Mes: marzo 2013

Una defensa del modelo chileno

Si ponemos en perspectiva el despegue económico chileno experimentado desde 1980, encontramos que la riqueza generada tras las reformas liberales de los Chicago Boys aún no ha devuelto a Chile al nivel de riqueza que gozó el país latinoamericano en su anterior era capitalista (1820-1920).

Así lo podemos comprobar en la siguiente gráfica, que recoge el periodo 1810-2010 y muestra la evolución del PIB per cápita chileno en relación con el PIB per cápita estadounidense:

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Tras un siglo de apertura económica, Chile empezó a adoptar modelos dirigistas como la sustitución de importaciones. La influencia de la CEPAL y Raúl Prebisch alejó poco a poco a Chile del consenso capitalista que había regido los 100 primeros años de independencia. Entre 1920 y 1980, todo tipo de gobiernos y regímenes aumentó el peso del Estado sobre la economía y limitó la apertura comercial del país. El sector público empezó a jugar a empresario y la política monetaria empezó a ser cada vez más discrecional.

Es evidente que la llegada al poder de Salvador Allende acentuó esta espiral decadente, pero la gráfica anterior muestra que mucho antes de la llegada de aquel gobierno populista de extrema izquierda, Chile ya acumulaba décadas de progresiva decadencia. La convergencia con EEUU alcanzó su punto álgido entre 1910 y 1930, pero desde entonces la tendencia empezó a inverirse para mal. En 1973, el colapso económico coincide con el final del régimen de Allende y la llegada del régimen militar. Chile decrecía un 5% y sufría una inflación salvaje, superior al 500%. El déficit del sector público era del 25% del PIB y la pobreza iba en aumento. Inicialmente, el régimen militar de Pinochet aplica una política económica poco coherente, lo que acentuó la tendencia depresiva que se venía manifestando desde hacía décadas y que Allende había acelerado. El fracaso inicial desesperó a los militares, que acabaron aceptando la aplicación de medidas económicas de corte liberal, de acuerdo con las enseñanzas de la Escuela de Chicago. Mucho se ha escrito sobre esta colaboración entre Pinochet y los discípulos de Milton Friedman. Al propio Premio Nobel de Economía se le afeó a menudo su visita al país latinoamericano, reproche que curiosamente pocos le hicieron cuando acudió a la China comunista a hacer el mismo tipo de sugerencias reformistas que hizo en Chile. Autores como Naomi Klein han querido ver en Chile una gran conspiración en la que liberales y militares van de la mano; la realidad es más sencilla, y en esencia fueron los liberales quienes, a través de sus reformas, redujeron el poder del régimen y devolvieron libertades al país.

Los Chicago Boys, un grupo de economistas entre los que podemos destacar a Hernan Büchi, Rolf Lüders, Álvaro Bardón y José Piñera, aplicaron buena parte de las medidas contenidas en «El Ladrillo», un texto de política económica desarrollado a comienzos de los años 70. Aquel libro representaba una contestación frontal a las medidas de la CEPAL que habían causado la decadencia socioeconómica de Chile y buena parte de América Latina. Los ruinosos esquemas de los controles de precios, el proteccionismo comercial, el intervencionismo monetario… fueron contestados por «El Ladrillo» a base de recomendaciones y postulados favorables a la libertad económica, la apertura comercial o la disciplina monetaria.

El régimen militar no adoptó a rajatabla las recomendaciones de los economistas liberales. Lo vemos, por ejemplo, con las medidas de corte keynesiano que se siguieron tras el estallido de la crisis de deuda que afectó a América Latina en 1982. Los titubeos no deberían extrañarnos: aquellos liberales defendían abiertamente los Derechos Humanos y el retorno a la democracia, y las recetas económicas que reivindicaban ante los militares exigían al régimen una devolución de poder difícil de aceptar incluso para gobiernos democráticos.

En cualquier caso, las medidas liberales prosperaron poco a poco. Así se creó lo que en Chile se conoce como «el modelo», un paradigma económico de corte capitalista que ha convertido al país latinoamericano en una democracia próspera y desarrollada. ¿Qué reformas se adoptaron para recuperar la prosperidad? Entre ellas, podemos destacar las siguientes:

1. La apertura comercial de Chile ha sido significativa, el arancel de importación promedio es hoy inferior al 2%.Ç
2. El sector privado se ha convertido en proveedor de educación, pensiones, obras públicas… El Estado cumple ahora un rol coordinador y subsidiario.
3. Los derechos de propiedad y las institiciones han sido acumulados de forma progresiva, consolidando así un paradigma cada vez más robusto contra la inseguridad jurídica y la corrupción.
4. El Estado guarda la disciplina fiscal, recaudando y gastando en niveles del 20% del PIB, y sigue una política monetaria poco discrecional, garantizando tasas de inflación relativamente bajas.

