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Claves de competitividad: el mix energético español

La competitividad energética es un componente clave para el desarrollo de una economía. La factura que pagan familias y empresas es un indicador básico para el análisis de los costes básicos de actividad. Por esta razón, las estrategias gubernamentales en el campo energético tienen un impacto muy importante en la supervivencia de los proyectos empresariales, así como en el bolsillo de los particulares.

¿Es la nuclear la solución a esta cuestión? En clave internacional, este parece ser el consenso. Ahora mismo, hay más de 100 centrales nucleares en todo el mundo que, o bien están siendo construidas, o bien están viendo su vida útil ampliada. En la primera economía del mundo, los Estados Unidos de América, el presidente Barack Obama ha impulsado la construcción de la primera central en 30 años, con un proyecto situado en el Estado de Georgia.

España necesita replantear su modelo energético de principio a fin. Es importante dejar a un lado los caprichos ideológicos y celebrar un debate racional y sosegado sobre este tema. La competitividad española es tan baja en este campo que el segundo coste de nuestras empresas, después de los salarios, es la energía.

Durante años, diferentes pretextos han apelado a miedos irracionales para abordar esta cuestión. Agitando el fantasma del desastre de Chernobil, se dibuja un panorama apocalíptico que nada tiene que ver con la realidad. Peor aún, muchos hablan de aquella tragedia obviando que aquella central estaba pésimamente gestionada por la Unión Soviética. En Chernobil no se seguían los protocolos de seguridad, por lo que esta referencia no es seria, sino pura demagogia.

La fuerte retórica medioambiental de quienes se cierran al debate nuclear no impide, por ejemplo, que la quema de carbón sea subvencionada en cantidades millonarias. En la cuenca minera de León, las subvenciones anuales rozan los 1,500 millones de euros cada año. Esta cifra equivale a financiar con 255,000 euros cada puesto de trabajo generado en estas explotaciones.

Todas las energías son necesarias, y la energía nuclear no es la solución. Sin embargo, no hay solución sin la nuclear. La competitividad española sufre fuertes distorsiones en este campo que la energía renovable no solventará plenamente. De hecho, el Ministerio de Industria ya se prepara para reducir las “primas” a la producción de energía solar fotovoltaica, ante su escasa rentabilidad económica.

Si tomamos el caso de Dinamarca veremos que, hasta desde un punto de vista medioambiental, la nuclear es necesaria. El país danés es el miembro de la Unión Europea que tiene un mayor porcentaje de producción renovable en su mix energético. Sin embargo, emite ocho veces más CO2 por cada kilowatio-hora que Francia, un país que obtiene el 80% de su energía mediante su potente red de centrales nucleares.

El debate sobre la energía nuclear tiene que dejar atrás objetivos retóricos. España tiene que analizar el impacto que está teniendo la dependencia energética en su productividad, y actuar en consecuencia. Si seguimos ciñéndonos a una moratoria nuclear absurda, nuestro país seguirá perdiendo peso relativo por factores cuya resolución está en nuestra en manos.

Si quieren consultar un informe de la Fundación FAES sobre el impacto de la energía en la competitividad española y europea, hagan click aquí.

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