012, cayendo un 2% a nivel global; etc.

Por otro lado, el Wall St. Journal destaca el impacto del fracking en el nivel de vida de los más pobres:

“El gobierno de Obama ya reconoce que el “boom” de la fracturación hidráulica crea trabajos de más altos ingresos, garantiza el abastecimiento energético, reduce los costes de las empresas…”

“Un estudio del broker energético Mercator, ubicado en Colorado, cuantifica los ahorros que supone el “fracking” para los hogares estadounidenses. Entre 2003 y 2008, el precio medio del gas natural era el doble de lo que se registra actualmente: hacían falta 7 dólares para sufragar la misma energía que hoy se paga con menos de 3. El 60% de esta reducción se traduce en menores facturas de calefacción y electricidad, un ahorro para las familias de EEUU cercano a los 32.500 millones de dólares en 2013. Sumando a las empresas, hablamos de un ahorro aún mayor, estimado en $110.000 millones al año”

“Según Mercator, el segmento de la población de ingresos más bajos se beneficia más, ya que su gasto en este tipo de facturas es el 10,4% de su ingreso mensual frente al 2,6% que consumen, de media, los hogares de ingreso medio o alto”

El diario económico con sede en Nueva York ha desarrollado esta tesis citando estudios de IHS Global Insight que confirman el beneficio del fracking para los más pobres:

“De media, el fracking añade $1.200 dólares al ingreso real disponible de los hogares estadounidenses”

“El menor coste de las materias primas reduce la factura de calefacción y electricidad, pero también abarata otros bienes y servicios. Además, esto también facilita el aumento de los salarios en la actividad industrial. En 2025, los ahorros anuales podrían ser de $3.500 dólares por hogar, pero para 2015 ya se espera que lleguen a $2.000 dólares al año”

“El crecimiento económico el año pasado fue mayor en $283.000 millones gracias al “fracking”. Para 2025, el impacto podría superar los $533.000 millones”

“En términos fiscales, el “fracking” ha aumentado la recaudación federal y estatal en $74.000 millones de dólares. El fisco podría ingresar $138.000 millones anuales en 2025 si la tendencia continua”

No faltan quienes creen que este “boom” es una “burbuja”. Otros analistas creen que, por mucho que el impulso inicial pueda atenuarse, el crecimiento se mantendrá a medio y largo plazo. El tiempo dirá, pero de momento conviene seguir estudiando el tremendo avance que está suponiendo esta técnica en términos económicos y energéticos.

El caos monetario de Argentina y Venezuela

InfoBae habla de los nefastos resultados que están arrojando las malas políticas monetarias aplicadas en Argentina y Venezuela:

Hugo Chávez puso en vigencia el control de cambios para frenar una aceleración de la fuga de capitales en febrero de 2003, luego de que 2002 cerrara con una caída de reservas del 20 por ciento. Desde entonces se hizo casi imposible conseguir dólares. Su adjudicación, enteramente sujeta al arbitrio gubernamental, empezó a ser regulada por distintos sistemas que se fueron creando con los años.

Primero fue la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), que permite acceder a cierta cantidad de dólares -siempre menor a la demandada- a través de un complejo trámite. Luego se sumó el Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), a través del cual el Gobierno realiza subastas de dólares. La cotización oficial del dólar quedó durante mucho tiempo prácticamente congelada. Con una inflación sostenida por encima del 30%, que en 2013 llegó incluso a superar el 50%, lo que se logró fue apreciar artificialmente el bolívar, y así alentar las importaciones.

Cuando se implementó el control de cambios, el país importaba menos de 15.000 millones de dólares al año, pero en 2012 las compras venezolanas cerraron en un récord de 56.000 millones de dólares, según el Banco Central de Venezuela. Así, no debería llamar la atención que la política desarrollada para evitar la salida de dólares terminara, diez años después de su inicio, con una fuga total de 145.000 millones de dólares.

Esta situación creó un mercado paralelo de divisas al que deben acudir las personas que quieren viajar al exterior o hacer alguna compra de productos que no se venden en el país. El nivel de desajuste es tan grande, que la brecha entre el valor oficial y el paralelo llegó a ser del 1.000 por ciento.

El desatino de la administración de Nicolás Maduro llegó al punto de prohibir la difusión de la cotización del mercado negro, como si eso pudiera poner un punto final a su demanda. Con el objeto de detener la crisis cambiaria, el Gobierno anunció esta semana una reforma del sistema. Rafael Ramírez, vicepresidente del área económica, notificó sin nombrar lo que en los hechos es un desdoblamiento del tipo de cambio.

«Vamos a un nuevo sistema cambiario, estamos construyendo un sistema de bandas», afirmó. El sistema de bandas es un híbrido entre un cambio fijo y uno flexible. Al momento de su aplicación, el Banco Central de Venezuela determinará el precio para el tipo de cambio nominal y fijará topes superiores e inferiores, dentro de los cuales se ubicará el valor del mercado secundario. Hoy, ronda los 11,30; casi el doble del oficial.

Ramírez explicó que los gastos con tarjetas de crédito, los viajeros, las líneas aéreas, las remesas familiares y las compras por internet pasarán a la tasa secundaria de 11,30. Mientras que las pensiones, jubilaciones, estudiantes y casos especiales se mantendrán en 6,30. Con este desdoblamiento, el Gobierno pretende bajar de 8.600 millones de dólares que iban destinados a estos sectores a 5 millones de dólares aproximadamente. «Esto no es una devaluación, es un sistema cambiario distinto», se obstinó en sostener Maduro al defender la medida. Pero los economistas sostienen que en realidad se trata de eso.