El retorno a la democracia articuló la profundización del «modelo chileno». De hecho, tras casi veinte años de gobiernos de centro-izquierda, las bases capitalistas de la revolución chilena siguen en pie. Además, las instituciones democráticas han aumentado las libertades civiles y permitido que el desempeño del «modelo» sea mucho mayor.

A lo largo de este periodo de prosperidad y creciente libertad, Chile ha profundizado la reducción de la pobreza y ha aumentado su PIB per cápita de modo significativo:

Hoy, 8 de cada diez chilenos dice ser «feliz» o «muy feliz».  Los críticos del «modelo chileno», eso sí, han creado un inquietante debate sobre la desigualdad social que conviene ser evaluado. Podríamos señalar que la diferencia de ingresos no es necesariamente un problema si se produce dentro de un mercado libre, ya que en dicho contexto el enriquecimiento va en línea con la satisfacción de necesidades sociales. No obstante, incluso asumiendo que la desigualdad sí es un problema, la tendencia en este sentido es positiva:

1. La diferencia de ingresos viene cayendo de forma sistemática, como acreditan los informes del actual gobierno.
2. La clase media es cada vez más ancha, en línea con un enriquecimiento generalizado que va de la mano con la reducción de la pobreza.
3. La inflación, impuesto regresivo por excelencia, es hoy menor del 3% frente a las tasas del 500% de mediados de los 70.
4. El empleo y las oportunidades laborales van a más, en línea con una creación de trabajo espectacular en los últimos tres años (el paro ha tocado el 6% bajo gobierno de Sebastián Piñera, en contraste con el 9% que dejó Michelle Bachelet. Entre 2010 y 2013 se crearón más de 800.000 nuevos puestos de trabajo).

Para que esta tendencia continúe, es importante profundizar la apuesta por el «modelo chileno». Entre 2006 y 2009, la deriva intervencionista del gobierno de Michelle Bachelet supuso un retroceso importante en este punto: Chile tuvo su más bajo crecimiento en años (2,4% anual promedio) y la desigualdad fue a más (los ingresos del 10% más pobre cayeron un 7%, la pobreza aumentó, el desempleo se mantuvo sobre el 9%, etc.). Por el contrario, como explica Cristián Larroulet, la menor intervención del Estado que ha diseñado el gobierno de Sebastián Piñera permitió que el crecimiento saltase por encima del 5% y que la diferencia de ingresos alcanzase un mínimo histórico en democracia. Conforme se aumentó la libertad económica, Chile fue a más.

Como cualquier país, Chile sigue teniendo muchos retos pendientes. No obstante, cumplir esos retos será mucho más fácil si se mantiene y se profundiza el «modelo» generador de prosperidad y riqueza que ha convertido a Chile en una democracia moderna y próspera. Para que la tarea acabe en buen puerto, el centro-derecha chileno tendrá que asumir su anorexia intelectual y empezar a articular una defensa mucho más efectiva de las fuentes de la prosperidad que han garantizado el éxito histórico de Chile. Mientras no exista esa defensa, la deriva izquierdista de la Concertación contribuirá a deslegitimar el modelo. Por tanto, la última cima que deben conquistar los liberales chilenos es la de conseguir un apoyo generalizado al paradigma capitalista que tan buenos resultados sigue ofreciendo.

Mussolini y la regulación del suelo en España

Mi admirada María Blanco escribió lo siguiente en Vózpopuli:

«En estos momentos en que se elevan voces pidiendo responsabilidades por la crisis, casi todos los políticos han sacado la Ley del Suelo a pasear. En concreto la de Aznar. Pero se olvidan algunos que González ya tuvo una ley del suelo y Zapatero también. Todos. Todos los políticos han metido la mano en el suelo»

La economista se remonta a la II Guerra Mundial para recordarnos los orígenes de la regulación del suelo que, en esencia, sigue hoy vigente en España:

«La primera Ley del Suelo se remonta a la II Guerra Mundial, y fue diseñada en Italia por Dino Grandi, presidente de la Cámara del Fascio, bajo el gobierno de Benito Mussolini. Nada sorprendente. La planificación económica era una de las características del fascio y también lo fue de los regímenes totalitarios comunistas. Tras Italia, países como Francia, Bélgica y Alemania siguieron el modelo de promulgar planes de ordenación del suelo de diferentes ciudades»

«En España, la primera ley del suelo data de 1956, una vez superada la etapa de la posguerra, cuando el gobierno de Franco decidió que o se actualizaba o moría. No hay que olvidar que solamente tres años después se lanzó el Plan del 59 financiado por una línea de crédito exterior para que España pudiera modernizarse y entrar en el FMI y otras instituciones internacionales. La ley del suelo formaba parte de un intento planificador propio de esa época de nuestra historia. Posteriormente, se modificó dicha ley en 1975, en 1990 (con Felipe González), 1998 (con Aznar) y 2007 (con Zapatero)»

Blanco concluye afirmando lo siguiente:

«Los socialistas que ahora claman contra la ley del suelo de Aznar olvidan, como nos recuerda José Luis Ruiz Bartolomé en su “Adiós, ladrillo, adiós”, que Zapatero la mantuvo durante una legislatura y que, cuando promulgo la suya, la del 2007, prorrogó durante tres años el delicado punto referente a la valoración del suelo, y no una, sino dos veces. Es decir, ya estaba Luis de Guindos al mando del Ministerio de Economía cuando expiró la prórroga a finales del 2011. Si Aznar trató de liberalizar suelo para que los precios se ajustaran sin que la mano arbitraria del Estado interfiriera como venía haciendo, Zapatero se ocupó de inflar más aún la burbuja concediendo a la administración un porcentaje de suelo urbanizable para viviendas de protección oficial y aumentando el porcentaje de suelo construido que el municipio retendría para uso municipal con fines sociales (parques, etc.).  Pero, sobre todo, Zapatero, facilitaba la expropiación del suelo. Ni Aznar ni Zapatero están libres de pecado en este sentido»

«Finalmente, hay que sumar estos rasgos propios de nuestro modelo de tenencia de la tierra a la politización de la banca, al fiasco de la gestión de las cajas de ahorro y a que, en gran parte, los municipios han luchado con uñas y dientes para mantener sus atribuciones en materia urbanística. La conjunción de la ley del suelo, la gestión de las cajas y la corrupción municipal explican el revoltijo cuyas consecuencias estamos padeciendo ahora. El resultado es, como sabemos, miles de millones de euros en propiedades sobrevaloradas, invendibles»

Pueden leer la pieza al completo haciendo click aquí. Para profundizar en estos aspectos, también les recomiendo encarecidamente que visiten el blog «Adiós Ladrillo», de José Luis Ruiz Bartolomé.

Austeridad y Euroesclerosis

doc¿Qué entendemos exactamente por políticas de austeridad? ¿Es lo mismo la austeridad pública y la austeridad privada? ¿Qué políticas de austeridad han funcionado mejor a lo largo de la Historia? ¿Puede Europa superar su decadencia y volver a la senda del crecimiento económico?

Este ensayo breve pone sobre la mesa estas y otras cuestiones, tratando los ejemplos de Canadá, Suecia, Estonia o Alemania y poniendo encima de la mesa nuevas ideas para debatir sobre la salida de la crisis. Pueden descargar el documento haciendo click aquí.

Chile, Corea y Japón, los países de la OCDE con más matrícula universitaria privada

La siguiente gráfica, elaborada por el diario chileno La Tercera muestra que Chile, Corea del Sur y Japón son los tres países de la OCDE con más matrícula universitaria privada:

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Enlaces Relacionados

1. Especial sobre la educación primaria y secundaria en Chile.
2. Claves para mejorar la educación en España.

Esperanza Aguirre sobre el "rescate" a Chipre y el euro

Con buen criterio, la ex Presidenta de la Comunidad de Madrid afirma lo siguiente en el diario ABC:

«Es cierto que el sistema bancario chipriota ha aprovechado a conciencia la ventaja de los «históricamente bajos» tipos de interés. Pero no es menos cierto que la deuda del sector público chipriota está en torno al 70% del PIB, y que el déficit está en torno al 6%. Esas cifras, comparadas con las que hoy muestran España, Italia e incluso Alemania, más que escandalosas son casi dignas de envidia, dadas las circunstancias. Luego el problema de Chipre no es tanto de exceso de gasto público. Es, más bien, un problema inherente al diseño del euro: para que una moneda no basada en activos tangibles (oro, divisas convertibles) sea estable, lo primero que hay que hacer es controlar la cantidad y la calidad de la deuda denominada en esa moneda (ya sea deuda pública o privada), y seguir siempre los mismos criterios, haga frío o calor, llueva, truene o nieve, sin ceder a coyunturas políticas o económicas. Esos criterios de estabilidad, los criterios de Maastricht, eran muy claros: deuda pública por debajo del 60% del PIB, inflación inferior al 3% y déficit público inferior también al 3% (…) Hoy, 10 años después, le toca a Chipre pagar los platos rotos de la orgía de crédito barato impulsada por el BCE«

Aguirre se refiere más adelante a la situación concreta que vive Chipre:

«El BCE y el eurogrupo, liderado por Merkel, deben hacer honor a su palabra y a sus responsabilidades. Entre ellas estaba vigilar la estabilidad del euro. Y si no han sabido, querido o podido hacerlo, deben tratar a todos los países por igual: o se salva a todos los bancos quebrados en toda la zona euro, o se les deja quebrar garantizando, eso sí, el 100% de los depósitos por debajo de 100.000 euros. Personalmente, preferiría esto último, pero aplicado en todos los casos, porque la socialización de pérdidas, además de injusta, es irresponsable. Lo que nunca será legítimo es la aplicación de la ley del embudo: si no se deja quebrar a un banco o una caja francesa, española, italiana o alemana, salvándolas con crédito del BCE o con dinero del contribuyente europeo, ¿por qué no se hace lo mismo con los bancos chipriotas cuando, además, la factura es de «sólo» 6.000 millones de euros? ¿Sólo porque Chipre es un país pequeño?

Sin duda, no anda desencaminada la ex Presidenta de la Comunidad de Madrid. La discrecionalidad con la que se ha manejado esta crisis ha puesto de manifiesto la ausencia de reglas estables que garanticen un mínimo de estabilidad en la Eurozona. Roto el Pacto de Estabilidad y Crecimiento desde el día 1, la moneda única estaba condenada a fracasar en cuanto pinchase la burbuja de crédito barato. La mentalidad de que las reglas están para incumplirlas destrozó la disciplina del euro y abrió las puertas al reproche y el enfrentamiento político.

En 1997, Milton Friedman advirtió que el mal diseño del euro nos conduciría a la desunión política. Hoy, el viejo continente está dividido y los extremismos políticos van a más. Cierto, el euro puede ser una especie de «camisa de fuerza» para gobernantes manirrotos, y su supervivencia es preferible al inflacionismo que seguiría la ruptura de la unidad monetaria. No obstante, para que esto sea así será preciso cumplir dos puntos:

1. Reforzar los funcionamientos del euro, para lo cual es preciso aplicar un Pacto de Estabilidad y Crecimiento rígido, exigente e incontestable.
2. Acabar con los «rescates» y devolver a países y bancos quebrados a la disciplina de mercado.

Enlaces Relacionados

1. La caída de Chipre explicada en 7 puntos.
2. Las negociaciones del rescate.
3. Las consecuencias de una salida del euro.
4. Lo bueno y lo malo del plan de rescate pactado inicialmente con la UE.
5. El ‘plan B’ de Chipre: Rusia podría convertirse en su prestamista.
6. La opción menos mala para Chipre.
7. En defensa del euro: ¿una camisa de fuerza para gobernantes manirrotos?

La opción menos mala para Chipre

A modo de introducción a la crisis chipriota, recomiendo los cinco enlaces siguientes:

1. La caída de Chipre explicada en 7 puntos.
2. Las negociaciones del rescate.
3. Las consecuencias de una salida del euro.
4. Lo bueno y lo malo del plan de rescate pactado inicialmente con la UE.
5. El ‘plan B’ de Chipre: Rusia podría convertirse en su prestamista.

Establecido el contexto, y partiendo de que no hay solución buena, es posible plantear qué opción sería la menos mala de todas. A mi juicio, se trata de aplicar una quita a los grandes depositantes de los bancos chipriotas. ¿Por qué este camino? Por las siguientes razones:

1. Un rescate «a la griega» sería enormemente injusto: ya que los contribuyentes de otros países europeos no tienen por qué pagar la quiebra de un banco chipriota.
2. Una quita a la deuda soberana sería también injusta: el pago a los prestamistas que han financiado la deuda pública chipriota no puede estar subordinado al «rescate» de una entidad financiera quebrada.
3. Un nuevo manguerazo monetario del BCE sería inútil: desde hace un año, el BCE ha inyectado miles de millones al sistema financiero de Chipre sin que ello haya evitado el problema que ahora toca resolver.
4. Por tanto, solamente queda plantearnos la opción del bail-in como mal menor. Aplicando una quita del 20% a los depósitos no garantizados (más de 100.000 euros), Chipre podría salvarse.

