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En defensa del euro: ¿una camisa de fuerza para gobernantes manirrotos?

En principio, defender una moneda única es una aberración en toda regla desde el punto de vista liberal. Es difícil concebir una mayor afrenta a la libertad económica que un banco central monopólico con un control total sobre la moneda. No obstante, como bien avanza el documental “En defensa del euro”, es posible hacer una defensa moderada de la moneda única desde ciertos postulados liberales.

[vimeo 61464454 w=620 h=381]

En esencia, la ventaja del euro se expresa en comparación con el historial monetario de los países que más lo critican. Por muy discrecional que sea la política monetaria del Banco Central Europeo, las reivindicaciones de dirigentes españoles o franceses contra el euro parten de una mentalidad favorable a una discrecionalidad aún mayor.

A nadie escapa que si España o Francia mantuviesen aún su “soberanía monetaria”, la peseta y el franco habrían sido devaluadas para posponer los ajustes de competitividad y flexibilidad que necesitan ambos países. Por suerte, el euro no puede ser manipulado de ese modo mientras Alemania se opone a las chapuzas monetarias e insiste en la necesidad de implementar reformas económicas de calado.

Dando un vistazo a la Historia, resulta curioso que los países hoy agrupados en el euro decidiesen renunciar a su soberanía monetaria. Al fin y al cabo, muchas de las economías que hoy conforman el euro no están acostumbradas al rigor que exige el euro. Por suerte, la moneda única es casi irreversible, por lo que tarde o temprano, los más irresponsables acabarán rindiéndose a la evidencia y aceptando que el problema no es el euro sino el mantenimiento de un modelo económico agotado.

Dicho modelo se había articulado en torno a un consenso entusiasta y acrítico sobre el “Estado del Bienestar”. Durante décadas, Europa venía abrazando el paradigma socialdemócrata de forma aparentemente tranquila y exitosa. No obstante, el paso del tiempo ha revelado que el viejo continente arrastra un lento proceso de estancamiento que se ha visto acelerado con la Gran Recesión.

A priori, la dinámica geopolítica del viejo continente pareciera indicar que hay dos soluciones posibles a esta crisis: la solución alemana (que implica abandonar el viejo “Estado del Bienestar” y aplicar reformas económicas de calado) y la solución francesa (que implica mantener el viejo “Estado del Bienestar” sin grandes cambios). Por suerte, mientras Alemania mantenga una posición mínimamente rígida ante las exigencias de Francia, la propia dinámica del euro obligará a seguir la senda germana y renunciar al paradigma que ha estancado la economía europea.

La moneda única tuvo sus ventajas para los afrancesados mientras duró la burbuja crediticia, pero ahora que toca afrontar la realidad se ha convertido en la pesadilla de los gobernantes manirrotos. El euro es hoy una especie de camisa de fuerza que limita en parte las bajas pasiones intervencionistas de los partidarios de los impuestos altos, las subvenciones y la redistribución.

Semejante escenario dista mucho de ser perfecto, pero sí implica un pequeño avance hacia una economía más próspera y sostenible. Para profundizar en esa línea, cabría hacer  matizaciones como las siguientes:

1. Del mismo modo que el euro puede disciplinar a gobiernos manirrotos, la competencia de divisas podría disciplinar al propio Banco Central Europeo, cuyo papel en esta crisis ha estado plagado de errores y discrecionalidad (crédito artificialmente barato, rescate “por la puerta de atrás” a países y bancos quebrados, etc.).
2. El éxito del euro podría tener un peligroso efecto secundario, fortaleciendo el poder de la Unión Europea y derivando de este modo en nuevos obstáculos burocráticos a la libertad económica. Por eso es importante apostar por la coordinación (Pacto de Estabilidad y Crecimiento) y no por la centralización (eurobonos, unión fiscal, rescates, etc.).

0 comments on En defensa del euro: ¿una camisa de fuerza para gobernantes manirrotos?

  1. Diego, el problema no es defender el euro o la moneda nacional, si no defender una moneda libre, desnacionalizada como decía Hayek. También, desestatalizada, porque realmente da igual que sea el BC Español o BC Europeo.

    Además, si queremos realmente un corsé para los políticos manirrotos de todos los países habría que volver al patrón oro. Eso sí que era atar en corto a los políticos.

    De todas formas, ahora mismo el euro ayuda a limitar daños, siempre que los alemanes más o menos contentan a los “expertos” de los demás países que no son tan ortodoxos.

    Un saludo.

    1. Hola Israel.

      Puedes ver al ppo. y al final del artículo que coincido en que la solución verdadera es la competencia entre divisas, pero en cualquier caso no creo que sea un escenario realista. Sobre el segundo punto, también preferiría un anclaje pero, de nuevo, no creo que sea realista esperar algo así. Dado el escenaro actual, bastante tenemos con el “patrón euro”, con todas sus limitaciones (que son muchas).

      Un saludo!

    2. Marqués dice:

      Claro que importa y mucho que el BC sea europeo y no nacional. Para entender la diferencia, hay que entender que el euro es una moneda-credito , no dinero. Es decir el euro son promesas de pago futuro ( en riquezas) , no dinero. Los productores de riqueza (televisores) aceptan “hoy” por su riqueza, billetes de euro (promesas de pago ) que les darán derecho a exigir “mañana” otro tipo de riquezas (aceite de oliva).
      Cuando es el BC de un país el que genera esas promesas de pago, estas se presentan ante los ciudadanos de ese país. Pero cuando es el BC europeo el que crea dichas promesas, sin respaldo de riqueza real, esas promesas se presentan ante todos los ciudadanos de todos países del euro, pero principalmente ante los países con más riquezas. Al compartir promesas de pago (euro), los países con más riqueza están obligados a aceptar las promesas de pago de los países pobres, con la esperanza de que en un futuro estos países pobres sean capaces de crear la suficiente riqueza para responder por los billetes que están acumulando a día de hoy. A Alemania no le sirve de nada acumular euros a cambio de entregar riquezas (coches, neveras, etc..) si luego no puede intercambiar esos euros por nueva riqueza.
      Es decir cada euro que se crea, es en gran medida un préstamo que nos hace Alemania, al verse obligada a canjear dicho billete por sus riquezas actuales, con la esperanza de que algún día pueda comprarnos algo con él.

      Y claro esta posición Alemania no la puede mantener de forma continua, por lo que hace todo lo que esta en su mano para evitar la monetización de deudas de países que no serán capaces de producir suficiente riqueza para canjearla por todos los euros que están recibiendo de los países pobres en la actualidad.

      La diferencia es abismal, a favor del euro claro….Aunque reconozco que son conceptos un poco difíciles de entender…….. y mucho más difíciles de explicar.

      Saludos.

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