Algo parecido hizo el jefe del Gabinete de Ministros de Argentina, Jorge Capitanich, al referirse a la abrupta devaluación del peso que se viene llevando a cabo en el último año, y que se aceleró en estos días. «No es una devaluación inducida por el Estado», sostuvo el funcionario el mismo día en el que el peso registró su mayor depreciación en 12 años.

El caso argentino es muy similar al venezolano. La inflación aparece también como un factor determinante en el proceso. Con una tasa que año a año se ubicó por encima del 20% y que en 2013 rozó el 30%, pero un tipo de cambio casi congelado, la fuga de capitales comenzó a ser cada vez más pronunciada.

Para poner un freno a este problema, el gobierno de Cristina Kirchner siguió el ejemplo chavista, redoblar los controles sobre la economía. A partir de 2011 estableció un sistema que hizo casi imposible comprar dólares para los ciudadanos, llamado popularmente «cepo cambiario». Entre otras cosas, prohibió la compra de dólares para atesoramiento y estableció un recargo del 35% para las compras con tarjeta de crédito en el exterior.

La consecuencia fue exactamente la misma que en Venezuela: la profundización de la salida de dólares. Desde su implementación, las reservas internacionales cayeron más de 20.000 millones de dólares, hasta su nivel más bajo en siete años. Además se disparó el precio del mercado de divisas paralelo, cuya brecha con el oficial llegó en su momento al 100 por ciento. Esto obligó al Gobierno a acelerar el ritmo de devaluación.

La incertidumbre generada por los movimientos en la plaza cambiaria provocaron que Capitanich anunciara una flexibilización de las restricciones a la compra de divisas. Entre otras cosas, anunció que volvería a habilitar la adquisición para ahorro y que el recargo a las transacciones con tarjeta de crédito bajaría de 35 a 20 por ciento. Este anuncio, al igual que el de Ramírez para Venezuela, no es por ahora más que una declaración. En su puesta en práctica se verá si efectivamente constituye un viraje en la política cambiaria que se venía aplicando. Entonces podrá evaluarse si es una medida exitosa, capaz de frenar la sangría de dólares. O si, como las políticas implementadas hasta ahora, terminará teniendo el efecto contrario.

Manuel Llamas también analiza la situación de Argentina y Venezuela en Libre Mercado:

Argentina y Venezuela han caído en la hiperinflación (subidas de precios de más del 50%) y, de mantener la actual senda, galopan directos hacia el caos económico y social. La fuerte devaluación que han sufrido sus respectivas monedas en los últimos días es tan sólo un reflejo de los profundos y graves problemas estructurales que padecen ambos países como consecuencia de las políticas populistas aplicadas en la última década.

En este sentido, el kirchnerismo y el chavismo son dos caras de una misma moneda, llamada «peronismo» en el caso argentino y «socialismo del siglo XXI» en el venezolano, cuyo denominador común es un estatismo exacerbado con la excusa de combatir el malvado capitalismo.

Sus economías, otrora ricas y desarrolladas, son hoy meras potencias emergentes en constante y creciente declive, cuyo posible colapso amenaza con golpear a sus principales socios comerciales en América Latina, pero también a las grandes empresas españolas con una elevada exposición a ambos países. El Ibex perdió más de un 3,6% este viernes debido, precisamente, a las fuertes turbulencias monetarias que ha registrado Argentina en los últimos días.

Entre el pasado miércoles y jueves, el peso argentino ha sufrido su mayor devaluación en el mercado oficial (regulado por el Estado) desde la quiebra soberana de 2002, tras abandonar la paridad cambiaria de 1 peso-1 dólar. El valor del peso se desplomó más de un 12%, hasta rondar el umbral de 8 pesos por 1 dólar, debido a que el Banco Central de Argentina decidió no intervenir el mercado durante algunas horas. Y si no bajó más fue porque la autoridad monetaria optó, finalmente, por estabilizar su valor, vendiendo unos 100 millones de dólares de sus reservas para comprar pesos.

Se trata de la mayor depreciación intradía que sufre su moneda desde los tenebrosos días del default, hace ahora 12 años. Pero si ésta no se ha producido antes es, simplemente, porque Argentina vive desde entonces bajo el yugo de una fuerte intervención monetaria que fija el tipo de cambio artificial muy por encima del valor real del peso (el que le otorga el mercado, no el Gobierno).

Fijémonos en el tipo de cambio oficial: el Estado ha ido devaluando el peso poco a poco, pero de forma creciente, en los últimos años; no obstante, cuando a finales de enero han empezado a escasear las reservas, hemos visto que la fluctuación más o menos libre de la moneda ha llevado a su desplome.

Si en 2009 comprar un dólar costaba tres pesos, a principios de 2013 valía casi 5 y ahora ya ronda los 8 por cada billete verde. Y esto en cuanto al cambio oficial, ya que en el mercado extraoficial (en la calle) el denominado dólar blue cotiza por encima de los 13 pesos. Es decir, pese a la devaluación, el valor real del peso es todavía muy inferior al oficial.

Todo ello se traduce en una fuerte inflación, que el Gobierno sitúa en el 10%, mientras que otros economistas la elevan al 30% e incluso algunos expertos independientes la colocan por encima del 60% interanual, tasas propias de un proceso hiperinflacionario.

La razón de esta brusca depreciación monetaria estriba en la política económica seguida por el Gobierno de los Kirchner: nacionalización de industrias y empresas (la expropiación de la petrolera YPF es un claro ejemplo), fuerte e intenso intervencionismo estatal en todos los ámbitos de la economía, un aumento muy sustancial del gasto público y los impuestos y, sobre todo, un creciente proteccionismo comercial. Un particular cóctel, muy similar al venezolano, que ha tenido como resultado la caída de la producción nacional y una inflación cada vez más elevada, consecuencia de una suicida política monetaria para respaldar al Gobierno.