La quita entregaría acciones de la entidad a los depositantes y constituiría la opción menos mala de todas las disponibles. Dejar caer a los bancos en dificultades es poco probable y negociar un rescate con Rusia tampoco parece factible. Por eso, la opción de la quita del 20% a grandes depósitos parece la forma menos mala de afrontar este desaguisado.

Enlaces Relacionados

1. Editorial de Manuel Llamas para Libre Mercado.

2. Editorial de Allister Heath para CityAM.

Cataluña, la locomotora del endeudamiento autonómico

La siguiente tabla compara la evolución de la deuda pública en Cataluña y el total de Comunidades Autónomas de España:

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Reflexionando sobre la desigualdad social

Carlos Sabino reflexiona acerca de la desigualdad desde tres puntos de vista: político, social y económico; explica que la desigualdad política o jurídica es aquella que hace distinciones legitimadas entre diferentes categorías de personas; por aparte, comenta que la desigualdad social generalmente se relaciona con racismo o discriminación lo cual provoca malestar entre las personas. Asimismo, plantea que la desigualdad económica está sujeta a ciertas variaciones que pueden generar sentimientos de emulación o envidia; afirma que las vías esenciales para eliminar la pobreza de los países son la libertad económica, y los incentivos necesarios para querer prosperar, y finalmente enfatiza que la única igualdad tangible es aquella que contempla la de todas las personas ante la ley.

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Lecciones de los Padres Fundadores de EEUU para América Latina (Conferencia de José Piñera)

En esta conferencia, el Dr. José Piñera destaca las contribuciones de Padres Fundadores de EEUU como Thomas Jefferson, James Madison, John Adams… y señala las lecciones que América Latina puede extraer de la experiencia de desarrollo económico y político en EE.UU.

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Interview with Nassim Taleb

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=ehXxoUH1AlM?rel=0]

Nassim Nicholas Taleb is a former trader and hedge fund manager, a best-selling author, and a groundbreaking theorist on risk and resilience.

Taleb drew wide attention after the 2007 publication of The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, which warned that our institutions and risk models aren’t designed to account for rare and catastrophic events. Among other things, the book cautioned that oversized and unaccountable banks using flawed investment models could bring on a financial crisis. He also warned that the government-sanctioned housing finance agencies, Fannie Mae and Freddie Mac, were sitting on a «barrel of dynamite.»

One year after The Black Swan was published, a global banking crisis was brought on by the very factors he identified.Nassim Nicholas Taleb (PHOTO CREDIT: Sarah Josephine)

Taleb doesn’t identify as a libertarian, but he often sounds like one. He has argued that we need to build a society where major actors have «skin in the game» and our public intellectuals can bloviate without subjecting the rest of us to the consequences of their bad ideas. He supported Ron Paul in the 2012 presidential election and has cited the libertarian economist Friedrich Hayek as an influence.

Taleb has called New York Times columnist Thomas Friedman «vile and harmful» and coined the phrase the «Stiglitz Syndrome» after Nobel-prize winning economist Joseph Stiglitz, which refers to the phenomenon of public intellectuals being held utterly unaccountable for their bad predictions. Paul Krugman and Paul Samuelson are among Taleb’s other Nobel laureate bête noires.

Antifragile: Things That Gain from DisorderTaleb’s new book is Antifragile: Things that Gain with Disorder, which argues that in order to create robust institutions we must allow them to build resilience through adversity. The essence of capitalism, he argues, is encouraging failure, not rewarding success.

Reason’s Nick Gillespie sat down with Taleb for a wide-ranging discussion about why debt leads to fragility (5:16); the importance of «skin in the game» to a properly functioning financial system (10:45); why large banks should be nationalized (21:47); why technology won’t rule the future (24:20); the value of studying the classics (26:09); his intellectual adversaries (33:30); why removing things is often the best way to solve problems (36:50); his intellectual influences (39:10); why capitalism is more about disincentives than incentives (43:10); why large, centralized states are prone to fail (44:50); his libertarianism (47:30); and why he’ll never take writing advice from «some academic at Cambridge who sold 2,200 copies» (51:49).

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