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Contra la cultura subvencionada (II)

Un estudio realizado por Rocío Albert y Rogelio Blazzi, ambos profesores de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, analizó en 2009 el impacto de las subvenciones públicas en el sector cultural español. El trabajo tomó como referencia el periodo 2000-2008, subrayando el efecto negativo del aumento de las subvenciones en la difusión del cine nacional.

Tomemos algunas cifras como referencia: entre 2000 y 2003 se registran 20 millones de espectadores en las películas españolas, con unas subvenciones promedio de 36 millones de euros; sin embargo, entre 2005 y 2008 (dejando fuera 2004 por ser el año de transición gubernamental), el número de espectadores fue inferior en dos millones y medio (17.5), pese a que las subvenciones alcanzaron un promedio de 62,8 millones de euros.

Así las cosas, queda claro que la cultura española no tiene más difusión, sino menos, conforme aumenta la presencia gubernamental en el sector. El coste de duplicar el dinero público entregado en subvenciones se traduce en una fuerte caída del número de espectadores. Peor aún: en 2008, mientras que la recaudación total alcanzaba los 81,6 millones de euros, las subvenciones ascendían a los 85 millones de euros. Las productoras recibieron más dinero en subvenciones que en taquilla. Como destaca el estudio mencionado anteriormente, “es como si cada espectador de cine llevara consigo a un invitado gracias a la “generosidad” del Estado”.

Además, al introducirse esta distorsión en el mercado, se alcanza una situación absurda en lo que estrenos se refiere: entre 2007 y 2008, alrededor del 20% de las producciones españolas no se exhibieron siquiera en las salas.

Peor aún: el gobierno ha llegado al ridículo de forzar a las televisiones a dedicar el 5% de sus ingresos a la producción de obras audiovisuales europeas. Se trata de un ataque a la libertad de empresa que también han sufrido los exhibidores, obligados a dedicar un mínimo de salas de cine a la reproducción películas españolas.

Eso sí, hasta en el intervencionismo encontramos la virtud de la iniciativa privada frente a la planificación pública. Las dos productoras cinematográficas que recaudaron más dinero y convocaron más espectadores en 2008 fueron esfuerzos de empresas privadas como Telecinco Cinema SAU y Antena 3 Films S.L.

Tenemos un mercado potencial de más de 400 millones de hispanohablantes, por lo que no caben argumentos demagógicos en esta cuestión. La iniciativa privada renovará los repartos, propondrá nuevas ideas, introducirá nuevos temas y mejorará, en último término, el producto. La subvención no funciona como eje de desarrollo cultural, pero fomenta el fracaso con dinero de todos, contribuyendo al imparable gasto público estatal.

* Cuadros tomados del informe de Rocío Albert y Rogelio Blazzi para la Fundación FAES.

0 comments on Contra la cultura subvencionada (II)

  1. Pedro dice:

    Ah, y ojo, en sus memorias Landa comentaba la compra masivade entyradas por parte de algunas productoras para hinchar las cifras…

    1. No estaba al tanto, tomo nota. Un saludo.

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