El PIB argentino se está frenando de forma brusca, mientras que su sector exterior lleva tiempo en números rojos. Su balanza por cuenta corriente registra el déficit más alto desde 2001, en tiempos de la convertibilidad con el dólar, como consecuencia del deterioro de sus exportaciones y el fuerte incremento de las importaciones. Esto significa que los argentinos consumen más de lo que producen y, por tanto, necesitan un mayor volumen de divisas para importar bienes y pagar su deuda externa, así como para defender artificialmente su tipo de cambio oficial con el objetivo de ocultar la inflación real a la opinión pública.

Y puesto que Argentina no ingresa el volumen de divisas suficiente mediante sus exportaciones o la producción de petróleo, su Gobierno intenta a toda costa restringir las importaciones a su población (proteccionismo) y atesorar la máxima cantidad de dólares posible, limitando su circulación (cepo cambiario) y evitando la salida de divisas del país (control de capitales).

Pero como es imposible corregir un error con otro mayor, su estrategia ha fracasado estrepitosamente. Prueba de ello, es que sus reservas internacionales se han desplomado hasta mínimos de 2006, por debajo de los 30.000 millones de dólares. En los últimos tiempos, su Banco Central se ha gastado una media de 1.000 millones de dólares al mes en la compra de pesos para evitar el derrumbe de su moneda nacional, pero ante el riesgo evidente de agotar sus reservas ha optado por no intervenir durante un par de días en el mercado oficial, propiciando así la devaluación observada desde el miércoles.

Con este cambio de política, el Gobierno pretende encarecer las importaciones y abaratar las exportaciones argentinas, a costa, eso sí, de empobrecer un poco más a su población. Pero el problema de fondo sigue siendo su decreciente competitividad económica y el excesivo peso de su Estado, con lo que la devaluación oficial servirá de poco. La creciente desconfianza de los argentinos hacia su moneda, el proteccionismo y la escasez de reservas acrecientan el riesgo hiperinflacionario e incluso un escenario de estanflación (recesión y elevada inflación).

Su aliado venezolano está incluso un paso por delante. El régimen bolivariano que ahora preside el sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, ha empezado a sufrir graves problemas de desabastecimiento y escasez tras la imposición de rígidos controles de cambio y la fijación de precios por ley.

Primero fue el papel higiénico y otros productos básicos, después llegaron los asaltos a tiendas, la expropiación automática de comercios, la imposibilidad de vender billetes de avión y ahora la ausencia incluso de alimentos en las estanterías. El Grupo de Empresas Polar, principal empresa venezolana privada de elaboración de alimentos y bebidas, anunciaba que sus proveedores extranjeros de comida y equipos han dejado de suministrarle porque el Gobierno venezolano no le está facilitando dólares al tipo de cambio oficial con el que poder pagar a los proveedores.

Venezuela  también se está quedando sin dólares, a pesar de disponer de abundante petróleo, ya que sus reservas internacionales se han desplomado a mínimos de 10 años. La desconfianza es total. Nadie quiere bolívares. Los venezolanos sólo buscan dólares, euros o bien oro. El valor del bolívar no encuentra suelo: el tipo de cambio oficial es de 6,3 bolívares por dólar y de 11,36 para los turistas extranjeros, pero su cambio real en el mercado negro es de casi 80 bolívares por dólar. Los analistas también prevén fuertes devaluaciones del cambio oficial a corto plazo en el vecino paraíso socialista.

Madrid es la Comunidad Autónoma con menos "economía sumergida"

Leo en La Razón que «los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) estiman que la economía sumergida ha subido en 60.000 millones de euros durante la crisis, hasta representar el 24,6% del PIB español en 2012, frente al 17,8% del PIB de 2008. De esta manera, la economía sumergida supone más de 253.000 millones de euros, según el informe firmado por Gestha y la Universitat Rovira».

Es llamativo que las regiones con mayor informalidad económica son Extremadura (31,1% del PIB) y Andalucía (29,2%). Sin embargo, en Madrid encontramos una tasa mucho menor, en el entorno del 17,3%. Las primeras Comunidades Autónomas son sinónimo de impuestos altos, al contrario que en Madrid. Esto nos remonta a los trabajos de Friedrich Schneider, quien siempre ha subrayado que el esfuerzo fiscal es la variable que más influye en el tamaño de la «economía sumergida».

Los estímulos monetarios no dispararon el consumo… pero sí el ahorro

Richard C. Koo ha publicada esta serie de gráficos en los que pone de manifiesto una verdad incómoda para los partidarios del «estímulo monetario» como mecanismo de reactivación de la demanda. En esencia, Koo muestra que las políticas desplegadas por los bancos centrales no han conseguido que el sector privado «ahorre menos y consuma más», sino todo lo contrario.

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en EEUU

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en EEUU

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Japón

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Japón

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Reino Unido

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Reino Unido

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en España

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en España

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Irlanda

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Irlanda

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Portugal

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Portugal

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Eurozona

La expansión monetaria empuja al alza el ahorro en Eurozona

Koo también evidencia que la expansión crediticia ha sido un mero «enjuague» entre Estados y Bancos. La buena noticia es que este pasteleo no ha disparado el crédito al sector privado, que de hecho ha ido a menos conforme se han acelerado los estímulos monetarios. Esto ha evitado una nueva «burbuja» productiva y ha obligado a las familias y las empresas a desapalancarse. No obstante, la mala noticia es que sí se ha generado una «burbuja», concetrada ahora en activos financieros y deuda pública. Esto ha permitido que los Estados gasten muy por encima de sus posibilidades y también ha «maquillado» el desempeño de las instituciones financieras, inflando además los índices bursátiles

Base monetaria Eurozona, EEUU, Reino Unido vs Crédito al sector privado Eurozona, EEUU, Reino Unido

Base monetaria Eurozona, EEUU, Reino Unido vs Crédito al sector privado Eurozona, EEUU, Reino Unido

En suma, concluimos lo siguiente:

1. Al contrario de lo que predijeron los teóricos del «efecto riqueza», el sector privado ha reaccionado a los estímulos monetarios aumentando su ahorro y profundizando su desapalancamiento. No se ha dado la «reactivación del consumo» esperada, sino todo lo contrario.
2. Expandir la base monetaria ha servido para suavizar las tensiones en la deuda pública. También ha engordado al sector financiero. No obstante, esta aparente mejora tiene pies de barro, pues los estímulos acabarán agotándose. El resultado: una economía más distorsionada y más desigual, con un sector privado que habrá «pagado el pato» para salvar al Estado y a la banca que ha financiado su despilfarro.

Tres billones de dolares de estímulo fiscal y monetario para esto

La gráfica siguiente nos ayuda a comprender el rotundo fracaso que han supuesto los estímulos monetarios y fiscales aprobados en EEUU.  La línea azul simboliza la proyección de desempleo que hacía la Casa Blanca para justificar estas medidas; la línea gris era el escenario de paro que se daría sin la aprobación de dichos desembolsos; la línea roja muestra el comportamiento real que ha tenido el paro entre 2009 y 2014.

Desempleo EEUU Estímulos Gasto Keynesiano Obama
Llegamos a una situación aún peor si nos fijamos en los datos de desempleo que incluyen a trabajadores  subempleados. Dicha variable eleva la tasa de paro a cotas del 13%.

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Fuente: Mercatus Center, George Mason University

A la vista está que el resultado ha sido negativo. Sin embargo, hay más indicadores que debemos tener en cuenta. Por ejemplo, la participación laboral se sitúa por debajo del 63%, un mínimo inédito desde finales de los años 70 del siglo pasado. Lo vemos en la siguiente gráfica.

Fuente: Daniel Lacalle, Bloomberg

Fuente: Daniel Lacalle, Bloomberg

Claro está que todo esto tiene un coste. Ese coste son tres billones de dólares en estímulos fiscales y monetarios. Sí, han leído bien. Tres billones. Con B. Un fracaso mayúsculo.

LA VISIÓN DE JUANMA LÓPEZ ZAFRA

El objetivo de la mayor parte de los economistas de la corriente dominante del pensamiento transmitir que las políticas de flexibilización cuantitativa (QE) han supuesto un éxito sin precedentes en cuatro áreas distintas, todas vitales: empleo, inflación, renta disponible de los ciudadanos y control de la actividad económica / burbujas. Como veremos a continuación, se trata de mitos, cuando no directamente de magia.

1-. Las QE han creado 8 millones de puestos de trabajo.

Elaboración propia a partir del Bureau of Labor Statistics (BLS; equivalente al INE en EEUU)

Desde la 1ª QE, en noviembre de 2008, se han creado 1 millón de empleos; en el mismo período, más de 11 millones de norteamericanos han abandonado el mercado laboral; ya no computan como buscadores de empleo. Son los Not In Labor Force (NILF).

Elaboración propia a partir del BLS

NO existe una sola fuente habitual entre los economistas que refrende la creación de más de un millón de empleos. Decir lo contrario es faltar a la verdad.
2-. Las QE no crean inflación.
 
De nuevo, falso. Es desgraciadamente habitual confundir al ciudadano sustituyendo la inflación por el IPC. El IPC refleja la variación en los precios de un conjunto de bienes seleccionados. Ni están todos, ni lo pretende. La inflación es el alza generalizada de los precios. Y por tanto debería recoger TODOS los precios, no sólo los de los bienes de consumo.
Evolución del SP500 según las distintas QEs. Fuente: sierrachart.com

Saldo de Mortgage Backed Securities (MBS) y Deuda Púlblica del Tesoro en poder de la Fed (azul); índice SP 500 (rojo). Fuente- FRED

Pero para quien insista que los activos financieros no forman parte de la inflación, que no están sujetos a ella (por cierto, ¿no fue la inflación de los activos inmobiliarios, la burbuja de las subprime, la que según los mismos, nos trajo hasta aquí? ¿esa sí es inflación, y la de la bolsa no?), vean la evolución del IPC calculado con la metodología de 1980 y la actual; la inflación actual estaría en casi el 10%. Vaya.

Evolución del IPC calculado con la metodología 1980 (azul) y la actual (rojo). Fuente: shadowstats.com
3-. Las QE han favorecido al trabajador, mejorando su salario.
Si tomamos el índice del salario mediano de los norteamericanos (aquél tal que el 50% de ellos cobra por encima, y el 50% cobra por debajo, una medida habitual mucho más adecuada que el salario medio pues no se ve afectado por los extremos), observamos que se encuentra 8 puntos por debajo de su valor antes de la crisis.
Índice del salario mediano. Fuente: dailyreckoning.com
Salario mediano real y nominal desde 2000 en los EEUU. Fuente: SentierResearch.com
En este 2º gráfico observamos cómo el salario mediano ha decrecido progresivamente a lo largo de todo el s XXI (en términos reales) y cómo desde 2008 no hace sino deteriorarse aún más, hasta estabilizarse de un tiempo a esta parte. El trabajador norteamericano tipo no ha mejorado sus ingresos.
4-. Las QE son neutrales en términos de inversión inmobiliaria.
 
De nuevo, falso. Como toda política de expansión crediticia, el exceso de liquidez de las QE se destina allí donde más rápido puede multiplicarse. Y uno de los destinos preferidos es siempre el inmobiliario.
 Índice Case-Shiller de precios inmobiliarios. Fuente- Quartz.
Cociente del valor mediano de la vivienda nueva sobre la renta disponible. Fuente: harveyorgan.blogspot.com
Este 2º gráfico refleja la evolución del precio mediano de la vivienda nueva en relación con la renta per capita disponible del norteamericano; refleja cuántas veces el precio de la vivienda supera la renta disponible. Incrementos (como vienen ocurriendo desde mediados de 2010) suponen que el precio de la vivienda sube más que la renta disponible.
Proyecciones de evolución del precio de la vivienda nueva en EEUU. Fuente- MarketOracle.co.uk
Así pues, la conclusión es sencilla. Las QE:
  • NO han generado empleo
  • NO han contenido la inflación, sino que la han exacerbado vía activos financieros e inmobiliarios
  • NO han ayudado al trabajador, que ha visto disminuir su renta.

Evolución del gasto federal en EEUU

La siguiente tabla muestra el desempeño del gasto federal de EEUU desde la II Guerra Mundial hasta 2013:

30581918 25227881406 m 1 2268861341 F4043098015FAE62154995ACB349D444 rLos datos se expresan ajustados a la inflación. Sin embargo, la gráfica cae en un error simplista cuando asocia la evolución del gasto al Presidente de turno. En realidad, el poder parlamentario para influir la evolución presupuestaria es muy significativo. Lo vemos en los años de Clinton y Obama (I, II, III, IV, V): gobernantes demócratas se vieron «frenados» en sus pretensiones de aumentar el gasto por parte de cámaras legislativas de mayoría republicana.

Así expliqué esta cuestión en Libre Mercado:

¿Qué responsabilidad política cabe exigir por el descuadre presupuestario? Atención a los datos:

  • El presidente demócrata L.B. Johnson es responsable del 28,6% del déficit a largo plazo y del 17% del déficit para 2013.
  • Las mayorías demócratas en el Congreso han supuesto el 22,8% del déficit a largo plazo y el 18,4% del déficit para 2013.
  • Las mayorías demócratas en el Senado han acumulado el 18,7% del déficit a largo plazo y el 19,5% del déficit para 2013.
  • El presidente republicano Richard Nixon generó el 9,8% del del déficit a largo plazo y el 14,3% del déficit para 2013.
  • Las mayorías republicanas en el Senado han impulsado el 6,3% del déficit a largo plazo y el 5,6% del déficit para 2013.
  • El presidente demócrata Barack Obama ha alimentado el 5,5% del déficit a largo plazo y el 14,3% del déficit para 2013.

Blahous también señala que el presidente republicano G.W. Bush creó el 4,4% del déficit a largo plazo y el 1,9% del déficit para 2013. Además, apunta que las mayorías republicanas en el Congreso son responsables del 2,2% del déficit a largo plazo y el 6,6% del déficit para 2013. Por último, explica que la contribución de los presidentes republicanos H.W. Bush y Ronald Reagan y del demócrata Bill Clinton a los déficits a largo plazo se sitúa en el 1,1%, el 0,6% y el 0%. Para el descuadre de 2013, su aporte habría sido del 0,6%, el 0,3% y el 1,8%, respectivamente.

En suma, los dirigentes del Partido Demócrata son responsables del 75% del déficit a largo plazo y del 71% del déficit para 2013, con los republicanos vinculados al 25% y el 29% de dichos indicadores. Por otro lado, el déficit a largo plazo generado por decisiones presidenciales solamente supone el 50% del total, ya que la otra mitad se debe a mayorías parlamentarias. Para el déficit de 2013, los porcentajes se mantienen en estos niveles. El bagaje de los republicanos sería mucho mejor si excluyésemos la Presidencia de Richard Nixon. Dicha Administración generó casi 19 de los 25 puntos que han aportado los presidentes y legisladores republicanos al déficit de largo plazo.

Tesla y el "capitalismo de Estado"

Impulsada por Elon Musk, uno de los fundadores de PayPal, Tesla Motors se dedica a la fabricación y comercialización de vehículos eléctricos. Evidentemente, este mercado tiene potencial; además, el diseño y las características del coche añaden más razones para el optimismo.

La lucha por desarrollar vehículos más sostenibles y avanzados no es ajena a ninguna de las empresas del sector automovilístico. En Estados Unidos, compañías tan dispares como Toyota, Nissan, Chevrolet, Honda, Ford… llevan años caminando en esta dirección, aunque ninguna ha logrado la sofisticación que atesora hoy el proyecto de Tesla.

Será importante que, en adelante, el rol de las Administraciones sea inteligente a la hora de permitir el florecimiento de este sector. La mentalidad del «capitalismo de Estado» nos invita, a priori, a favorecer el proyecto de Musk de forma preferencial. Pero lo idóneo es algo distinto y más sencillo: mantener un trato regulatorio neutral y favorable, para permitir que el mercado se desarrolle con menos trabas, ajustándose a lo que demandan los consumidores.

tesla-roadster-plugged-in

Los procesos de innovación empresarial son esenciales para el desarrollo de mercados competitivos. La clave de la prosperidad radica, por tanto, en establecer incentivos que impulsen estas dinámicas. Elegir campeones desde las Administraciones sería un error y constituiría una mayúscula deformación del proceso capitalista. El tiempo irá demostrando que tecnologías como la que desarrolla Tesla están llamadas a cambiar de raíz la forma en que nos movemos. De hecho, no sería extraño pensar que esta tecnología terminase aplicada a otros ámbitos. Por eso importa la regulación, porque un trato justo y sensato por parte de las Administraciones es la mejor forma de promover la innovación en este y todos los campos.

Shaxson y los "paraísos fiscales"

Nicholas Shaxson ha escrito un ensayo contra los paraísos fiscales. Por su interés, paso a reproducir algunos fragmentos del libro, titulado «Treasure Islands». Después de este extracto de la publicación, expongo mis principales críticas a los argumentos del libro.

MÁS DE LA MITAD DEL COMERCIO MUNDIAL PASA POR LOS «PARAÍSOS FISCALES»

Los paraísos fiscales nos rodean. Más de la mitad del comercio mundial, pasa, al menos sobre el papel, por paraísos fiscales. Más de la mitad de los activos bancarios y un tercio de la inversión extranjera directa de las empresas multinacionales se desvían a los paraísos fiscales. En algunos sectores de los medios mundiales ha surgido la impresión, a partir de varias denuncias iniciales de paraísos fiscales por parte de los líderes mundiales en 2008 y 2009, de que el sistema de los paraísos fiscales se ha desmantelado, o al menos tranquilizado. De hecho, ha ocurrido justo lo contrario. El sistema de los paraísos fiscales goza de muy buena salud, y está creciendo rápidamente.

No es una coincidencia que Londres, que en su día fue la capital del mayor imperio que el mundo ha conocido, sea el centro de la parte más importante del sistema de paraísos fiscales del mundo. La red de paraísos fiscales de la ciudad consta de tres partes principales. Dos anillos interiores, las dependencias de la corona británica de Jersey, Guernsey y la Isla de Man, y sus territorios de ultramar, como las Islas Caimán, están fundamentalmente bajo el control de Gran Bretaña, y combinan finanzas de paraísos fiscales futuristas con políticas medievales. El anillo exterior está integrado por una mayor variedad de paraísos fiscales, como Hong Kong, que se encuentran fuera del control directo de Gran Bretaña pero con las que mantiene vínculos fuertes.

9780230105010Esta red de paraísos fiscales satélites revela ciertas cosas. Para empezar, proporciona a la ciudad un verdadero alcance mundial. Los paraísos fiscales británicos diseminados por todas las zonas horarias del mundo atraen y capturan capital móvil internacional que fluye hacia y desde jurisdicciones cercanas, del mismo modo que la tela de araña captura a los insectos que pasan por ella. Gran parte del dinero que atraen estos lugares, y los negocios que lo gestionan, se canaliza posteriormente hacia Londres.

Gran Bretaña controla y respalda las tres dependencias de la corona del anillo interior, pero cuentan con la suficiente independencia para permitir que Gran Bretaña afirme que «no podemos hacer nada al respecto» cuando otros países se quejan de abusos que salen de estos paraísos fiscales. Canalizan enormes cantidades de finanzas hasta la ciudad de Londres: en el segundo trimestre de 2009, el Reino Unido recibió una financiación neta de 332,5 miles de millones de dólares (215 miles de millones de libras) solo de estas tres dependencias de la corona. Los folletos financieros de Jersey lo plantean claramente. «Jersey», afirma, «representa una extensión de la City de Londres.»

Martyn Scriven, secretario de la Jersey Bankers’ Association, describió cómo creció la red de Jersey. «Lo que más desarrolla los negocios es la recomendación del cliente,» afirmó. «El cliente dirá, “estoy contento y me gustaría presentarte a mi amigo”, y así es como se construyen. Consigues algunas personas seriamente interesantes … alguien que se fue al extranjero como perforador hace 20 años puede estar ahora a cargo de las operaciones de la empresa en África occidental … Nosotros reunimos depósitos de gente rica de todo el mundo, y la mayor parte de esos depósitos se envían a Londres. Grandes porciones de dinero entran en Londres desde aquí.»

Como en las Caimán, Jersey ha protegido con esmero la ambigua relación con Gran Bretaña. Los más altos funcionarios del sector público son designados en Londres, sus leyes son aprobadas por el comité asesor de la reina de Londres, Gran Bretaña maneja las relaciones exteriores y la defensa de Jersey y el vicegobernador representa a la reina. Como en las Caimán, Gran Bretaña hace todo lo posible por ocultar su control. Y, al igual que en las Islas Caimán, la relación con la madre patria reafirma la riqueza y la industria de servicios financieros en las que Gran Bretaña intervendrá, de ser necesario, para proteger el paraíso fiscal de ataques externos. Su dinero está seguro en Jersey.

Los 14 territorios de ultramar, el siguiente anillo de la tela de araña, son los últimos puestos fronterizos que han sobrevivido del imperio británico formal. Con apenas un cuarto de millón de habitantes, entre ellos se incluyen algunas de las jurisdicciones más secretas del mundo: las Islas Caimán, Bermudas, las Islas Vírgenes británicas, Islas Turcas y Caicos y Gibraltar.

Al igual que las dependencias de la corona, los territorios de ultramar tienen relaciones políticas estrechas aunque ambiguas con Gran Bretaña. En las Caimán la persona más poderosa es el gobernador, designado por la reina. El gobernador se ocupa de la defensa, la seguridad interior y las relaciones exteriores. Él designa al inspector jefe de policía, al jefe de reclamaciones, al auditor general, al fiscal general, a la judicatura y a otros altos funcionarios. El tribunal de última instancia es el comité asesor de la reina en Londres.

Es el quinto mayor centro financiero del mundo, que acoge 80.000 sociedades registradas, más de tres cuartos de los fondos de cobertura, y 1,9 billones de dólares (1,2 billones de libras) en depósito, cuatro veces lo que hay en los bancos de la ciudad de Nueva York.

Por otro lado, el anillo exterior de la tela de araña británica también incluye a Hong Kong, Singapur, las Bahamas, Dubai e Irlanda, que son totalmente independientes pero están profundamente conectados con la ciudad de Londres.

Algunos argumentaron que Gran Bretaña estableció redes de paraíso fiscal simplemente por un deseo imprudente de que sus territorios de ultramar encontrasen su lugar en el mundo. Después de la segunda guerra mundial, una Gran Bretaña exhausta se dio cuenta de que su imperio, alguna vez una fuente de grandes beneficios, se estaba convirtiendo en algo más difícil y caro de gestionar, a medida que los locales empezaron a hacer campaña a favor de la independencia. Pero las pruebas apuntan a una explicación distinta y más problemática para la decisión británica de convertir a sus semicolonias en jurisdicciones secretas.

Los archivos cuentan una historia coherente sobre cómo crecieron los paraísos fiscales: los agentes del sector privado que trabajaban en una zona de libertad extrema empezaron a llevar la batuta con escasa oposición de Gran Bretaña y sus emisarios inexpertos.

LAS FALACIAS DE SHAXSON

El libro pretende «desmontar los argumentos a favor de los paraísos fiscales». Según el autor, estas jurisdicciones se definen como «lugares en los que se busca atraer negocios ofreciendo estabilidad política y estableciendo condiciones que ayudan a sortear las reglas, leyes y regulaciones de otros países». Personalmente, creo que deberíamos celebrar la existencia de jurisdicciones que pretenden atraer riqueza mediante instituciones de confianza. Siempre lo he dicho: prefiero los «paraísos fiscales» a los «infiernos fiscales».

Peor aún, Shaxson juega a la ambigüedad cuando habla de «sortear» reglas, leyes y regulaciones. Evidentemente, su pretensión es asociar a los «paraísos fiscales» con la evasión tributaria. Sin embargo, buena parte de las transacciones que pasan por estas jurisdicciones son absolutamente legales y transparentes, en el marco de estrategias fiscales personales o empresariales que, legítimamente, buscan minimizar su factura impositiva. El autor del libro critica el secreto bancario, pues prefiere que los Estados tengan un acceso irrestricto a nuestra información financiera.

Esto ignora los graves problemas de acoso tributario que se dan en numerosas jurisdicciones del mundo. ¿Creen que el «secreto bancario» es innecesario? Piensen, por ejemplo, en una familia venezolana que se protege de la expropiación refugiando su fortuna en Panamá… ¿Acaso no tiene sentido que puedan protegerse de las confiscaciones mediante mecanismos como la competencia tributaria internacional y el secreto bancario? Peor aún: ¿ignora Shaxson que los acuerdos de intercambio de información no han parado de multiplicarse, dotando de mayor transparencia el proceso de supervisión de posibles irregularidades camufladas bajo un «secreto bancario»?

El libro también cuestiona que los «paraísos fiscales» sean jurisdicciones liberadoras para los contribuyentes de medio mundo. Citando el libro «Indignados», apunta que solamente los ricos se benefician de los mismos. El problema es que, aunque a menudo se hable de estas operaciones como una cuestión elitista y de difícil acceso, cualquier persona puede canalizar su dinero hacia estas jurisdicciones. Busque en Google «Cómo abrir una cuenta en X» y sustituya X por el «paraíso fiscal» que desee. Ya verá que la cuestión no es tan difícil…

Lamentablemente, poca gente está al corriente de esta información. No es de extrañar: también escuchamos a menudo que las Sicav son «cosa de ricos», a pesar de que algunas de las mejores de España están al abiertas a cualquier inversor que deposite cantidades muy limitadas de dinero. Por ejemplo, una de las Sicav de las que más se ha hablado en los últimos meses vende cada acción a menos de 20 euros. ¿De verdad vamos a seguir fingiendo que un producto así es «para ricos»? Por favor…

Además de todo lo anterior, también es importante decir que, incluso si no tenemos nuestro dinero en «paraísos fiscales», estas jurisdicciones nos benefician como contribuyentes en la medida en que frenan los excesos recaudatorios de los gobiernos que prefieren subir los impuestos de forma compulsiva. Hoy en día, los Estados de la UE consumen, de media, el 50% del PIB… ¿Se imaginan cuánto manejarían si no existiesen estas válvulas de escape?

No me olvido tampoco de un argumento que Shaxson también ignora: las personas de bajos ingresos que no se refugian en la elusión fiscal tienen otra alternativa a su alcance que igualmente les otorga un beneficio tributario. Hablo de la «economía informal», «sumergida», «negra»… En España, se estima que este fenómeno mueve el 20% del PIB. Según el profesor Friedrich Schneider, toda una eminencia en este campo, más de la mitad de este «fraude fiscal» se explica por la presión fiscal. Pero, ya puestos a hablar de «paraísos fiscales», veamos quienes pagan impuestos en las economías de nuestro entorno. En España, el 20% más rico aporta el 60% de todo lo recaudado por IRPF. El 10% suma el 42%, el 5% más rico genera el 30%, el 2% tributa el 20% y el 1% contribuye el 16%. Evidentemente, estas rentas altas suponen una parte muy importante de la recaudación y permiten que no pocos españoles estén exentos de pagar IRPF. Hablamos de gente de menores ingresos que, en lo tocante al IRPF, goza de un «paraíso fiscal» en toda regla.

El autor sí reconoce que los «paraísos fiscales» evitan la «doble tributación». No obstante, añade que esto se podría conseguir mediante acuerdos bi-laterales. Estoy totalmente de acuerdo con esta interpretación, pero la pelota no está en el tejado de los «paraísos fiscales»: quienes deben hacer algo al respecto son los gobiernos que, hasta ahora, siguen manteniendo esquemas de doble imposición.

Shaxson se mete en otro berenjenal cuando defiende los impuestos a los beneficios empresariales, apuntando que «la incidencia del Impuesto de Sociedades recae principalmente sobre el capital, no sobre los trabajadores». Su propio subconsciente le traiciona: Shaxson admite que este gravamen afecta a los empleados, pero subraya que el efecto mayor lo sufre la acumulación de capital. Llegados a este punto, podríamos citar los numerosos estudios que, a lo largo de las décadas, han desmentido esta tesis del autor, apuntando que son los salarios de los trabajadores los que más sufren el impacto de estos gravámenes, no el capital de la empresa o los precios, que también se ven afectados, pero en menor medida. Sin embargo, con ánimo de rizar el rizo, asumiremos por un momento la tesis de Shaxson. ¿Por qué? Porque incluso asumiendo que «el Impuesto de Sociedades recae principalmente sobre el capital», estamos ante un planteamiento económico erróneo, según el cual esto sería un «mal menor». No, Shaxson: gravar la formación de capital penaliza la creación de riqueza y limita la inversión y el crecimiento empresarial. Evidentemente, esto perjudica a inversores, pero también a trabajadores y consumidores.

La lista de despropósitos no acaba aquí. El autor recupera un clásico de los enemigos de la «competencia tributaria internacional» para apuntar que estos centros son zonas francas para el flujo de dinero ilícito. En realidad, los estudios sobre la financiación del crimen organizado suelen apuntar que hay mucho más «lavado de dinero» en las economías de la OCDE que en los «paraísos fiscales».

Shaxson reconoce que los «paraísos fiscales» suelen ser «más prósperos que otros países». Sin embargo, compara obscenamente esta riqueza generada a través de actividades lícitas con la fortuna de dictadores corruptos. El despropósito es tal que no merece mayor comentario. En otras páginas del libro, el autor critica la «competencia tributaria internacional», denunciando que «siempre es malo» que dos países busquen establecer marcos fiscales más atractivos. Evidentemente, esta perspectiva es de lo más respetable, pero sin duda es ideológica. Shaxson prefiere que los gobiernos puedan subir los impuestos sin miedo a la deslocalización, mientras que otros entendemos que esa válvula de escape contendrá el ánimo recaudatorio de los hacendistas más voraces.

En el libro también se censura que los «paráisos fiscales» puedan «forzar» a un gobierno a bajar los impuestos. En realidad, el uso de la fuerza en estas dinámicas es nulo: si un país reduce su presión fiscal y otro no, el segundo es muy libre de mantener su marco tributario intacto… pero hay un precio, el precio del menor atractivo fiscal que, probablemente, implicará menos inversión, menos actividad económica, etc. Cierto es que un gobierno elegido democráticamente puede sentirse legitimado para extraer más impuestos… pero esta legitimidad también es plena entre aquellos gobiernos que deciden hacer lo contrario y bajar la presión fiscal. Por suerte, los ciudadanos y las empresas tenemos hoy muchas más posibilidades de elegir una u otra jurisdicción; de hecho, «deslocalizar» nuestros ahorros sin necesidad de salir del país añade comodidad y eficiencia este proceso.

Shaxson no niega que los «paraísos fiscales» sirven para canalizar la inversión hacia las mismas economías que se suelen quejar de su existencia. Un ejemplo de esta sinergia: solamente en el segundo trimestre de 2009, las Islas del Canal aportaron 330.000 millones de dólares a la economía de Gran Bretaña, generando liquidez para el sector financiero y posibilitando mayor inversión y ahorro. Otro ejemplo que menciona Shaxson es el de las Islas Mauricio, que canalizan casi la mitad de toda la inversión que llega a la India. Estos «viajes» del capital podrían evitarse con marcos fiscales menos punitivos, pero de momento representan un escape y una alternativa muy necesaria para mantener engrasada la maquinaria de prosperidad que llamamos globalizaicón capitalista.

Por último, un punto en el que sí estoy de acuerdo con el autor: la campaña de la OCDE es enormemente hipócrita, pues persigue «paraísos fiscales» fuera de sus jurisdicciones pero mantiene regímenes tributarios parecidos en su seno.

Colección de artículos en defensa de los “paraísos fiscales” y de la competencia tributaria

Los siguientes enlaces incluyen información y análisis en defensa de la competencia tributaria internacional.

– En defensa de los paraísos fiscales (Parte I).
– En defensa de los paraísos fiscales (Parte 2).
Diez buenas razones para defender a los paraísos fiscales.
Paraísos fiscales e infiernos fiscales.
Entrevista con Dan Mitchell sobre políticas tributarias en el mundo.
¿Cae la recaudación en la OCDE por la competencia tributaria con otras jurisdicciones?.
– Por qué la UE y la OCDE no deben restringir la competencia tributaria internacional.
Mentiras y demagogia contra los paraísos fiscales.
La Isla de Jersey, un oasis de libertad económica y prosperidad junto a Gran Bretaña.
Apple, ¿nueva víctima de la Inquisición fiscal?
Mentiras y demagogia contra los paraísos fiscales.
Por qué los “infiernos fiscales” se benefician de los “paraísos fiscales”.
Panamá, otra víctima de la persecución de la OCDE contra la competencia tributaria.
El peso del sector financiero en Singapur, Suiza… y España.
Paraísos fiscales y lavado de dinero: mitos vs realidad.
Competencia fiscal en acción: 1.000 empresas se van de Cataluña a Madrid.
Madrid se convierte en un “pequeño” refugio fiscal.
Gibraltar no es un “paraíso fiscal” según la UE, el FMI o la OCDE.
Dándole la vuelta a la tortilla: qué pueden hacer los “paraísos fiscales” ante la OCDE.
Sobran los infiernos fiscales, no los paraísos fiscales.

También les recomiendo este artículo de Daniel Lacalle sobre la cuestión.

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